[TERCER LIBRO SAGA LILIM]
Dios ama a toda su creación , incluyendo a los demonios. Pero...
¿Amará suficientemente a su hijo caído y a la primera Lilim en pisar tierras mortales como para salvarlos?
Descúbrelo en la tercera entrega de esta destructi...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Por favor, para continuar publicando capítulos más seguido (cada 2 días o incluso a diario) aseguraos de dejar vuestro comentario y estrellita (voto). ¡Vamos a conseguir juntos llegar a más personas y darle más oportunidades de éxito a estos libros! Gracias.
-¡Serás hipócrita! ¡FUISTE TÚ LA QUE ME LLAMÓ ASÍ!
Mi carcajada sonó ahogada mientras continuabamos corriendo por un gigantesco prado situado justo a las afueras de la ciudad.
Pisándonos los talones teníamos a las protectoras del sur las cuales resultaron ser las más desagradables.
Resulta que cuando las alcanzamos y apresamos de sus largos abrigos nos encontramos con una explosión de miles de abejas. No había cuerpo alguno. El maldito enjambre embrujado creaba cualquier forma que ellas dos unidas desearan manifestar.
Y en ese momento, corriendo con los últimos rayos del sol amenazando nuesttas vidas, se habían transformado en un gigantesco gusano que se deslizaba entre la hierba seca más veloz que una serpiente enojada. Angelo se tropezó y cayó sobre una rodilla. Antes de que el enjambre abriera una boca llena de miles de aguijones venenosos él levantó el bastón y dando un golpe seco en el suelo creó una especie de escudo contra el cual chocó el gusano. Casi derriba a Angelo por lo que tuve que manifestar la magia níritri para servir de apoyo a su escudo.
Con ambas manos empujando la barrera azulada grité entre dientes cuando la bestia comenzó a dejar su peso caer con más fuerza sobre nosotros.
-¡Debes de refugiarte! -le grité y aún en el suelo me miró estupefacto.- ¡Y cuando te pida tu bastón, no dudes en dármelo!
-¡¿Qué?! ¡¿Mi bastón?! ¡Ni de broma!
-¡¿En verdad crees que este es un buen momento para que me lleves la puta contraria?!
-¡Mi bastón sólo me obedece a mí!
-¡Eso es porque nunca le has permitido conocer a nadie más!
-¡Pídeme cualquier cosa menos eso!
-¡No serás de mucha ayuda si estoy más preocupada en salvarte que en matar a estas dos! -siseé empujando con más fuerza, apoyando el peso de mi cuerpo sobre una rodilla.- ¡Corre, Angelo! -grité en modo suplica, mirando a nuestras espaldas una iglesia abandonada.
-¡Joder! -gritó poniéndose en pie y retirando el poder de su bastón.
Aquello fue un golpe bajo en el estómago y la que cayó de rodillas fui yo ya que no pude resistir apenas la grandeza de aquel enjambre en forma de gusano.