[TERCER LIBRO SAGA LILIM]
Dios ama a toda su creación , incluyendo a los demonios. Pero...
¿Amará suficientemente a su hijo caído y a la primera Lilim en pisar tierras mortales como para salvarlos?
Descúbrelo en la tercera entrega de esta destructi...
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-¿Dónde se encuentra vuestro amo?
-No está disponible.
Alcé una ceja.
Detenida frente al gigantesco y oscuro monumento antiguo donde la orden Drosravi tenía sus reuniones sobrenaturales, giré un poco la cabeza para observar a Víctor mirarme con cautela desde uno de los automóviles del pueblo de Plymouth.
-Le aconsejo abandonar este lugar antes de que...
-O eres lo suficientemente valiente como para amenazarme, o lo suficientemente tonto como para no conocerme.
Las escamas en su cuello oscurecieron mi mirada cuando incliné la cabeza un poco hacia adelante.
Los drosravis, mitad hombres lobo mitad serpientes, eran los únicos en quienes confiaba para asignarles la misón que había sido culpable de mi insomnio la última semana.
Las ojeras bajo mis ojos me delataban.
Al dar un paso al frente los ojos del joven frente a mí destellearon con un brillo anaranjado. Antes de que se transformara y comenzara a aullar decidí ser directa:
-Mi tiempo es valioso, por lo que te confiaré a ti la orden que quiero que le traslades a tu amo. ¿Entendido?
-¿De parte de quien?
Medio sonreí.
-De parte de la princesa lilim.
☆
-¿Se encuentra bien, señorita?
Asentí.
Arqueé la espalda en mi asiento, llevando una mano a mi vientre el cual si se miraba detenidamente se podía apreciar una pequeña hinchazón.
El cinturón negro que rodeaba mis pantalones de cuero negro me resultaba un poco incómodo , aunque no más que el corset blanco de mangas largas que se escondía bajo mi toga de la orden.
Con la capucha cubriendo mi coronilla masajeé mis ojos.
-No he estado descansado bien, eso es todo. ¿Qué hay de usted?
-Sigo con un poco de dolor en la pierna derecha, pero nada más. Realmente tuvimos suerte aquel día.
Ya.
Suerte.
Miré por la ventana con mirada cansada.
Había estado cada noche en vela, caminando por cada rincón de la mansión como guardiana onírica de cada miembro de mi familia. Esta última semana Jacob estuvo más vivo que nunca, si eso era posible claro.