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Golpeaba mis uñas con impaciencia sobre la mesa gris.

Le miraba fijamente.

Él, relajado, tomó un sorbo del vaso de agua.

Intentaba no sonreír pero las comisuras de sus labios temblaban, revelándome lo mucho que estaba disfrutando de la situación.

Una situación en la que nos había metido por simple capricho.

La única decoración era un espejo unidireccional.

Goetia sentada en una silla de mala calidad... Un trono de mala calidad.

-¿Esto te parece divertido? -pregunté con voz letal, sentada de lado y sin dejar de impactar mis uñas contra la mesa.

-No podía...

-¿Qué? ¿No podías usar tus alitas y llevarnos volando a casa? ¡Hemos perdido a Nevan de nuevo, joder!

-Lo dudo. -tomó su vaso de nuevo.- ¿No escuchaste el helicóptero de Angelo?

Antes de que bebiera le asenté un manotazo al vaso, arrojándolo lejos.

-No tengo tiempo para perder aquí. ¿Tu fantasía es un interrogatorio? -se cruzó de brazos, marcando músculo bajo la capa, y me medio sonrió coquetamente.- Acepté tu lado santo y el perverso, ¡pero en ese momento necesitábamos el perverso, joder!

Mordió su labio inferior y agachó la cabeza al tiempo que achicaba los ojos.

-El guerrero favorito de dios se deja capturar por mortales.

-Cálmate, oscura ternura. -intentó acariciarme el pómulo y le di un golpe a su mano a lo que rió chistosamente.- Daremos testimonio de lo que...

-¿Qué? ¿De cómo mis hermanos abrieron las jaulas y...? -me callé cuando le escuché resoplar.

-A Goetia le gustan las aventuras, ¿no?

No podía creer lo que había escuchado.

Le miré con la boca abierta y un codo apoyado en la mesa.

-¿Aventura? -señalé a mi alrededor.- ¡Estamos encerrados! ¿Qué clase de aventura es esta, Deimos?

Me sorprendió al colocar las manos sobre la mesa y empujar, inclinando su cuerpo para visualizar las pata.

-Esta mesa es sorprendentemente estable. Podríamos...

Cerré los ojos con fuerza, con un dedo en alto.

-Si mencionas tener sexo en esta situación, te juro por el abismo del que mi madre surgió que te arrancaré esa sonrisa de la cara.

-Nos habían acorralado. -se encogió de hombros.- Y te vuelvo a recordar la importancia de mantener el equilibrio entre lo mortal y lo sobrenatural. No queremos ser tendencia, amor. -me miró de reojo.- Queremos ser temidos.

AMOS© |SAGA LILIM 3|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora