[TERCER LIBRO SAGA LILIM]
Dios ama a toda su creación , incluyendo a los demonios. Pero...
¿Amará suficientemente a su hijo caído y a la primera Lilim en pisar tierras mortales como para salvarlos?
Descúbrelo en la tercera entrega de esta destructi...
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Comencé a sufrir vértigo.
En ese momento no sólo el infierno pesaba sobre mis hombros, sino también el cielo.
Mis hermanos me miraban. Mis amigos me miraban. Mis padres me miraban. Nevan me miraba. ¡Todos me miraban!
El material del reposabrazos de mi trono crujió cuando enterré mis dedos en él, intentando que no fuera evidente mi rápida respiración. Avancé sólo un poco hacia adelante para sonreír con nerviosismo.
-¿Qué haces, Deimos? -susurré con el corazón en la garganta.- Venga, levanta. No hace gracia.
Mirándome alzó un poco una comisura de su boca antes de agachar un poco la cabeza, revolver su cabello con su mano libre y volver a mirarme, esta vez con la seriedad más demoledora.
-Con mi corazón como ofrenda, princesa Goetia, ¿acepta unir su oscuridad a mi luz por la eternidad?
¡¿Por qué había tanto eco?!
¡¿Porqué sus palabras resonaron hasta en el rincón más escondido?!
Entonces terminó de abrir la caja de piedra de volcán.
Entre las grietas de lava se alzaba un anillo como la oscuridad misma. Una representación perfecta de lo que era un amor prohibido.
Una rosa compuesta de espinas de oro enredadas entre sí y con cientos de pequeños diamantes incrustados entre los abismos de los pétalos, produciendo un destello bajo la luz de la sala ceremonial que llevó náuseas a mi estómago. Y el detalle estrella era el aro el cual, compuesto de material oscuro, poseía en su interior una palabra tallada en grietas infernales que me hicieron chocar la espalda contra el trono, dejando salir sonoroadamente una expresión de estupefacción.
INFERNALMENTE.
Esa era la palabra con la que Deimos solía contestarme cada vez que le preguntaba si me amaba... Y esa noche estaba tallada en un anillo de compromiso.