Varvyra Chein
Veo a Leonel llegar solo, sin el resto, su ropa que siempre está perfecta, está llena de retazos arrancados, sus ojos grises como el carbón encendido, están llenos de una emoción oscura, tan oscura como puede ser el alma de este hombre.
—¿Dónde está el resto? —mis ojos lo miran de arriba a bajo, su brazo está sangrando.
—Lo siento, yo lo siento —sus palabras me golpean aún sin saber que paso.
—¿Que paso Leonel? —grita Vegoña, junto con Ámbar.
Dimitri las sostiene a las dos.
—Es Gedeon —su voz es apenas audible pero es lo suficientemente para que todo mi mundo se derrumbe, Gedeon, el escuchar su nombre nunca se sintió tan doloroso.
Mi cuerpo retrocede instintivamente, no puede ser real.
—¿Gedeon está muerto? —cada palabra se siente como un infierno dentro de mi garganta, como si el aire que entra a través de esta y llega a mis pulmones, me castigará, me golpeara, no puedo con el dolor que comienza a crearse en mi pecho, una tormenta, un caos.
—El está en el hospital, no creo Varvyra que sobreviva —su cabeza se inclina en señal de compasión, pero no voy aceptarlo, Gedeon Korrat no puede dejarme.
Las lágrimas comienzan a caer por mi rostro cuando me giro hacia Dimitri.
—Llevenme con el —gruño mientras intento no perder la fuerza de mis piernas.
Ámbar y Vegoña se acercan a mi y me dan un abrazo, un abrazo que no llena nada, un abrazo que solo me recuerda que es justo en los brazos de Gedeon en los que quiero estar.
Silas intenta acercarse pero la negación de mi cabeza hace que se quede parado al lado de Lina. Salimos de la casa de Dimitri y los ojos de Leonel me miran con tristeza profunda.
—¿Que le hicieron?
—Lo intentaron estrangular con una cuerda o guaya no lo sé —se queja mientras comienza a cerrar los ojos—. No pude protegerlo.
Su voz suena como si se le hubiera asignado a Leonel la vida de Gedeon y el hubiera fallado.
—El va a estar bien—sentencio mientras las lágrimas corren por mi cara—.
Lo digo un par de veces, el tiene que salir de esto, no puede dejarme, no ahora que por fin hemos tenido la oportunidad de amarnos, no cuando por fin puedo cumplir el sueño de ser la novia de Gedeon Korrat, el no puede dejarme, el prometió que estaría para mí, el me ama, el no se va a ir sin mi.
Siento como cada parte de mi pecho se vuelve más apretada, y como el aire me castiga el ser, como el alma se me rompe en fragmentos.
Al llegar al hospital, tardo unos segundos en ser atendida. Una enfermera me explica que el estado de Gedeon es muy delicado, pero tendrá que ser sometido a una cirugía de traquea. La enfermera se marcha y al cabo de unos minutos entra la Doctora.
—Familiares de Gedeon Korrat —su voz es fuerte, cuando nos acercamos anunica—. El paciente tiene lesiones graves a la altura de la tráquea, realizaremos una operación para permitir que pueda respirar, al hacer la operación le colocaremos un tubo de traqueostomía que permitirá que el orificio se mantenga abierto.
Asiento sin entender muy bien que es todo lo que van hacerle, pero mientras este vivo, no importa el resto.
—¿Cuáles son las consecuencias?
—Obstrucción del tubo de traqueosto, desplazamiento del tubo de traqueostomía de la tráquea, entre otras, Pero en el caso del paciente el corte de su cuello no permite otra salida o es esto, o la muerte.
Asiento rápidamente.
—Tienen que firmar estos papeles, la cirugía se hará —mira el reloj que se oculta debajo de la manga de su brazo —. Diez minutos.
Comienzo a llenar la planilla, no soy consciente de que Leonel ha salido hasta que regresa con ropa nueva, sus ojos se fijan en la lista que tengo en mis manos y luego se sienta a mi lado, le entrego la carpeta a la enfermera e intento mantener la calma.
—Deberias llamar a Zacarías —su voz es calmada Pero puedo ver cuánto le está afectando esto.
—No puedo Leonel, no puedo respirar —el asiente.
Saca su teléfono y marca el número de Zacarías. Cuando Zacarías contesta Leonel le lanza la bomba, escucho los gritos de Zacarías, que si algo le pasa a Gedeon va a matar a Kanat y a Dominic e incluso a los Rizzos un escalofrío recorre mi cuerpo.
—Estamos jodidos —es todo lo que dice Leonel mientras se tira en el asiento de aluminio.
La doctora sale y pide algunas cosas, vuelven a entrar, luego pasa el tiempo lentamente.Incapaz de permanecer un segundo sentada comienzo a caminar por toda la sala, mis ojos observan la oscuridad de la noche, mientras las lágrimas caen, le pido a Dios que le de una oportunidad a Gedeon,solo una por favor, es todo lo que te pido Dios.
Leonel llega con un par de cafés pequeños.
—Tomalo, lo necesitas —no hay nada en su voz, es como si su alma estuviera drenada.
—¿Crees que Zacarías va a venir?
—Estoy seguro que ya se subió a un jet —me asegura mientras le da un sorbo a su café y mira hacia la nada.
Nos quedamos.en silencio durante un largo rato, cuando la doctora por fin sale, sus ojos oscuros nos miran con cierto temor.
—La operación estuvo bien, el.joven Gedeon tardará un buen tiempo en recuperarse, cuando se pasen los efectos de la anestesia la enfermera les permitirá entrar a los cuidados intensivos uno por uno, y les explicará como debe ser cuidado a partir de este momento, si tiene algún problema para hablar o pérdida de voz, no se asusten puede ser algo temporal, pero si fuese permanente a menos podrá respirar.
Kanat, Dominic, Mateo entran la doctora instintivamente retrocede. Al reconocer a Kanat o Dominic.
—Necesitamos hablar —sentencia Kanat mirando a la Doctora.
Mi instinto se interpone entre ellos y Kanat me da una mirada tranquilizadora mientras me susurra.
—Solo quiero borrar la existencia de Gedeon en este lugar.
Asiento mientras permito que la doctora y Kanat vayan a alguna oficina. Dominic me envuelve en sus brazos mientras espero para ver a Gedeon, una parte de mi se siente calmada, pero hasta no verlo con mis propios ojos, hasta no saber con mis propios ojos como está el, no podré respirar.
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Peligrosa Audacia
Teen FictionVarrvyra Chein ha pasado años amando cada parte de Gedeon Korrat, cada minúsculo gesto. Hasta que de repente el empieza alejarse de ella, tanto que incluso su mera presencia lo hace salir huyendo. Algunos corazones son fuertes y duros, otros son bla...
