[TERCER LIBRO SAGA LILIM]
Dios ama a toda su creación , incluyendo a los demonios. Pero...
¿Amará suficientemente a su hijo caído y a la primera Lilim en pisar tierras mortales como para salvarlos?
Descúbrelo en la tercera entrega de esta destructi...
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Maldita Drakina.
Su castigo sin duda sería uno merecido.
¡Destrozar los zapatos favoritos de su ama!
Incluso después de lavarme las manos en el cuarto de baño, aún podía sentir el líquido caliente y viscoso de su saliva.
-¿Quieres un consejo del oráculo?
Di un respingo en mi lugar.
Joder, incluso con el brillo de su calvicie lograba pillar desprevenido a uno.
Claramente aquello lo pensé y mientras secaba mis manos en una toalla roja, miré por encima del hombro a Lorcan.
-¿Dudas de mí? -me burlé.- Tengo totalmente controlada la situación. Además, ¿qué me aconsejaría el Oráculo Infernal? ¿Tomar té y hablar sobre nuestras diferencias?
-Algo así. -entrecerró la puerta y le miré extrañada cuando miró varias veces para asegurarse de estar a solas.
-¿Qué haces? -susurré cuando caminó hasta acercarse más de lo debido a mí. Sentí algo frío rozar mi mano.- No me lo puedo creer.
-De ti no sospechará.
-Lorcan. -le asesiné silenciosamente con los ojos.
-¡Se lo merece! ¡No deja de meterse con mi cabeza!
-¿Cabeza? ¿Porqué? -suspiré sosteniendo el garfio de oro de Jacob.
-Dice que hoy brilla más de lo normal y que parezco un faro marítimo. ¡Un faro marítimo, Goetia! -movió estresadamente las manos entre nosotros.- ¿Te hace gracia?
-Jamás. ¿Por quién me tomas?
Me miró fijamente.
Y yo contuve la respiración.
Me estudió más segundos de los que creí poder aguantar sin llorar de la risa.
-Lo necesita y lo sabes. -alcé el garfio a la altura de nuestros rostros tras carraspear.
-Que se joda.
-¡Lorcan! -le seguí.- Jacob no sólo está corrompiendo tu mente, también tu vocabulario.