88⛥Lilim Elixir

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-Suéltame.

No lo hizo.

-¡SUÉLTAME! -grité con coraje, dándome la vuelta y soltando con fuerza mi brazo del agarre de Deimos.

-No irás a ninguna parte.

Con un pie fuera de la mansión me aseguré de que viera en mis ojos el final que tendría todo aquello si no me dejaba salir de allí.

-Necesito que te quedes con ellos, Deimos. -alcé una mano entre nosotros cuando con una mirada de bestia quiso detenerme de nuevo.- Eres el único con poderes. Si vienes conmigo, ¿quién les protegerá a ellos? ¿Quién protegerá a Alaida?

-Eres mi mujer. -siseó entre dientes antes de colocar una mano en mi cintura y pegarme bruscamente a la suya.- Y él es mi hijo.

Tragué saliva sin poder pestañear para no perderme detalle alguno de la furia que bañaba sus oscuros ojos en ese instante.

Sujeté con fuerza contra mi pecho la espada Noctyria y la chaqueta oscura de Jacob, la cual iba a necesitar más tarde.

-Soy vuestro guardián. No darás un paso sin mi supervisión.

Sus palabras se vieron entrecortadas por el sonido de unas hélices.

Dimos unos cuantos pasos hasta distinguir al helicóptero blanco de cola roja que sobrevolaba nuestras cabezas. Devolví mi atención a Deimos.

-Estaré a salvo con Angelo. No permitirá que me suceda nada. -exclamé mientras el nada discreto transporte del líder de los Santos Amos aterrizaba en el camino de tierra más allá de la verja, levantando polvo por doquier.

-¿Porqué vas preparada para una guerra, entonces? -inclinó la cabeza y me señaló de pies a cabeza.- ¿Qué rayos piensas hacer con el elixir?

Vestía una camisa de tela ceñida de un color rojo oscuro, uno nada inocente. Ajustándose a mi torso con tensión más allá de mi escote pronunciado se abrían paso unos pantalones negros entallados que abrazaban mis piernas con su holgadez. Se ajustaban a mi cintura perfectamente, donde descasaba un cinturón negro de cuero con dominantes dagas cuidadosamanete distribuidas alrededor.

Uno de los bolsillos laterales portaba el pequeño recipiente de vidrio con el elixir que el Vaticano extrajo en su laboratorio, mezclando mi esencia oscura con la de luz.

De los dos que traje conmigo sobró uno. Y Lorcan lo había guardado sabiamente.

Coloqué un mechón rebelde de mi cabello recogido en una cola de caballo tras mi oreja.

AMOS© |SAGA LILIM 3|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora