Las despedidas

226 16 4
                                        

Varvyra Chein

Después de que la doctora autorizará la salida de Gedeon en una hora, Zacarías empezó a hacer el trámite para viajar a Francia, estoy afuera mientras a Gedeon le hacen la última cura del día.

Cuando veo a Kanat entrar sus ojos azules que se caracterizan por ser imponentes hoy están apagados, de su mano viene Vegoña con su barriga que es imposible de ocultar y detrás Dominic junto a Ámbar, Tadeo , Rebbeca y Stella. Son los que veo primero, luego a Dimitri y a Pavel.

El primero en venir hacia mi es Dominic y envolverme en sus brazos.

—¿Tomaste tu decisión?

La voz de Kanat suena rota de una forma que jamás le había escuchado.

—Si me voy con Gedeon.

Si lo hubiera abofeteado su rostro no se hubiera descompuesto de la forma en que lo hizo cuando pronuncie mi respuesta. Se acerca a mi y me envuelve en sus brazos.

—Mi niña hermosa sabes que si pudiera pelear está guerra me uniría a los Korrat, pero ya sabes cómo está todo aquí, aún no recupero mi puesto, no tengo dominio total y tengo que enfrentarme con todo ese caos—no había pensado que esas eran sus razones simplemente pensé que era por Tadeo, que lo eligió por encima de Gedeon—. Gedeon siempre será mi amigo, lamentablemente Zacarías rompió nuestro acuerdo de paz.

Asiento entendiendo lo que dice.

—No quiero elegir Kanat, sabes que te amo con mi vida, pero también amo a Gedeon y el me necesita —mis palabras salen tan rotas como me siento.

—Si te pedí que eligieras es porque pensé que podías quedarte aquí mi niña, aquí puedo protegerte pero en Francia no puedo hacer nada y eso es lo que me preocupa, tengo miedo de que cuando estalle la guerra algo te pase, yo no podré soportarlo.

—Voy a cuidarme, te prometo entrenar para poder defenderme, te prometo ser prudente —el asiente mientras besa mi frente, puedo sentir su miedo, su desesperación.

—Quiero hablar con Gedeon antes de que te vayas con el —yo asiento mientras veo a Zacarías que me da un asentamiento de que está bien.

—Gedeon perdió su voz por ahora no la ha recuperado del todo, y si intenta hablar el sonido es doloroso, tendrás que dejarlo escribir las respuestas.

Los ojos de Kanat se llenan de algo oscuro mientras asiente y pasa a esperar para ver a Gedeon.

—Sabia que un día te perdería por Gedeon —bromea Vegoña mientras me da un beso y me envuelve en sus brazos —. Te voy a extrañar mucho.

—Yo a ti Vego, prométeme que me mandaras fotos de los bebés aunque estén en guerra, nosotras siempre seremos familia.

—Siempre seremos familia —asegura mientras me aprieta a su cuerpo.

Ámbar le pide permiso para abrazarme.

—Mi pequeña traviesa —susurra mientras me aprieta fuerte —. Cómo voy a extrañar darte clases de inglés.

Sonrió, Ámbar es dulce como nadie explicando.

—Yo voy a extrañarte mucho llorona —me burló por lo sentimental que es.

—Tengo algo para ti —sonrie pícara mientras me guiña el ojo y saca una carta—. Es de Silas.

Mi corazón da un vuelco, Silas Ferrer el solo escuchar su nombre hace que mi corazón se sienta afectado. Tomo la carta y la meto en mi chaqueta.

Luego me despido de Pavel quien me asegura que explotará Francia si los Korrat dejan que me pase algo. Tadeo y Rebbeca son menos cálidos al despedirse pero es comprensible casi no tenemos confianza. Y por último Dimitri, el hombre que mide casi dos metros, que es puro músculo y fuerza, tiene sus ojos llenos de lágrimas.

—Le voy a extrañar señorita Varvyra fue un honor servirle —su voz suena más suave de lo que siempre es.

—Ven acá Dimitri —lo intento envolver en mis brazos pero me quedo corta, el se tensa ante mi agarre, pero enseguida se relaja y coloca una mano en mi espalda mientras me da apenas un golpecito de despedida—. Gracias por cuidar de mi, te quiero Dimitri.

Las lágrimas caen por mi rostro y cuando me aparto Dimitri a derramado dos lágrimas. Sonrió es la primera vez que veo a Dimitri llorar.

—Si le dices a alguien que llore no te creerán —se ríe mientras se aleja de mi y yo sonrió más, Dimitri lloro por mi.

Al cabo de un rato Kanat y Zacarías salen de la habitación de Gedeon.

—Ya hablé con Gedeon, te casarás en Francia, nosotros no asistiremos a tu boda, pero seré yo quien escoja tu vestido pequeña —las lágrimas caen por mi rostro, siempre imaginé que entraría al altar agarrada de la mano de mis dos hermanos, no a kilómetros de distancia.

Me abrazo a ellos Dom me besa como si fuese una bebé y Kanat me aprieta tan fuerte como nunca lo ha hecho.

—Te voy a extrañar niña traviesa.

—Y yo a todos ustedes, prométeme que no van a dejar de tratarme pase lo que pase.

Los ojos de Kanat se vuelven oscuros.

—Nunca dejaras de ser una Chein Varvyra, aunque lleves el apellido Korrat pronto, por tus venas corre el apellido Chein, siempre serás parte de nosotros.

Zacarías no dice nada pero su cuerpo está tenso.

—Bueno basta de lloradera—interrumpe Ambar metiéndose entre Kanat y yo—. Toda esa estupidez de la guerra termina pronto y volverás cuando quieras.

Asiento esperanzada de que sea así, de que solo sea por poco tiempo, pero una parte de mi sabe que no será así, que quizás pase mucho tiempo antes de que pueda regresar a casa y quizás esa casa ya no sea mi casa, quizás deba perder para ganar, pero se siente horrible, se siente como si el aire me golpeara por dentro, no quiero abandonar a mi familia, no quiero perder lo único que me mantuvo viva durante todo este tiempo.

Después que mis hermanos se fueran, me  metí en el baño y saque la carta, sintiéndome mal por leerla, no debería hacerlo, debería botarla, pero una parte de mi no quiere dejar ir para siempre a Silas.

Tigresita cuando estés leyendo esto probablemente ya yo esté en Kansas, con mi Tata que es donde debo estar. Cuando llegaste a mi vida sentí como si el sol hubiera entrado en todo el lugar, dejarte ir es volver a la oscuridad. Te dejo ir no porque no quiera un mundo contigo, te dejo ir porque se que tú mundo pertenece a alguien mas, espero que encuentres la felicidad en ese mundo, pero si un día ese mundo se vuelve gris, puedes ir al mío, no es de color pero te prometo que pintare cada pedazo gris de este solo para que tú no tengas que lidiar con ese color. Cada segundo que vivimos lo atesorare en mi corazón, solo quiero que sepas que siempre quise ayudarte solo que use eso para acercarte a mi porque de otra forma no lo hubiera logrado, me disculpo por haber sido un idiota, pero estoy seguro que siempre seré el idiota Senador que casi fue tu todo, pero llegó tarde.Ojala me extrañes mucho, ojalá me pienses bastante, ojalá sueñes conmigo, ojalá una parte de ti nunca me deje ir.

Con amor Silas Ferrer
Posdata: Mi cumpleaños es el 30 de Agosto.

Peligrosa Audacia Donde viven las historias. Descúbrelo ahora