[TERCER LIBRO SAGA LILIM]
Dios ama a toda su creación , incluyendo a los demonios. Pero...
¿Amará suficientemente a su hijo caído y a la primera Lilim en pisar tierras mortales como para salvarlos?
Descúbrelo en la tercera entrega de esta destructi...
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Maratón 2/3 (Capítulo 3 programado para el 3/3.)
-¿Qué es una dimensión de sombras?
Mi voz sonó con eco mientras caminábamos en un interminable corredor.
Este a su vez se dividía en numerosos pasadizos pero optamos por no desviarnos, curiosos por saber en qué acababa aquel lugar. Las gotas que caían del techo hacían difícil el poder concentrarse ya que el ruido que emitían al caer podía opacar cualquier sonido a nuestras espaldas.
-Es una dimensión donde los espíritus se mueven como lo hacen las sombras.
-¿Por eso tu bastón nos alumbra? -pregunté observando los finos hilos de luz azulada que emergían de la madera de este.
Asintió.
-La luz ayuda a identificar las sombras.
Comencé a silbar como si estuviera llamando a un perrito.
-Vamos, cariño. ¡No tengo todo el día!
Fue curiosamente ese el momento exacto en el que vimos un cuerpo cruzar rápido el pasadizo a nuestra derecha en cuanto pronuncié aquellas palabras.
Angelo y yo intercambiamos una mirada antes de caminar en esa dirección. Volví a silbar pero aquel pasadizo únicamente daba a otros. Fue fácil decidir por cuál ir porque en uno había encendida una pequeña vela y frente a ella se encontraba una figura sentada. Miraba fijamente la llama y cuando intenté dar un paso con confianza en su dirección sentí la mano de Angelo envolver mi muñeca.
Cuando devolví la vista al frente casi me llevé un sobresalto porque el vagabundo de largo cabello canoso trenzado y barba negra me miraba fijamente con unos ojos impregnados en venas rojas.
La llama de la vela negra danzó de manera agresiva cuando colocó las manos a su alrededor para calentarse. Mis cejas se alzaron cuando la anaranjada luz se dividió a su vez en otras diez llamas las cuales flotaron hasta las llamas de los sucios dedos del desconocido. Comenzó a tararear algo por lo bajo y poco a poco las llamas flotantes bajaron al suelo donde permanecieron danzando con delicadeza.
Miré a Angelo por encima de mi hombro antes de volver a centrar mi atención en el espectáculo de magia.
-¿Eso es todo? ¿No intentarás engañarnos? ¿Ni llorar diciendo que eres un humano común y corriente?
Mordí mi labio inferior para ahogar una risa cuando su mirada hacia mí cambió de una curiosa a una arrogante.
Las llamas comenzaron a sufrir de ligeros temblores.