ruidos dolorosos.

194 16 0
                                        

Varvyra Chein

Cuando Zacarías me lleva al comedor del hospital veo a Dominic venir hacia mi, sus cabellos despeinados y una barba que rara vez le había visto, hace que sus facciones se acentúen mucho más.

—Varvyra tenemos que hablar —su voz sale desesperada.

Zacarías sostiene mi mano fuertemente.

—Tengo que llevarla a comer —dice sin dar explicaciones.

—Yo la llevaré Zacarías, necesito hablar con mi hermana.

Zacarías duda y me mira preguntando si estaré bien.

—Si déjame ve con Gedeon, yo hablaré con mi hermano y luego volveré allí.

Caminamos hacia el cafetín y pido un café, Dominic también, sus ojos oscuros se ven agotados, como si no pudiera resistir un minuto más.Nos sentamos en una pequeña mesa.

—Pequeña —su voz sale rota—. Yo sé que no puedo convencerte de alejarte de Gedeon, mi vida no quiero que te pase nada malo , tu eres mi niña.

Las lágrimas caen por mi rostro.

—Esa guerra dejara muertos hermanita y no puedo protegerte en Francia, yo no voy a poder protegerte, yo no puedo soportarlo, yo no puedo soportar que te pase algo, tu eres lo más hermoso que me pasó, tu eres el sol de nuestra vida y sin ti, no quiero la vida.

—Dominic voy a estar bien , yo voy a estar bien—sus dedos acarician mis mejillas.

—Varvyra los Silicianos son crueles, si los marroquíes fueron crueles no es nada comparado con ellos, por favor quédate con nosotros, por favor hasta que la guerra llegue a su fin quédate en casa por favor , te lo suplico.

Su voz se quiebra y no hay rastro de esa fortaleza que suele caracterizarlo.

—No puedo Dom, no puedo abandonar a Gedeon ¿Tu abandonarias a Ámbar?

Niega con la cabeza.

—No importa lo que pase Varvyra yo nunca peleare encontrá de ti, siempre puedes confiar en mi, si las cosas se ponen difíciles yo te defenderé aunque signifique perder la confianza de Kanat. .

—Te amo halcón, te voy a extrañar mucho.

—Yo a ti mi pequeña Traviesa, te amo con el alma, no existe guerra que nos pueda dividir, siempre puedes llamarme, siempre seré tu hermano.

Me ruedo y lo envuelvo en mis brazos como cuando era una niña pequeña, mi hermano dulce y amable, el mejor, el que me leía cuentos de noche, el que limpio mis rodillas raspadas, el que me regaló tantos peluches en mis cumpleaños, ese Dominic que no ha parado de amarme.

—¿Te vas a Francia?

—Si, en dos días cuando Gedeon este de alta.

—Esta bien ¿Quieres que te traiga algo?

—Puedo despedirme de Ámbar y Vego—no puedo evitar el sollozo que se me escapa.

—Las tráere mañana, e intentaré que Kanat este también —dice mientras acaricia mi cabello y sonrie—. Siempre súpe que nos traerias problemas niña traviesa.

Sonrió divertida de recordar como siempre los espiaba de pequeña.

—Espero no causarlos más Dom, quiero que podamos vivir en paz.

El asiente mientras se levanta y pide un sándwich y me obliga a comerlo, nos levantamos justo cuando viene Nadia y Leonel juntos, ella me mira como si yo pudiera salvarla, pero por alguna razón Dominic me aleja de ella.

—Debes volver con Gedeon, ella estará bien —susurra en mi oído justo antes de abrir las puertas batientes.

Caminamos por el largo pasillo hasta llegar a la habitación de Gedeon, Dominic me da un beso en la frente y me asegura mañana venir, cuando entro a la habitación solo está con el Nika y Zacarías. Se ha quedado dormido.

—Le pusieron algo para dormir —me informa Nika.

—Te consegui esto con mis amigas del bar, no está nuevo pero te servirá para pasar la noche —una manta y almohada ya está perfectamente ordenada en el sillón.

—Gracias Nika.

La enfermera vuelve a entrar.

—Por favor deben retirarse, solo debe quedarse el familiar que va a pasar la noche con el.

Asentimos mientras ella vuelve a salir.

—Estaremos cerca de aquí, si necesitan algo me llamas inmediatamente estaré aquí.

—Estaremos bien, descansen.

Zacarías me envuelve en un abrazo cálido. Y Nika también por un instante me siento parte de los Korrat y eso duele, siempre me sentí parte de los Chein, nunca pensé que podría sentirme parte de otra familia que no fuera la mía.

Después de que se fueran Gedeon tardo una hora en despertar.

Sus ojos oscuros me miran con tristeza quizás.

—¿Que pasa Gedo?

Su mano se dirige al bolígrafo y la hoja.

Estoy asimilando todo lo que ha pasado print ¿Y si no recupero mi voz? ¿No te parezco horrible ahora con ese agujero?

—Si vas a recuperar tu voz y si no lo hicieras te amaría igual, te amaría incluso si te faltará un ojo, Gedo te amo de todas las formas en las que se puede amar.

Yo te amo mucho más

No es un susurró, es un ronquido, es un dolor, es algo doloroso el sonido que sale, pero puedo escucharlo.

Besame

Pongo mis dedos en sus labios, no quiero que se esfuerce, debe dolerle mucho hablar así sea tan borrosamente, y uno mis labios con los suyos, un pequeño beso, tengo miedo de lastimarlo, luego poso mis labios en su frente.

—Estaremos bien, tu y yo estaremos bien —sentencio como si pudiera controlarlo todo, como si pudiera salvarnos de todo lo que nos rodea, como si pudiéramos huir de lo que somos, pero no hay forma de huir, de la mafia, no hay forma de salir vivo de ese lugar, no al menos en las historias que cuentan la mayoría, siempre todos terminan como mi madre, muertos.

Vuelve a escribir algo y me enseña el papel.

Gracias por elegirme muñeca, se cuan difícil será para ti dejarlos pero prometo compensar cada segundo que no estés con ellos y haré todo lo posible para que nuestras familias vuelvan a tener paz. Te prometo arreglarlo todo para nosotros. También te prometo que cuando me recupere serás mi esposa, bueno si no sales corriendo por algúna razón que desconozca.

Leo el papel y sonrió, nunca voy a huir de Gedeon.

Peligrosa Audacia Donde viven las historias. Descúbrelo ahora