Capítulo 25

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-Hay algo que me preocupa.

David sonrió.

-¿Sólo algo?

Ella ladeó la cabeza y el cabello siguió el movimiento de su cuello.

-Baref y Maek trabajan para el zorro ¿verdad? Recuerdo que me lo contase hace tiempo.

David asintió con la cabeza.

-Así es.

Verónica cogió aire y miró el cielo. No llovía. Por fin no llovia.

-¿Qué pasa con el zorro? ¿No le molestará que Baref y Maek traten de matarse mutuamente? -hizo la pregunta con algo de sorna, preguntándose realmente como afectaría aquello al gran mafioso para el que ambos trabajaban.-

-Ya hay rumores de que tanto Maek como Baref mantienen una relación austera debido a que ambos quieren a Don Giovín como cliente. Cabe la posibilidad de que Maek piense que Baref hace eso para crear desconfianza y que Don Giovín haga contacto exclusivamente con él.

-¿Ese Don Giovín, actualmente hace tratos con ambos?

David asintió con la cabeza.

-Así es. Él es la excusa perfecta para que ambos desconfíen el uno del otro. Ahí es donde entra en juego Rose, además de mandar el mensaje, se ha asegurado de crear rumores falsos y hacer que lleguen a la señora La Rua. Rumores que yo mismo le he dicho.

Verónica esquivó una farola que tenia justo delante y soltó la mano de David durante unos instantes. Fríos al no sentir su mano acompañando a la suya propia.

-¿Qué clase de rumores?

-Rumores que alejen los ojos de mi y de Marco. Algo así como que cualquier hombre, borracho y pagando por estar con ella, le dijo que había oído rumores de que Baref quería hacerse con clientes que hasta el momento tan sólo eran de Maek, y que iba a empezar ganándose por completo a Don Giovín.

Ella se mantuvo en silencio. Todo aquello era demasiada información. Por la calle tan sólo se escuchaba el sonido de sus pasos.

-Una guerra de clientes poderosos y peligrosos.

Nunca se habría imaginado que alguien que ella conociese estuviese metido en algo así. David era de todo menos predecible.

-Que bien suena esa palabra en tus labios.

Verónica no lo entendió.

-¿Qué palabra?

-Peligroso. Me gusta como suena cuando tú la dices.

Verónica se colocó delante de él y lo rodeó con los brazos por el cuello.

-Tal vez te guste porque peligro y David Ferraro son sinónimos.

Él sonrió al tiempo que agarraba sus nalgas y las apretaba.

-Puede que lo sean. Tal vez la próxima vez que te haga el amor deba de convertirlo en algo mas peligroso.

Había un brillo de diversión en sus ojos grises, pero por un momento, su mirada se oscureció al pensar en todo lo que podía hacerle. Verónica sintió como recorría de nuevo sus muslos, bajando la mano y buscando ese lugar que ella se moría porque él tocase de nuevo. Era como si tuviese una terrible adicción a él. A su cuerpo y a lo que ese cuerpo y esa mirada provocaban en ella.

Un escalofrío la recorrió al momento que él colocó una de sus manos donde ella ansiaba. El chaquetón que Verónica llevaba era largo, pero cualquier persona que hubiese pasado por allí podría haberse percatado de dónde estaba tocando él por la expresión de ella.

-Vas a volverme loca, ojos grises.

El río y paró de tocarla.

-Tal vez sea lo que quiero.-le dijo llevándola con suavidad hasta la pared mas cercana.

David colocó ambos brazos en la pared, franqueando a la chica al tiempo que buscaba su cuello y comenzaba a besarlo.

-David...-dijo ella-.

Fue lo único que era capaz de decir tras notar como reaccionaba su cuerpo. Quería más aún de él. Necesitaba mas. Mucho mas de él. El deseo era casi insoportable.

David se separó de ella de pronto, tratando de controlarse. Se notaba sumamente excitado, y aunque deseaba hacerla suya mas que ninguna otra cosa en el mundo, sabía que no podía entretenerse. Por mucho que todo parase cuando estaban juntos.

-Tenemos que irnos, mi amor.

Verónica se obligó a respirar, tratando de coger aire. El momento había sido tan sumamente excitante que era como si toda la atracción que sentían el uno por el otro amenazase con ahogarles en cualquier momento.

-Sí.-respondió ella con un quejido al tiempo que David estiraba una mano en su dirección.

La chica agarró aquella mano y cada poro de su piel respondió de nuevo a aquel roce. David era demasiado. En todos los sentidos. Así sería como lo definiría. Demasiado. Demasiado él. Demasiado seguro de si mismo. Demasiado poderoso. Demasiado peligroso. Demasiado atractivo.

Caminaron en silencio de nuevo, y ella trató de recordar donde habían dejado la conversación anterior. Necesitaba saber mas. Quería formar parte de su mundo, y eso implicaba saber cosas.

¿Os han gustado? Mañana vuelvo a subiros otro capítulo nuevo. Un abrazo muy grande y gracias otra vez por leer. Sois geniales.

Instagram: itssarahmey

BESOS!!!! 

CIUDAD DE BARRO© |TERMINADA| (2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora