Capítulo 57

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David recibió aquella noticia como si le acabasen de apuñalar en el pecho. ¿Qué demonios acababa de decir? No debería de haber oído bien. No podía ser.

-Eso fue lo que me dijiste que tal vez tuvieses que hacer para convencer a tus padres de que me habías olvidado.-dijo él tratando de no tomárselo a mal aunque la mera imagen le hizo enfadarse tanto que sentía que iba a explotar de un momento a otro.

-No, mis padres no estaban delante. No había nadie delante y lo besé.

David notó que le faltaba el aire.

-¿Que has hecho qué?-arrastró todas y cada una de las palabras, siseando.

Sintió un cúmulo de emociones invadirlo y no le gustó en absoluto reconocer entre ellas la rabia y la traición. Se sentía traicionado, y tal vez eso fue lo que mas le dolió.

-He...besado a otro chico...-su voz apenas era un susurro y David podía apreciar la vergüenza en ella.

-No puede ser verdad...

Había tanto dolor, rabia, y peligro en esa frase que Verónica reaccionó alejándose de él instintivamente. David tenía los puños apretados y en su interior, Verónica supo ver que estaba fuera de si.

-Yo...-empezó la chica, pero la voz se le quebró y no fue capaz de añadir nada mas.

David respiraba entrecortadamente. Su pecho subía y bajaba más rápido de lo normal, y aquello la aterrorizaba. Ella sentía como las lágrimas caían y caían de sus ojos y necesitaba de todo corazón que él viese cómo se encontraba. Que se diese cuenta de que estaba realmente mal, pero él ni tan siquiera la miraba. Por primera vez, sus ojos no la buscaban y vaya, cómo dolía. El chico estaba con la mirada fija al frente, vacía.

-David...-consiguió decir ella, temerosa por el silencio de él y por lo que quiera que estuviese pasándole por la cabeza al chico en ese preciso instante.

David tardó unos minutos en volver a posar sus ojos en ella, y cuando lo hizo, la mirada tan fría que le dirigió la dejó plantada en el sitio sin ser capaz de moverse. Él había tratado de cuidarla lo máximo posible y mientras ella se había visto con otro chico y le había besado. David trató de calmarse, sabiendo que su estado había asustado a Verónica, quien tenía la cara mojada por las lágrimas y los ojos algo enrojecidos. Fue entonces cuando se dio cuenta de que ese era el motivo por el que había estado notándola extraña durante toda la noche. No era por lo que iba a pasar la noche siguiente, era por algo que ya había pasado. David se sintió tan utilizado y engañado que deseó que se lo tragase la tierra.

-¿Fue ese novio ficticio al que me dijiste que tal vez tendrías que besar?

Su voz sonó tan fría como lo era su mirada. Ella asintió con la cabeza, y ver el dolor en su rostro le hizo sentir una fuerte presión en la boca del estómago y un gran nudo en la garganta que le impidió hablar hasta pasados unos segundos.

CIUDAD DE BARRO© |TERMINADA| (2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora