Maratón Final 3/4
ÓSCAR
Nueva Estación, noche del sábado, 18 de diciembre de 2021
Sostuve la cabeza de Hugo mientras lo acostaba en el suelo de la van. El chico estaba inconsciente a causa del sedante que Cristóbal había ordenado que le administraran. De otra forma hubiera sido imposible llevarlo de vuelta a Villa Padua.
Silver me observó con los ojos cargados de odio.
—Te vas a pudrir en el infierno junto a él. Me voy a encargar de que así sea.
Su amenaza era aún más aterradora si tenía en cuenta todo de lo que Silver González había sido capaz.
—Buen trabajo, muchachos —dijo Cristóbal a mi espalda—. Hey, tú mismo —llamó uno de los hombres—. Mete a Logan al frente, no lo quiero cerca de Silver o Hugo. Que no hable con ella, ni que la mire.
—De acuerdo, señor —concedió el joven.
Me despojé de la chaqueta del saco y la envolví en un intento por hacer una almohada para Hugo. La puse bajo la cabeza del chico.
Silver apartó la cara. Escuché su llanto y la vi temblar en tanto tiraba de la cuerda que la mantenía atada al asiento del auto.
—Maldito —susurró.
Los otros hombres se subieron y ocuparon asiento al otro lado. Lo más lejos que pudieron del inconsciente Hugo y de Silver.
—Óscar —llamó Cristóbal.
Me bajé de la furgoneta y cerré la puerta.
—No dejes evidencias —ordenó, la mirada en la cabaña—. Espera unos veinte minutos antes de pegarle candela a esa pocilga. Quiero estar lo suficientemente lejos.
Me limité a asentir.
Él se tocó la mejilla. El sangrado había parado, pero era obvio que la cicatriz sería grande. Puso una mano en mi hombro.
—Te veo en casa.
Las manos me temblaban cuando vi los autos alejarse por el estrecho camino que conducía a Nueva Estación. El sudor me corría por la espina dorsal y desaté el nudo de mi corbata intentando que el aire llegara a mis pulmones. Tomé una bocanada de aire y solo me moví al ver que estaba por completo a solas. Corrí a la cabaña y me dejé caer junto a Yong.
Toqué una vez más su cuello, donde las pulsaciones de su corazón bombeando sangre a su cuerpo eran débiles.
Me aventuré en los pasillos y rebusqué en cada cajón del baño hasta encontrar algo con lo que parar el sangrado. Marqué el número de Matías. Mi hijo contestó enseguida.
—Acaba de irse. Entra ya. No tenemos tiempo que perder.
Al segundo escuché los neumáticos del auto contra la grava. Matías abrió la parte trasera de la furgoneta y metimos con cuidado a Yong.
—¿Cómo sabías que algo así podía pasar? —preguntó mi hijo mientras conducíamos al hospital de Nueva Estación.
—No lo sabía —confesé—, pero sé el tipo de hombre que es. Me preparé para lo peor.
•
Villa Padua, lunes, 24 de enero de 2022
Silver abrió la puerta.
—¿Qué quieres? —atacó con la voz helada.
—¿Puedo entrar?
Ella exhaló con cierto fastidio y se hizo a un lado.
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P de PERDEDOR
Mystery / Thriller[COMPLETA] Todo comenzó el primer día de clases. Llegaste a Villa Padua después que a tu madre le ofrecieran una generosa oportunidad de trabajo. Tuviste que dejar tu vida, tu casa y tus amigos, y mudarte al otro lado del país. No querías, claro que...
