100⛥ VENDETTA

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''A mis  lectores lilim, los que a mi lado no temen a la oscuridad ni a las sombras.

Mi eterna gratitud.
Hoy se cumplen 100 capítulos de la tercera entrega de la Saga Lilim, una historia cuyos pasos habéis seguido como si fueran vuestro propio latido. Habéis sido testigos de la transformación de K.Goetia, de su ascenso a la vikinga lilim, y en lugar de huir aterrorizados, os habéis arrodillado, no por miedo, sino por devoción. Habéis entendido que en la oscuridad más absoluta, a veces se encuentra la luz más extraña y hermosa: la de la plenitud absoluta.

Sois el público que una escritora de lo prohibido sueña con tener: los que no solo miran al abismo, sino que les sonríen de vuelta. Este capítulo cien es una ofrenda a vuestra lealtad. Tenéis la mía por la eternidad.

Un leal e inmortal abrazo, Geneva Morte.''


















Siete lunas infernales después, seguíamos a la deriva.

Los mareos y las náuseas habían sido reemplazados por sed.

Demasiada sed que viajaba hasta mis manos, provocando intensos escozores que reclamaban cuanto antes los huesos de la Coronel Sombra.

Los lilim aguardaban en mi interior alguna orden que les diera algún papel a parte del de ser espectadores de las desgracias que creaba con mis decisiones.

¿Cómo solucioné lo de la mentira de Leviatán? Simple.

No lo hice.

Todos creían que las olas del mar de fuego nos guiaban hacia una maldita fosa. Todos menos Runa, quien de vez en cuando cruzaba miradas a lo lejos conmigo para sonreír cual felina. Estaba ansiosa por saber cómo iba a salir de esa.

La misma noche en la que le hice saber a Nykain de mi increíble alianza con Leviatán, me acerqué al borde del barco vikingo para cuestionarle a Idadón la probabilidad de investigar su paradero.

Y menciono probabilidad y cuestionar porque, gracias a la advertencia de Lilith, sabía que si llegaba a ordenarle algo haría completamente lo opuesto.

Su actitud me resultaba familiar.

Idadón podía desplazarse por cualquier terreno, y el fuego del mar de Leviatán era cual combustible para él. Además de comunicarse con otras criaturas, claro está. Así que si tenía claro si alguien podía sacarnos de esa, ese era Idadón. Pero pasaban las lunas y no había rastro de él...

AMOS© |SAGA LILIM 3|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora