84☆ADONIS

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-Joder...

Me incorporé y apoyada sobre mis codos observé la sangre que caía de mi boca bajo las débiles luces parpadeantes del techo.

Levanté la mirada para mirar el cadáver de la cajera.

Se encontraba arrojado a un lado, con varios cristales largos de las heladeras incrustados en su cabeza. Maldije internamente y cuando escuché el tintineo de las campanas de la puerta abriéndose me levanté para correr agachada hacia una de las pocas estanterías que habían quedado de pie.

Con la espalda apoyada toltamente contra ella corté mi respiración al escuchar grandes pisadas vagar alrededor de la tienda.

Deimos.

Alaida.

Conté hasta tres cuando sentí las pisadas acercarse por mi izquierda y aprovechando que algo crujió lejos corrí hacia el pasillo de mi derecha, que tenía cubiertos de cocina y electrodomésticos y me escondí tras su estantería. Agachada, quise asomar la cabeza para identificar al desconocido que abría cosas y las arrojaba por doquier pero la luz se fue de repente. Quedamos alumbrados únicamente por la débil luz de las farolas que entraba por los ventanales rotos.

Llevé una mano a mi vientre y una mueca se apoderó de mi rostro.

No podía defenderme. No como es debido.

No podía proteger al bebé.

Arriesgándome comencé a caminar en dirección a la salida, de cuclillas para no hacer sonido alguno con los tacones de las botas.

Todo mi cuerpo quedó paralizado cuando pisé un paquete y varias patatas fritas crujieron bajo mi pie.

Poco a poco miré por encima de mi hombro y lo poco que percibí fue una sombra gigantesca notar mi presencia, pero antes de siquiera hacer el ademán de correr uno de los cuchillos de la cubertería fue lanzado en mi dirección. Cortó mi muslo antes de pasar de largo y quedar clavado en la pared a mis espaldas.

Sin perder el tiempo, cuando la sombra corrió en mi dirección, me agaché para recoger del suelo varios cuchillos y correr con ellos abrazados contra mi pecho. Me sorprendí al percatarme de que no sólo era un enemigo sino varios, que aparecían por cada lado por el que quería escapar. Por lo que cuando uno quiso sorprenderme por una esquina mis manos se movieron con estrategia y maestría y arrojaron tres cuchillos con fuerza al girarme en dirección al enemigo.

AMOS© |SAGA LILIM 3|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora