102⛥PLAN

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Cuando mis pies tocaron el camino de tierra que guiaba a la entrada de mi mansión, me percaté del helicóptero de Angelo estacionado a un lado de la verja.

Lo dejé atras y al traspasar esta la puerta de entrada se abrió para dejar a la vista a Deimos y a los demás quienes caminaron hacia mí con cautela.

-¡Que le den! -me detuve, moviendo airadamente la mano en el aire antes de inspirar hondo y colocar las manos en las caderas con una expresión vengativa.- No lo mataré. Vivir en esa iglesia será suficiente castigo para él.

-Goetia...

-No. No me mires así. ¡Estoy bien! -señalé a Graciela.- Estoy de puta madre. -gruñí mirando a lo lejos.- ¿Quiere darnos la espalda con la excusa de que yo me fui primero? ¡Me parece genial!

-Goetia. -carraspeó Deimos, juntando sus manos a la espalda e inclinando la cabeza a un lado.

No pillé la indirecta.

Continué caminando y reproduciendo todo lo vivido hace rato con Jacob.

-Esta es su venganza, ¿sabéis? -escupí a un lado.- Castigarme quedándose fuera de todo. Pero está muy equivocado. -alcé la voz.- Está muy equivocado si piensa que algo así puede afectar a una gran hija de put...

-¿Mami?

El enojo quedó atrás. Fue arrasado por la luz de unas alas.

Las alas de luz que tenía mi pequeña alada por ojos.

Salió del escondite tras su padre y comenzó a caminar poco a poco hacia mí.

No corrió. No lloró. Me observaba como si estuviera comprobando si era real.

Inspiré demasiado hondo al ver su arrugado pijama blanco de espadas negras y su cabello despeinado, revelando que se acababa de levantar.

Siguió sin correr, sólo caminando hacia mí con rostro neutro... Hasta que me acuclillé y abrí los brazos...

Fue entonces cuando la pequeña Alaida se desmoronó y corrió hasta chocar con fuerza con mi cuerpo al abrazarme, derribándome y provocando que mi trasero impacte contra el suelo cubierto de nieve. Lloraba a lágrima viva contra mi oreja y balbuceaba cosas que me era imposible entender. Le devolví el abrazo con demasiada fuerza y alcé la mirada al cielo oscuro con una mirada húmeda que sostenía cientos de pilares en ese momento...

Porque debía de continuar siendo inquebrantable por las dos.

Por todos.

-Mami está aquí. Mami a regresado. -susurraba contra su cabello.- No volveré a alejarme de ti, monstruito.

AMOS© |SAGA LILIM 3|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora