[TERCER LIBRO SAGA LILIM]
Dios ama a toda su creación , incluyendo a los demonios. Pero...
¿Amará suficientemente a su hijo caído y a la primera Lilim en pisar tierras mortales como para salvarlos?
Descúbrelo en la tercera entrega de esta destructi...
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Estuve sentada en la cornisa de la mansión un largo tiempo.
Los gritos echándole la culpa a Jacob y él mandando a todos a chuparle cada centímetro de su miembro viril, Lorcan amenazando con prenderle fuego a la mansión si alguien volvía a llamarle calvo, Idalia intentando ser la madura hasta que acabó chillándole de todo a Deimos cuando volvió a llamarla burlonamente ex monja y Richard sacándoles en cara a los demás el haberse distanciado en Salem, habían cesado hace largos minutos.
Y mientras, yo balanceaba mis piernas y pensaba en todo y en nada a la vez mientras diminutos copos de nieve caían para decorar mi cabello y mejillas de manera inocente.
Hades y Silas se encontraban situados uno a cada lado de mi cuerpo.
-Venid aquí. -susurré cuando intentaron acobijarse contra mi abrigo del frío a lo que lo abrí para que pudieran trepar hasta mi regazo.
Después los envolví con la gruesa tela de modo que sólo sus cabezas sobrealieran. Una pequeña sonrisa fue dibujada en mi rostro cuando al cabo de unos minutos el cansancio les pudo y durmieron con una cabeza apoyada contra la otra.
Al fin estaba en casa.
Al fin, poco a poco, todo estaba volviendo a su lugar.
A lo lejos el pueblo de Plymouth fue apagando poco a poco sus luces.
El ruido mental fue aclarándose lentamente después de que comenzara a poner cada cosa en orden. Como el tema de mi espada Noctirya, por ejemplo. Tenía que recuperarla de manos de Asmodeo y regresarla a mi santuario, compuesto ahora mismo no sólo de mi corona de princesa lilim sino también de la diadema de mi madre Lilith. Me sorprendía el que Alaida aún no se haya percatado del nuevo artilugio.
¿Qué estaría haciendo Asmodeo con la espada? ¿La tendría guardada en sus aposentos hasta mi regreso? ¿Intentaría sacar ventaja de su poder? ¿O se masturbaría contra ella porque es lo más cerca que jamás podría estar de Goetia?
Reí a solas.
No estaría mal volver a visitar mi hogar oscuro para darles un poco de dolor de cabeza. Me sentía mal dejando que vivieran entre plácidas noches de silenciosa oscuridad.
La estruendosa puerta de metal chirrió cuando alguien la cruzó, espantando a Silas y a Hades quienes abandonaron mi regazo y salieron volando. Inspiré hondo cuando al rato una manta fue colocada sobre mis hombros.
Y su dueño se sentó a mi lado, descalzo, con pantalones de pijama oscuros y una simple camisa de tirantes del mismo color.
-Una noche calurosa, ¿cierto? -murmuré con sarcasmo.