43 ⛥Lady

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Maratón 1/3 (2/3 el 11/06 y 3/3 el 12/06)

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Maratón 1/3
(2/3 el 11/06 y 3/3 el 12/06)






-¿Cuánto falta?

Por inercia humana miré a mi alrededor en busca de algún reloj.

Asmodeo llevó una uva morada a su boca mientras, con la espalda apoyada sobre una de las patas de su dragón dormido, miraba el mismo horizonte desértico que nosotros. Al mencionarle a mi segundo aliado en mente se aseguró de enviar una flecha llameante desde nuestra posición para solicitar una reunión con dicho posible aliado.

Al parecer así era la mensajería más famosa del infierno. Una lámina fina de plata que se hacía pasar por papel con el mensaje escrito y enrollado en una flecha de fuego rojo que obedecía al destino que se le asignaba.

-No tardará en venir.

Suspiré de aburrimiento.

-Por cierto, ¿la diosa Circe sigue viviendo en tu reino?

Asintió.

-Así es. ¿Por qué?

-¿Se unirá a nosotros?

Alzó las cejas.

-Una alianza es una alianza, princesa. Todo lo mío es tuyo. -sonrió hambriento.

-Esto se está haciendo eterno. -bufó por lo bajo Lorcan.

-No debe de faltarle mucho. He resaltado un poco de más el hecho de que la princesa del infierno es la que solicita dicha reunión.

-¿Nunca te incomoda el que nadie soporte tu presencia? -pregunté.

Se encogió de hombros, lamiendo el líquido de una uva.

-No les importa mucho cuando tienen mis miembros dentro.

No sé cuál fue la reacción más chistosa, la mía por atragantarme con una uva o la de Lorcan quien soltando un grito ahogado similar al de una gallina se sentó de repente para mirar fijamente la entrepierna de Asmodeo.

-¡¿Miembros?! -exclamó al mismo tiempo que yo.

El pecador mordió su labio con una gigantesca sonrisa mientras una risa profunda manaba de su pecho.

-No sé porqué te sorprendes, mi musa. Tú tuviste ocho dentro de ti.

-¡¿OCHO QUÉ?! -se levantó Lorcan más blanco que el mechón albino de mi hija y su padre.

-Está mintiendo. -intenté tragar con fuerza y fingir estar desinteresada en el tema.

-¿Mintiendo en qué exactamente? -se apoyó Lorcan sobre una rodilla a mi lado.

Hubo un silencio del demonio en el que levanté la mirada de mis piernas cruzadas para mirar fijamente a Asmodeo quien con la punta de una jugosa lengua rosa acariciaba el extremo izquierdo de su labio inferior. Le amenacé con un alzamiento de ceja para que no lo fastidiara más de lo que ya había hecho pero de repente se convirtió en un cerdo y nos salpicó a diestro y siniestro la mierda de su cuerpo:

AMOS© |SAGA LILIM 3|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora