[TERCER LIBRO SAGA LILIM]
Dios ama a toda su creación , incluyendo a los demonios. Pero...
¿Amará suficientemente a su hijo caído y a la primera Lilim en pisar tierras mortales como para salvarlos?
Descúbrelo en la tercera entrega de esta destructi...
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La victoria trajo consigo una necesaria felicidad.
Mi regreso al mundo mortal había sido inmediato para curar a Jacob y poder abrazar a mi hija la cual ahora corría por el prado de alrededor de la mansión con una espada de juguete, gritando a todas horas que quería ser igual de guerrera que su madre.
Richard tampoco ayudaba mucho ya que la sentaba en su regazo y exageraba de más las hazañas de Kimberly Goetia al luchar contra Satanás.
Y así era.
Habíamos regresado a la mansión de los primeros amos. Angelo había hecho un magnífico trabajo, pensando incluso en los animales al montarles un gigantesco establo con techo de cristal para que pudieran apreciar las estrellas del cielo nocturno. Paseando bajo él con las manos en mi espalda sonreí con gran felicidad al ver a Jacob hundir a Alaida en el agua de la fuenta del dragón de la entrada.
Mi hija estuvo a punto de llorar por haber arruinado su vestido favorito de color rosa con varias mariquitas rojas dibujadas por ella. Pero sorprendiendo a sus tíos y a mí le agarró con fuerza en la herida a Jacob quien reía a carcajadas. Maldijo y abandonó la fuente agarrando su muñeca izquierda vendada.
-¡Pero qué hija de...!
-¿Hija de quién? -alcé la ceja izquierda con una burlona expresión cuando se tragó sus propias palabras mientras los demás se unían a Alaida para no hacerla sentir mal.
Fue una tierna escena familiar, sobre todo cuando ella pasó de retener lágrimas a reír abiertamente cuando Lorcan tropezaba una y otra vez cuando quería salir de la fuente.
Ya era tarde y todos estábamos en pijama pero tras cenar, ver incontables películas de niños pequeños y debatir sobre los numerosos colores que podría tener el garfio de Jacob nos sorprendimos con más energía que nunca...
Bueno, más bien ellos, debía de admitir.
Hace un día de nuestro retorno y mis heridas habían sido curadas con alcohol pero mi cuerpo sólo pedía guardar cama por días. Pero mi conciencia no podía perderse momentos así y agradecí el haber tomado tal buena decisión porque incluso débil viví aquella escena con gran entusiasmo.
Me acerqué a Jacob quien se había sentado en los escalones de la puerta principal.
-Este lugar no a cambiado nada.
Negué, dándole la razón.
-Pero nosotros sí. -empujé mi rodilla contra la suya.- Nosotros sí hemos cambiado.
Ambos sonreímos en silencio cuando Hades y Silas aparecieron junto a Nevan cruzando las grandes puertas de la verja que rodeaba la entrada. Cumpliendo su misión de guardia nocturna la pantera sacó la lengua con emoción para unirse sin pensárselo dos veces al baño nocturno. Idalia pudo oler la muerte con su peso ya que varias veces él hundía su cabeza en el agua con su trasero. Hades y Silas se colocaron en la boca del dragón para posar sus cuerpos delicadamente con el agua, no queriéndose quedar atrás.