77⛥Karma

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-¿Qué haces despierta? Es muy temprano.

¿Despierta?

Ni si quiera había pegado ojo.

Apoyada sobre la mesa de la cocina levanté la cabeza de mis brazos para sonreírle de manera somnolienta a Graciela cuando se acercó a depositar un beso en mi cabeza.

Arrastró una silla para sentarse cerca de mí y frotó mi brazo con cariño.

-Insomnio de embarazo, ¿eh?

-Debe ser. -suspiré audiblemente.- ¿Siempre sueles madrugar tanto?

-Richard y yo tenemos una competencia un poco absurda. -fruncí el ceño.- La cocina es de quien la pise primero.

Agaché la cabeza para reír junto a ella.

-No. Ahora en serio. ¿Te encuentras bien? -se quitó sus gafas circulares de visión para dejarlas sobre la mesa.

¿Quién en su sano juicio le pregunta eso a Kimberly Goetia?

-Sí solo que... -carraspeé.- Las cosas se han complicado. -me miró.- Más aún.

-Cuéntame.

Cogió mis manos y las calentó en su regazo al esconderlas bajo las suyas.

Inclinada hacia adelante dejé que el cabello bañara mi rostro al tiempo que volvía a recordar lo ocurrido en el vertedero de los lilim.

-Alguien me a robado a los seres sombra. -su mandíbula cayó.- Y mis hermanos no acuden a mi llamado.

-¿Robarte? ¿Quién cometería tal suicidio?

Medio sonreí.

-Alguien del que debería preocuparme, Graciela.

-¿Porqué? Eres una lilim.

-Ahora mismo soy una humana más. -susurré con el labio inferior temblando por todo lo que aquello acarreaba.- Y quien sea que haya tenido el poder suficiente de pasar desapercibido en el castillo de mis padres y entre mis hermanos, sin duda tiene el suficiente para hacerme daño.

Miró a un lado y la piel bajo su bata de algodón blanco se puso de gallina.

-Hija de mi tormento. -me soltó las manos cuando empezó a respirar de manera agobiada al pasarse las manos poor su cabello canoso recogido. Acto seguido se inclinó para sostenerme de mis antebrazos con ternura.- ¿Podrías seguir mi consejo en algo? Sólo te lo pido una vez, y estoy segura de que me lo agradecerás más tarde. -con su rostro cerca del mío asentí con los labios apretados, comprendiendo que estaba al borde de un ataque de histeria.- Cuéntale todo a Deimos. -apoyé mi frente con fuerza contra su hombro y mientras negaba con la cabeza ella me frotó la espalda.- Por favor, Kimberly. No tienes poderes, pero él sí. Y seguirá protegiéndote con su vida estando embarazada o no. Prefiero que este hogar se llene de gritos por discutir con él sobre luchar juntos a que se llene de gritos de dolor si te llega a pasar algo a ti... O al bebé. -terminó susurrando.

AMOS© |SAGA LILIM 3|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora