Las clases ocurrieron con tranquilidad, aunque Verónica se percató de que un aire de curiosidad se había establecido en torno a ella. Ya no la miraban como el bicho raro, sino como a alguien extraño y que llamaba la atención. Su compañera había entablado conversación con ella unas cuantas veces, aunque fuese para hablar de temas banales. Ese día no había tenido clase con aquella irritante profesora, pero lo haría al día siguiente, y Verónica sabía que no iba a ponerle las cosas fáciles.
El timbre que indicaba la hora del descanso sacudió el silencio de las aulas. Los alumnos se levantaron una vez el profesor hubo salido y a Verónica le extrañó que Paloma no estuviese ya en la puerta del aula. La chica se levantó sin mirar a nadie y salió fuera, dirigiéndose a la clase de Paloma. La encontró discutiendo con una profesora por haber faltado ayer a su clase. Frunció los labios y escuchó su conversación. Aún recordaba las palabras de la directora diciéndole que su amiga no tenía padres. Aquello no tenía sentido. No cuando le había dicho que tenía que colgar el teléfono porque venían sus padres, y no porque habían quedado en su casa y ella había dicho que sus padres trabajaban hasta tarde. Tal vez al hacer el expediente hubiese puesto eso para que la aceptasen. Verónica no toleraba las mentiras, y aunque sabía que Paloma le había ocultado cosas como el hecho de que conocía a David y se negase a responder de qué exactamente, pensaba que no le había mentido.
-No entiendes lo que es estar en este colegio.
El tono de la profesora era condescendiente.
-Lo entiendo perfectamente.-respondió con un tono que a la profesora tal vez le pareciese educado, pero que Verónica sabía perfectamente que iba con sorna.
La profesora salio de la clase y ni miró a Verónica. La chica vio a Paloma salir de clase y casi dio un respingo al verla.
-¿Por qué me has mentido? Sabes que no soporto las mentiras.
Paloma la miró anonadada, sin entender a qué se refería exactamente.
-¿A qué te refieres?
Verónica la miró con seriedad.
-Tus padres.
No hizo falta que dijese nada mas. Paloma miró a su alrededor por puro instinto, como si temiese que alguien las escuchase. A Verónica le sorprendió aquella respuesta en ella. Paloma no solía preocuparse nunca de quien escuchase. Verónica apretó los labios, inquisitiva.
-No quiero hablar de eso.
Paloma se llevó una mano a la cabeza y jugó con su pelo, pero su mirada estaba fija en el suelo. A Verónica le resultó aún mas extraño ese gesto en ella. Paloma no era la clase de persona que mirase hacia otro lado.
-Me has mentido.-hizo una pausa y prosiguió hablando, dispuesta a hacer que Paloma hablase.- Tal vez ya no debamos de hablar mas.
Verónica pensó en irse, pero a pesar de eso se quedó plantada en el sitio, esperando que Paloma le diese explicaciones. No obstante, la chica seguía con la mirada en el suelo.
-¿Quien es Pe?
Paloma volvió a posar sus negros ojos en ella, y fue como si la misma noche la atravesase.
-No es buena idea.-respondió, comenzando a andar y evadiendo la pregunta.-
-Necesito respuestas si quieres que perdone tu mentira.
Paloma evitaba su mirada y seguía caminando deprisa.
-No es una mentira grave.
-Para mí cualquier mentira lo es.
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CIUDAD DE BARRO© |TERMINADA| (2)
Ficção AdolescenteHISTORIA COMPLETA. Segunda parte de la saga ciudades y de #ciudaddeniebla antes #porsufuego. #1 en novela juvenil: 22/07/18-31/10/19 #1 en peligro: 3/8/18 #1 en amor juvenil: 8/8/18 #1 en misterio 26/11/18 #3 en aventura 12/09/18 David ya está de...
