Verónica se mordía los labios y miraba el reloj del patio. Su padre seguía sin aparecer y el nerviosismo de su madre la ponía histérica. Estaba sentada en el sofá y ya hacía tiempo que Víctor se había acostado a dormir ya que al día siguiente tenían clases. Ambos. Verónica fue al frigorífico y cogió una onza de chocolate. Era la cuarta vez que repetía ese mismo movimiento y se sentaba en el sofá. Los nervios hacían que tuviese un pozo sin fondo en el estómago, y el hecho de que su padre aún no hubiese llegado a casa la hacía sentir un mal presentimiento que era capaz de erizarle la piel.
No tenía la mas remota idea de que lejos de su pequeño piso, un coche estaba persiguiendo a David y los demás sin que ninguno de ellos se diesen cuenta ya que lo hacía desde demasiada distancia y con las luces apagadas. Ninguno de los cuatro chicos había ni tan siquiera pensado que el coche que David conducía tenía un localizador y que no solo era un coche el que los seguía, eran al menos unos seis vehículos.
Quien quiera que lo siguiese, se había asegurado de poner localizadores en todos los coches a un radio de cinco kilómetros a la redonda de donde solían estar los chicos.
Ajeno a todo lo demás, David aparcó el coche en la urbanización de Verónica, justo al lado de un vehículo que reconoció y cuyo conductor salió del coche con rapidez al verlo. Era Paulo, y a su lado, Dario lo imitó y también salió del coche. David se les quedó mirando a ambos y los saludó con un gesto. Mirando hacia ambos lados, David salió del coche y les indicó a los demás que se quedasen dentro. Paulo lo miró sorprendido al reconocer a Marco en el asiento del copiloto.
-¿Qué hace Marco aquí?
David sabía que Paulo no confiaba en Marco. No hacía falta ser ningún genio para darse cuenta.
-Va a ayudarme. A Alex no es al único al que quieren matar.
David no había mentido al decir que Marco también estaba en peligro, ya que tarde o temprano si aquello salía mal, todos estarían muertos. Paulo lo sopesó con la mirada unos instantes que a David le parecieron demasiados, y como estaba nervioso y todo le afectaba más, le reprochó mosqueado.
-Me la estoy jugando para sacar a Alex y a Marco de aquí. Cuanto más rápido lo haga mejor, así que date prisa en montar a Alex o me iré de aquí ya.
Su voz no sonó tan convincente como él quería, pero nadie salvo Cat se había percatado de ello. Al verla, Paulo siguió dudando. El ser amigos le daba privilegios como el interrogarlo en público, pero hasta él sabía que probablemente iba a ganarse un puñetazo. También era consciente de que no era buena idea cabrear a Cobra.
David lo vio abrir la puerta de atrás y con ayuda de Dario, ambos metieron a Alex en el coche que el chico de ojos grises conducía.
-¿Por qué te la llevas a ella?
David puso sus ojos en él de una forma tan agresiva que Paulo dio un paso hacia atrás.
-Quiero ponerla a salvo. Es mi puta y sólo yo la uso. No voy a dejar que ningún otro hombre de Maek le ponga la mano encima, por eso me la llevo. Y por tu propio bien Paulo, espero no tener que matarte lenta y dolorosamente porque te vayas de la lengua. Ella no ha estado aquí. No la has visto y jamás la verás. Si alguien te dice algo o trata de sacarte información, créeme que no se comparará ni por asomo a la rabia que yo verteré sobre ti si dices algo de ella.
ESTÁS LEYENDO
CIUDAD DE BARRO© |TERMINADA| (2)
Teen FictionHISTORIA COMPLETA. Segunda parte de la saga ciudades y de #ciudaddeniebla antes #porsufuego. #1 en novela juvenil: 22/07/18-31/10/19 #1 en peligro: 3/8/18 #1 en amor juvenil: 8/8/18 #1 en misterio 26/11/18 #3 en aventura 12/09/18 David ya está de...
