[TERCER LIBRO SAGA LILIM]
Dios ama a toda su creación , incluyendo a los demonios. Pero...
¿Amará suficientemente a su hijo caído y a la primera Lilim en pisar tierras mortales como para salvarlos?
Descúbrelo en la tercera entrega de esta destructi...
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-Sólo serán unas horas, amor.
-Suficientes para que algo ocurra.
-Se lo debemos. Nos han acogido con los brazos abiertos estos meses.
-¡Para, joder! -le arrebaté la mochila de tela la cual ya disponía de víberes que necesitarían por el camino.- ¿Qué hay de nosotras? -susurré, señalando con la cabeza a Alaida quien preparaba pastelitos en la cocina.
Deimos negó, manifestando sus hoyuelos.
Se acercó a mí para ahuecar mi rostro con sus grandes y cálidas manos y depositó un lento beso sobre mis labios.
-¿Porqué actúas como si no fuera a regresar? Sólo serán unas horas.
-¿Pero porqué tú?
-Porque tengo alas. -medio sonrió.- Si en el camino su estado se complica podré actuar a tiempo.
-Esa es la mayor gilipollez que has dicho estos días. -le alejé de mala gana.- ¿No puedes llevarlo volando ahora? ¡Estarías de vuelta en diez minutos!
Rió por lo bajo.
-Hay que mantener el equilibrio en el reino mortal, Kimberly. No puedo volar cuando se me antoje.
-Claro que puedes. Eres mi hombre. El hombre de una lilim. Puedes hacer todo lo que se te de la maldita gana. -siseé entre dientes, mirándole por encima del hombro.
Suspiré cuando colocó sus manos en mis brazos para dejar ardientes caricias.
Miré a través de los ventanales de la sala de estar, con mis manos en mi vientre y mis ojos escociendo. No me gustaba aquello. No me gustaba el tener que perderlo de vista por horas.
-Mírales. -susurró en mi oreja, ambos mirando al señor en silla de ruedas toser mientras que su niña sostenía sus manos y le murmuraba cosas cariñosas.- ¿Crees que esa niña merece vivir sin su padre?
Me giré para volver a alejarlo de mí.
-¿Y crees que nuestros hijos merecen vivir sin ti?
-Respira, mi bruja.
-No. No te acerques a mí.
-Respira. -sostuvo con fuerza mi cabeza y la llevó a su pecho. Intenté soltarme pero siempre me superaba en fuerza.- Respira.
Cerrando los ojos con fuerza terminé tragando en seco y obedeciendo su orden.
-No me alejaría de vosotras sin antes estar seguro de que estáis a salvo. ¿No confías en mí? -su ronca voz me hizo suspirar contra sus pectorales. Alzó mi rostro y acarició las comisuras húmedas de mis ojos con sus pulgares.- Llevaré a Hades conmigo si eso te deja más tranquila. Dime, oscura ternura. ¿Confías en mí?