61. Fiesta de máscaras

265 29 49
                                        

Una fiesta de mascaras daría lugar en Ravenclaw. Evan estaba emocionado, como le era costumbre ya, y había estado suplicando a Regulus que asistieran.

La idea no le emocionaba para nada al joven Black, por supuesto, después de todo, era casi seguro que ahí estarían Pandora y Barty, y podía percibir que ninguno de ellos estaría del todo feliz por su presencia. 

Hasta ese momento, había creído que Evan era ignorante de todo lo que estaba sucediendo, pero el día de la fiesta, a unas horas antes, cuando ambos estaban en su habitación y el rubio había terminado de arreglarse mientras Regulus yacía en su cama, la conversación surgió.

—Deberías ir. Sé que te extraña.

—¿De qué hablas?

—De mi hermana. Sé que te extraña, sé que la extrañas. Si crees que está molesta contigo, estás equivocado.

—¿Cómo sabes?

—Oye, Pandora es muy protectora, no pudo evitar decirme.

—¿Qué tanto te dijo? —preguntó, ocultando su temor, sin atreverse a girar en su dirección.

—No entiendo qué deuda crees que tengas conmigo, Regulus, pero no soy un niño. Si sientes culpa, déjalo así. Si es sobre Barty, no me importa. Sé que le gustas, bueno, sé que está completamente desquiciado por ti, ¿qué con eso?

Regulus no supo qué responder, solo lo vio fijamente, pero el silencio solo se hacía más largo, así que se vio obligado a decir lo primero que llegó a su mente.

—¿Eso no te molesta?

—Por supuesto que sí, Regulus —le respondió con una sonrisa—. A veces quisiera matarte frente a él y ofrecerle tu corazón.

El pelinegro hizo una mueca, visiblemente asqueado, más que perturbado. Al final, estaba acostumbrado a escuchar toda clase de disparates de sus amigos.

—¿Entonces?

—Me gustaría saber... ¿Que sientes por él?

—No lo sé, pero no seré yo quien se quede con él. Puedes estar tranquilo.

—Eres tan egocéntrico que de verdad crees que me quitas la calma —rio, de manera despreocupada y amigable, acercándose a él—. Yo sé que no te gusta, pero sé que te gusta que sea un perro leal para ti. No estoy molesto por eso, yo haría lo mismo.

—Yo le pedí-

—Lo rechazaste. No soy tan estúpido. Pasaron las vacaciones juntos y después de eso apenas y se dirigían la palabra. Sé que, si se acercó tanto a mí, solo pudo ser porque tú lo quisiste así. Insisto, no estoy enojado.

—¿Por qué?

—Porque sé que terminará por amarme, obviamente. Y porque eres como un hermano para mí- bueno, quitando los momentos en los que eres atractivo, o la vez que te besé, en esos ratos no somos hermanos, ¿bien?

—No- qué- qué desagradable eres —rio, reincorporándose en su cama, mientras el otro tomaba asiento a su lado.

—A veces siento que la vida es muy corta.

—¿Por qué lo dices?

—¿No te da esa impresión? Las personas como nosotros no tienen vidas largas. Eso es para las personas felices, amables... Por eso no puedo molestarme contigo, porque presiento que no viviré tanto tiempo para odiarte. 

—Sí... Sospecho lo mismo. 

Ambos tenían su vista en frente. No era una costumbre tener conversaciones serias o profundas conu Evan, pero se dio cuenta de que era agradable, más de lo que hubiera imaginado.

𝐑𝐀𝐌É ↬𝐉𝐞𝐠𝐮𝐥𝐮𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora