Gedeon Korrat
Las palabras de Leonel se instalaron en mi cabeza, no es posible que Marcelo esté lastimando a mi hermana, no es posible que Nadia no se defienda.
Aparto la idea de mi cabeza y trato de pensar en algún tipo de solución para todo lo que se viene, estos años han sido de calma, desde que Zacarías y Kanat negociaron, desde que Kanat y los Rizzos se volvieron aliados, todos han estado cubriéndose las espaldas, pero ahora con la llegada de Marco todo esa paz desaparecere.
Escucho los toques en la puerta y tardo unos segundos en abrir.
Kanat está completamente afeitado, su cabello mucho más largo está amarrado en una coleta, un bastón en su mano, parece tan peligroso con este, como antes cuando no lo tenía.
—Hablemos —su voz es firme pero la rabia que antes habia parece estar llegando a su punto más suave.
No pide permiso entra y se recuesta de la pared, sus ojos azules me me miden.
—¡Quiero la verdad Gedeon!
Trago profundo.
—Estoy enamorado de tu hermana Kanat, esa fue la razón por la que me aleje de este lugar antes.
Asiente.
—Quiero casarme con ella y quiero pedir tu permiso.
Hace un gesto en su mano para que me detenga.
—Te lo voy a decir una sola vez Gedeon Korrat, Varvyra es más que mi hermana es mi hija, llegas a tocarle un cabello y te juro que no solo te mataré a ti, mataré a toda tu familia.
Se que no es una amenaza a la ligera, es una sentencia.
—¿Que esperas de mi?
—Espero que pongas un maldito anillo en la mano de mi hermana hoy mismo —su voz es fiera —. Que te cases con ella, que tú lealtad sea con ella, escuchame bien Gedeon yo sé que tú y tus hermanos son tan unidos como nosotros, pero si pones de segundo lugar a Varvyra te la quitaré.
—No pienso ponerla en el segundo lugar —aseguro—.¿Estamos bien?
—Mierda Gedeon, es mi hermana, tu y yo siempre nos hemos llevado bien, te considero parte de la familia, pero necesito tiempo para acostumbrarme —sus rasgos se relajan un poco y luego se tensan —. En mi presencia no te atrevas a besarla o algo porque te juro que te voy a matar.
Sonrío divertido, al menos no me mato de una.
—Vale, ahora sí me dejas darte un maldito abrazo imbécil —sonrio, el niega.
—Necesito tiempo Gedeon —acomoda su cabello y resopla —. Te necesito conmigo en una hora, voy a enfrentarme a mis hombres y recuperar la mansión.
Yo asiento, antes de salir se gira.
—Gracias por cuidarla.
Yo no digo nada, ella se cuido sola, es una mujer fuerte. Solo asiento recibiendo un cumplido que no siento merecer.
Al cabo de una hora estamos listos,Kanat lleva un chaleco antibalas, Dominic tiene un aspecto desquiciante, Dimitri es puro músculo y fuerza, Leonel también lleva chaleco y tiene una sonrisa maniática en su rostro, y yo solo quiero que Kanat recupere su lugar, así poder pedirle matrimonio a Varvyra y sacarla de aqui.
Pasamos por uno de los galpones donde han estado reuniéndose los hombres leales de Kanat y cuando nos ven los hombres comienzan a correr hacia Kanat, algunos lo abrszan y otros solo le dan un saludo militarizado, al igual con Dominic.
—Gracias por su lealtad —la voz de Kanat se escucha por todo el lugar—. Prometo que todos ustedes tendrán lo que merecen, ahora necesito que ustedes me acompañen a recuperar mi hogar y por supuesto mi lugar.
Los hombres estallan en gritos de emoción y comienzan a disparar al aire.
Nos subimos a una tahoe y nos dirigimos a la mansión, hombres de Rafael están rodeando el lugar.
—¿Cuál es el plan?
—Los quiero todos muertos.
Cuando los autos se estacionan comienzan los disparos, pero al estar blindados no pasa nada, esperamos que se descarguen, y entonces empieza la locura.
Le doy a dos que están en el balcón principal haciendo que caigan de cabeza, sigo con Leonel cerca de mi, veo diez hombres venir hacia nosotros, no creo que de esta salgamos vivos ahora no parece una gran idea.
Lanzo una bomba lacrimogena en su dirección y corro a taparme, cuando se rocía, comienzo a disparar, estoy sonriendo hasta que una cuerda me agarra el cuello, mierda mis dedos intentan jalar la cuerda pero es imposible, trato de mantener la calma, pero es imposible sabiendo que voy a morir ahogado, intento golpear al hombre con mis hombros pero la fuerza que tengo por la falta de aire no me lo permite, el desespero comienza a caer en mi. El aire se corta haciéndome ahogarme, un disparo tumba al hombre.
Tardo minutos agarrando el aire y viendo la sangre que corre de mi cuello, mierda eso no se ve bien.
—¡Mierda Gedeon hay que sacarte de aquí! —la voz de Leonel me da terror debo verme muy mal para que el quiera ayudarme.
Intento hablar pero mi voz no sale me duele demasiado.
Leonel empieza a disparar y me arrastra por los pies haciendo que mi cuerpo se golpee con todo lo que encuentre en el camino, levanto mi cabeza lo más que puedo y coloco mis brazos detrás de esta para protegerme, nos disparan y siento como una bala me da justo en la pierna el dolor me hace cerrar los ojos ¡Tengo que vivir por ella!
Mis ojos se van cerrando y no hay nada que pueda hacer para evitarlo, no puedo evitar que la oscuridad más profunda a la que me he enfrentado, me arrope, dicen que cuando la gente está muriendo puede ver sus momentos más felices, puede ver a las personas que más ama, puede recordar algún olor o canción, yo no siento nada, no escucho nada, no hay olores, sabores, colores, no hay nada, oscuridad,mucha oscuridad.
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Peligrosa Audacia
Roman pour AdolescentsVarrvyra Chein ha pasado años amando cada parte de Gedeon Korrat, cada minúsculo gesto. Hasta que de repente el empieza alejarse de ella, tanto que incluso su mera presencia lo hace salir huyendo. Algunos corazones son fuertes y duros, otros son bla...
