[TERCER LIBRO SAGA LILIM]
Dios ama a toda su creación , incluyendo a los demonios. Pero...
¿Amará suficientemente a su hijo caído y a la primera Lilim en pisar tierras mortales como para salvarlos?
Descúbrelo en la tercera entrega de esta destructi...
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Maratón 1/3 (Capítulo 2 programado para el 2/2 y capítulo 3 para el 3/3.)
-Déjame volver a intentarlo.
Escuché el resoplido de Angelo pero aún dándole la espalda volví a llevar las manos al frente para concentrarme.
-Kimberly.
Le ignoré y me enfoqué en la entrada al Vaticano. El portal comenzó a abrirse poco a poco y sin esperar al señor quejas a mi espalda lo atravesé de un salto, perdiendo el equilibrio al volver a aterrizar en el mismo lugar.
Di un golpe al suelo y sentada fulminé con la mirada a Angelo quien caminó hasta mí para tenderme la mano.
-¿Qué es exactamente lo que no has entendido de que todo poder sobrenatural es nulo en el territorio del Vaticano?
-¿Y eso a qué rayos se debe? -siseé ignorando su mano para levantarme y sacudir la tierra de mi abrigo.
Al levantar la cabeza me encontré con un Angelo a punto partirme la cabeza en dos con su bastón.
-Ah, ya. Las protectoras. -rodé los ojos, echando a caminar hacia los edificios que daban la entrada a la ciudad.
Deseaba salir de aquel desierto arenoso y rocoso.
Sólo se escuchaban nuestras pisadas ya que había una ligera tensión de la cual desconocía la razón.
-A este paso llegaremos al anochecer.
Lo siento. No pude morderme la lengua.
Jamás e podido.
El gruñido por lo bajo de Angelo me sacó una pequeña risa.
-Estoy de broma. Cálmate.
Mentira.
No lo estaba.
Me estaba creando un estrés inimaginable el que cojeara. Tanto que estuve a punto de proponerle el llevarle en brazos.
-Tus bromas no son agradables para nadie. ¿Sabías?
-Qué raro. Normalmente todos suelen reírse de ellas.
-Yo también me reiría si supiera que la dueña de esas bromas es una sádica a la cual no le importaría arrancarme el corazón del pecho.
-Mmm... Hasta se me a olvidado el sabor de los corazones. -relamí el interior de mis mejillas.- Fue una era bastante complicada de sobrellevar, si te soy sincera.