Todos tienen sus mecanismos de defensa para enfrentar las mierdas de su vida. Regulus, al encontrarse en una posición en la que nunca esperó verse, se vio a sí mismo en una crisis de identidad que se mezclaba con lo propio de su edad. Los quince años no son fáciles para nadie.
Una parte de él deseaba convertirse en Sirius. En una versión de Sirius que fuera más aceptable por la familia, pero Sirius, a fin de cuentas, porque sabía cuanto su madre adoraba a su primogénito.
Porque su hermano mayor era el divertido, espontáneo, despreocupado, popular, bromista, atractivo, agradable, el alma de la fiesta, libre...
Y Regulus era Regulus. Evasivo, apático, déspota, callado y desconsiderado. Había pasado quince años construyendo lo que era, pero cuando Sirius huyó, descubrió muchas cosas de sí mismo que había querido negar.
Se descubrió deseando, sin negarlo, contacto con los demás. Reconoció el terror que le ocasionaba perder a sus amigos, quedarse completamente solo. Y, por supuesto, admitió en voz alta lo que sentía por los chicos.
Al menos por una vez, solo una vez, quería tener lo que quería, y no lo que pretendía querer.
Si su destino estaba trazado por la tragedia, y él iba a portar el apellido Black con orgullo una vez que la escuela haya terminado, entonces aun tenía tiempo para disfrutar.
Se veía a Regulus un poco más tranquilo en los pasillos, después de haber estado las últimas semanas empujando y gritándole a cualquiera que se le atravesara, escondiéndose en los baños para controlar los ataques de pánico, dormir pocas horas gracias a las pesadillas... Parecía que nada de eso había ocurrido.
Si su suerte lo cruzaba con los merodeadores, ya no golpeaba intencionalmente sus hombros, pretendiendo que no los vio solo para abrirse camino, ni les insultaba indirectamente al pasar a su lado. Cuando los cuatro chicos lo notaron, se sintieron desconcertados.
Regulus actuó como si no los conociera. Concedió el deseo de Sirius y lo trató como si hubiera olvidado que fueron hermanos, y eso provocó un vacío en el mayor. Sirius estaba más cómodo cuando Regulus lo insultaba y veía como si deseara su muerte.
Porque lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia.
Y Regulus finalmente le era indiferente. No había modo de que eso no hubiera afectado al chico que lo cuidó desde que era tan solo un bebé, que le enseñó a decir sus primeras palabras y a dar sus primeros pasos. Sirius sabía que, cuando Regulus estaba molesto, podía sacar a las personas de su vida como si hubieran muerto, pero nunca creyó que él se encontraría en esa posición.
Al terminar las clases de pociones de ese día, el joven Black y sus amigos salieron juntos del aula, riéndose porque a alguien le había explotado uno de los calderos. Ese día pensaban reunirse en la sala común de Slytherin para pasar el rato, incluso iba a ir Dorcas, sin embargo, la chica apareció frente a ellos en ese momento, con una nota en manos.
-Es para ti, Regs -extendió la nota.
Evan echó a reír más fuerte en ese momento, y los otros le vieron extrañados.
-La primera vez que vimos a Meadowes en Slytherin, ella entregó una carta- ¡y Regulus pensó que era una confesión de amor! -estalló en carcajadas más fuerte- Y ella dijo "¿por qué creerías que me gustas?"
-Oh, vamos Dorcas -Barty apretó las mejillas de Regulus, recibiendo un empujón de él al mismo tiempo-. ¿De verdad rechazaste a este rostro?
-Hubieran hecho una linda pareja, ¿no? -Evan lanzó besos al aire en dirección a la chica.
-Se matarían el uno al otro -dijo Pandora, entre risas-. Imagina cómo se pondrán cuando uno le de ordenes al otro...
-Los Black no son mi tipo, prefiero el cabello rubio y las mentes estables.
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𝐑𝐀𝐌É ↬𝐉𝐞𝐠𝐮𝐥𝐮𝐬
FanfictionSigue la historia de Regulus Black a través de sus años en Hogwarts.