Capítulo 48

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-Voy a dejarte sin balas.-le dijo Verónica a la séptima vez que David se acercó para recargarle el cargador.

En esta ocasión Verónica agarró el cargador y lo introdujo ella misma en la pistola.

-Te dije que aprendo rápido.-le sonrió con la victoria reflejada en su rostro.

Él paseó la mirada por todo el cuerpo de la chica, lentamente. Tan lentamente que Verónica sintió el latir de su corazón en la garganta.

-Por eso calculé que tardaríamos una hora aproximadamente.-le sonrió él.

Ella asintió con la cabeza.

-Me gusta tu forma de ser.-le dijo ella sin pensar, a pesar de que el chico ya sabía aquello.- Eres como una caja llena de sorpresas y también de respuestas o explicaciones.

David seguía relajado y una suave brisa le recorrió el cabello en aquel momento, dándole un aspecto incluso algo más atractivo.

-Creo que jamás me han definido así.

Ella cierra los ojos unos instantes, cansada por todas las emociones de aquel día.

-¿Cuanto falta para que acabe esa hora?

David se inclinó hacia ella, acercándola a él y haciéndola chocar con sus pectorales al abrazarla.

-En realidad, la hora ha acabado ya hace unos minutos, pero te veías tan centrada en disparar que no he querido interrumpirte. Cada vez se te dan mejor estas cosas Verónica.

Ella respiró en su pecho y puso ambas manos en su cuello.

-¿Eso es bueno? ¿O te asusta?

David arrugó la frente.

-¿Crees que en algún momento debería de empezar a tener miedo de ti?-le preguntó, mitad sarcástico mitad respetuoso.

Verónica vio como sus ojos grises se ensombrecían por el deseo, y ella no pudo evitar sentirse orgullosa de ser ella la responsable de aquello.

-Seria de un hombre insensato por tu parte si no lo haces ya. Hace una hora sólo bastaba con que apuntase con la pistola a la cabeza de cualquier hombre para dejarlo estéril. ¿Lo recuerdas verdad?

David rio con su broma como hacía tiempo que no reía.

Su risa. Su risa joder. Verónica tembló imperceptiblemente al escucharlo reir. Le encantaba y la forma en la que la hacía sentir aquel sonido era indescriptible.

-Pero que miedo me das.-le sonrió con una sonrisa burlona al tiempo que se inclinaba hacia ella y se quedaba muy quieto, a centímetros de su rostro.

Verónica se mantuvo quieta también. Sabía lo que David estaba haciendo. Quería que fuese ella quien lo besase, por eso se había quedado a escasos milímetros de sus labios. Quería que fuese ella quien se lanzase a sus labios. Verónica echó mano de todo su autocontrol para quedarse muy quieta, dejándose invadir por ese olor que él desprendía y al que todo su cuerpo reaccionaba.

David se puso serio, y su rostro adquirió un matiz peligroso al tiempo que elevaba un poco las cejas y la agarraba por las caderas. Tiró de ella hasta colocarla en la pared despintada y colocó ambas manos en la pared, a ambos lados de la cara de Verónica.

Volvió a pegar su frente a la de ella y a quedarse a milímetros de sus labios. Verónica sintió como cada vez que respiraba de él todo el mundo temblaba. Todo se movía demasiado deprisa. Todo menos esos ojos grises que seguían posados en ella mientras sus pestañas acariciaban las suyas. Sus labios se rozaban en alguna ocasión, haciéndola querer entregarse a él como no lo había hecho hasta ahora, pero en ese momento, no pensaba ser ella quien lo besase. Sabía que David buscaba tener el control, y ella no iba a dárselo así como así. Se quedó prendada de sus ojos grises, del mismo modo en el que él no paraba de mirar sus ojos azules. Oscuros y azules al mismo tiempo.

Alternaba la mirada de sus ojos con la de sus labios, y paseaba la mirada tan lentamente que incluso dolía no tenerlo más cerca. Todo lo demás había desaparecido para ambos. Todos sus sentidos se centraban en la persona que tenían delante. Verónica jugó con él y apretó sus pechos contra sus pectorales. David soltó un pequeño gruñido gutural que excitó demasiado a Verónica, pero que al mismo tiempo, le dejaba ver a ella que aquel gesto le había gustado demasiado. Casi pudo notar como él crecía dentro de su pantalón. Estaban tan pegados el uno al otro que no cabía la posibilidad de que hubiesen secretos entre sus cuerpos.

-Dime qué quieres que haga.-le dijo él en un susurro con su voz ronca mientras sus ojos viajaban hasta los labios de Verónica.

Sus palabras eran como un ronco susurro atrayente, tan atrayente que Verónica se sintió tan abrumada que fue incapaz de contestar rápidamente, pero cuando habló, lo hizo tan segura de si misma que David se mordió el interior de la mejilla.

-Dímelo tú, ojos grises.

Él saboreó el momento, sabiendo que ella trataba de tener el control de la situación y disfrutando de que se sintiese tan segura como para hacer eso. No obstante, él era demasiado orgulloso para decirle lo que quería que le hiciese. Negó con la cabeza al tiempo que se inclinaba un poco mas hacia ella. Aquellos centímetros de más que poseía el chico lograron aturdir mas a Verónica. David se quedó allí, muy quieto, sintiendo que no aguantaba mas las ganas de besarla, y dándose cuenta de que el orgullo no servía de nada con las personas a las que él quería.

-Quiero besarte.-espetó, haciendo que sus labios se juntasen por fin y fuesen solo uno.

El contacto fue suave, cálido, sumamente intenso y electrizante. Todo a la vez. Todo al mismo tiempo. David recorrió cada curva de su boca, con todas las ansias y el respeto que era capaz de darle a aquella chica. Tanto, que sentía que daba una parte de él en aquel beso. Había una conexión entre ambos que no desaparecía nunca, ni tan siquiera cuando se separaban, y en aquel momento, ambos eran capaces de sentirla con mayor intensidad que nunca. La química que ambos poseían estaba esparcida por todo el ambiente. Por sus cuerpos y por la mirada de él cuando abrió los ojos y se encontró con que ella también los tenía abiertos mientras se besaban. En aquel momento David se sintió pleno y feliz, sin haber buscado ese sentimiento de ninguna forma. El chico se alejó de ella y esbozó una media sonrisa al ver el rubor en el rostro de ella. Había un brillo electrizante en la mirada de Verónica que hizo que a David le costase trabajo volver a la realidad. 

Hoy toca maratón de tres capítulos. Este es el primero de ellos. En seguida os subo los demás. Un abrazo y gracias por leer.

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CIUDAD DE BARRO© |TERMINADA| (2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora