Hola 👋 ¿Cómo están? El capítulo está largo, espero que la espera haya valido la pena.
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SILVER
Madrugada del martes, 25 de enero de 2022
Miré de soslayo a Hugo, que seguía durmiendo plácidamente.
Levanté el diario junto al recorte de periódico y las dos fotografías y luego me enfoqué en el móvil. Estaba a punto de apagarse. Siete por ciento de batería. El pin de Yong era 0517, el cumpleaños de Hugo. Lo abrí y mi sorpresa fue aún más al percatarme de que no tenía tarjeta SIM y que la luz que había visto era un recordatorio en el calendario que había sido establecido para cada dos minutos comenzando desde las nueve de la noche hasta las nueve de la mañana del día siguiente.
Una sonrisa apareció en mis labios.
Hugo se removió en la cama.
Crucé la habitación hasta la puerta y la abrí con cuidado. Ya en mi cuarto, encendí las luces y me senté en el escritorio.
La trampa del acosador podría haber funcionado solo si yo no hubiera sabido el pin. Quizás subestimó lo obsesionada que me traía Yong, al punto de hackearlo y saber cada una de sus contraseñas.
Sin embargo, mis pensamientos se plagaron de cada uno de los mensajes, cada palabra, cada oración, la forma en la que escribía, la forma en la que hablaba, lo que sabía, lo que decía saber, la anticipación, el juego de poder al que me sentí tan atraída...
Mi corazón iba a mil por segundo.
«Soy tuyo, Silver, hasta el final de mis días voy a estar siempre a tu lado», había dicho Hugo la tarde antes de la conferencia de prensa. Ambos estábamos en la habitación de Yong. «Hasta el final de mis días voy a estar siempre a tu lado», dijo la voz bajo el modulador.
Las exactas palabras.
¿Cómo no me había dado cuenta antes?
Me vino a la cabeza la idea de que si Olivia había robado el móvil de igual manera pudo poner un micrófono en la habitación de Yong. Ella estuvo durmiendo allí un tiempo luego de la terrible cena de mi cumpleaños. Además, en la biblioteca alguien la estaba forzando a hacer algo. Algo que involucraba entrar a mi casa, quizás incriminar a Hugo para alejarme de él. Pero Olivia no se había acercado a la propiedad.
Algo no encajaba.
«Te he seguido. Te he esperado. Te he escuchado dormir. No hay nadie que te conozca mejor que yo, Silver».
Me volví un manojo caótico de especulaciones e ira. Algo tenía seguro: Hugo nunca me traicionaría.
Quizás estaba apostando mi cabeza y terminaría perdiéndola. Tal vez estaba cometiendo otro error, pero algo en mí me daba certeza.
—No... —Sacudí la cabeza en un intento por aclarar mi mente.
Aparté el móvil.
El recorte de periódico contenía el reportaje que la prensa había hecho sobre la contribución del alcalde al hospital psiquiátrico de Villa Padua.
Las fotografías eran perturbadoras.
La primera era un polaroid que Yong había tomado hace dos veranos. En la foto estaban todos los del viejo grupo de amigos: las gemelas Martínez, Nelson, Guillermo, Milo, Shaw, Alex, y los tres González. Alguien había dibujado una cruz en tinta roja sobre las caras de todos los que habían muerto. Lo curioso era que la cara de Yong tenía una cruz, al igual que la de Guillermo. En esta última la tinta se había corrido, como si lo hubieran dibujado con prisa y no le hubieran dado tiempo a secarse.
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P de PERDEDOR
Mystery / Thriller[COMPLETA] Todo comenzó el primer día de clases. Llegaste a Villa Padua después que a tu madre le ofrecieran una generosa oportunidad de trabajo. Tuviste que dejar tu vida, tu casa y tus amigos, y mudarte al otro lado del país. No querías, claro que...
