Nadie salió perjudicado de aquella pelea. Incluso si maestros supieron de lo acontecido, no fue posible encontrar a los involucrados, que eran más de veinte alumnos.
Las cosas estaban tensas. No había manera de tapar el Sol con un dedo. Los alumnos preguntaban entre clases qué era lo que estaba sucediendo afuera mientras ellos estudiaban, los maestros no tenían más opción que profundizar en su clase para evitar la controversia.
Pero todos tenían miedo. Una alumna había sido víctima, no había manera de ignorarse. Nadie quería morir, ni sufrir la perdida de sus alumnos, familiares o amigos.
La tensión era evidente, especialmente cuando Slytherin compartía clases con otras casas. A veces no era necesario que existieran comentarios, las miradas bastaban para notar que estaban siendo juzgados, a pesar de ser solo alumnos.
Regulus lo ignoraba, como de costumbre, pero al ser un Black, estaba siendo más señalado que en años anteriores.
Incluso si nadie tenía pruebas de que la más Noble y Ancestral Casa Black estuviera involucrada en los acontecimientos, tampoco había dudas. A veces llegaban notas que le llamaban asesino, pero nunca tenían firma.
Sirius le buscaba más con la mirada pues, aunque no lo admitiera en voz alta, temía que alguien dañara a su hermano.
Gracias a esa vergüenza que le daba demostrar que su hermano menor le importaba, fue que terminaba enviando a James a acercarse más y, claro, ante los ojos del público, Regulus jamás se despegaba del papel que había interpretado frente a todos.
Malas miradas, empujones con el hombro, comentarios despectivos. Jamás saludaba a James con gusto, ni siquiera le permitía estar cerca por tanto tiempo.
Sin embargo, cuando lo encontraba solo, ambos reían al respecto. Ni siquiera sentían que estaban escondiendo algo, parecía ser un pacto no firmado en el que ambos se trataban con hostilidad cuando se trataba de un espacio con muchas personas. Lo veían incluso divertido.
—Tengo que mostrarte algo.
—¿Qué-?
—Sorpresa. Te veré cerca de los invernaderos, después de las seis.
—Tal vez vaya.
—Seis en punto, Regulus. Si no vas, le diré a Sirius que lo extrañas con tooooodo tu corazón.
—Cierra la boca. Estaré ahí.
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Regulus se concentró y dio lo mejor en todas sus clases, incluso en aquellas que compartió con Barty, quien era muy bueno con los comentarios agresivo-agresivo.
En pociones, ambos se sentaron juntos, cosa que le sorprendió, después de todo, pudo sentarse con Evan, como era costumbre cada que ocurría algo entre ellos.