37⛥The End

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Lo más oscuro no fue el miedo, sino mi corazón.

Había tenido que ser torturada física y espiritualmente para aprender la lección de una vez por todas. Para aprender lo que incluso los ángeles habían intentado que comprendiera. Pero mi cerebro estaba demasiado dormido...

Yo no era la villana. Tampoco la heroína. Y mucho menos era Kimberly... Yo era Goetia. Todo en una. Yo era miedo y valentía. Yo era placer y agonía. Yo era debilidad y fuerza. Yo era inocencia y pecado... Yo era luz y oscuridad.

Y para coexistir conmigo misma y resplandecer en mi máximo poder lo único que tenía que haber hecho era aceptarme. Aceptarme cuando estaba débil y aceptarme cuando estaba fuerte.

Simplememte aceptarme.

No dejaba de ser quien era por no sentirme suficiente. No dejaba de ser la poderosa princesa del puto infierno por las palabras de un miserable Papa.

Lo único a lo que una criatura puede temer es a la oscuridad... Pero ese temor en mí era erradicado porque yo misma podía ser capaz de crear esa maldita oscuridad.

Los cardenales abrieron un poco más las puertas cuando mis labios se entre abrieron. Y cerrando los ojos recibí un fuerte apretón en el hombro del desconocido. Entonces, en posición de Buda, di comienzo a mi testamento:

-Heme aquí, Omnipotente. -mi mandíbula tembló.- Heme aquí.

Todo quedó en silencio cuando bajé la cabeza, con lágrimas inevitables cruzando mis mejillas.

Hasta las goteras dejaron de manifestar sus gotas.

Había algo que quería coserme los labios y yo sabía bien lo que era. Obviamente la naturaleza de un demonio le exigía seguir leal a su infierno.

Abrí la boca pero las palabras no salieron. Sabía exactamente lo que decretar pero ahora el problema era que me impedían hablar.

El infierno estaba muy presente en ese momento.

-Lucha. -susurraba el desconocido en mi oído con fiereza.- ¡Lucha!

-Heme aquí, Omnipotente. -logré sisear entre dientes, sudando y cerrando mis puños ante la tensión acumulada en los músculos.- ¡Heme aquí!- grité arqueando la espalda y mirando con decisión al mugriento techo.- Goetia te ofrece finalmente su alma dividida. Hoy toco y acepto tu luz. Hoy pido que me perdo... -agité la cabeza y emití un sonido de dolor ya que aquello fue como quemar mi lengua.

AMOS© |SAGA LILIM 3|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora