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El templo del comandante celestial se encontraba lejos.

Demasiado.

Y yo, con grueso y etéreo suelo de nubes bajo mis pies, me encontraba con las manos en las caderas mientras mirada a mi alrededor con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados.

Joder. Demasiada luz.

¡Demasiada!

Maldito Velmior. ¿Dónde me había enviado?

Resoplé y arqueé mi espalda. El dolor en mi espina dorsal no cesaba. No desde el dichoso impacto de martillo de Nykain.

Con la espada colgada en mi espalda maldije para mis adentros y llevé las manos a mi coronilla para suspirar sonoradamente al tiempo que echaba a caminar hacia el templo de Miguel el cual quedaba a kilómetros celestiales de distancia.

Sentía ojos sobre mí.

Ojos angelicales.

Miraba de soslayo sin eliminar mi expresión de superioridad porque estaba más que segura de que el reino divino había olido que algo más allá de lo impuro estaba dejando huellas en su terreno.

-Lo que daría ahora mismo por un paraguas... -susurré para mí misma, entrecerrando los ojos cuando apenas pude visualizar el templo.

Estaba ansiosa por el recibimiento de los siete líderes.

¿Porqué?

Porque sabía que odiaban el recibirme.

Apresuré el paso al recordar que cada segundo que corría, y en el paraíso el tiempo era más rápido, Deimos estaba entre la vida y la muerte...

Flexioné mis rodillas y ahogué un jadeo al tiempo que me giraba, empuñando la espada sin sacarla de su funda.

Algo había pasado a la velocidad de la luz por mi espalda. Y lo hizo dejando olas de intenso calor el cual aún sentía llamear alrededor de mi marca vikinga.

Mis ojos se movían frenéticos mientras mantenía pose tensa. Lista para realizar el primer ataque.

Uno que nunca llegó.

¿Porqué? Por dos alas de fuego a mis espaldas las cuales con su inmesidad cubrían el cuerpo de su dueño.

De su amo.

Lentamente retiré mis dedos de la espalda, enderezándome al tiempo que alzaba las cejas ante la sonrisa que cruzó sus ojos.

-¡¿Qué haces tú aquí?! -grazné, tal vez con más confianza de la debida.

AMOS© |SAGA LILIM 3|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora