La voz de él hizo que ella casi escupiera el agua que había pedido fuera de su boca. ¿David acababa de proponerle que bailasen? Trató de no ahogarse al tiempo que tragaba el agua con mucha dificultad. Había estado a punto de atragantarse con agua. Que forma tan dramática de morir sería esa.
-¿Sabes bailar?
David elevó la barbilla con suficiencia en un atractivo gesto. Verónica lo observó levantarse y dirigirse al camarero. Con asombro, vio como le daba dinero en forma de billetes y el otro chico lo observaba con un rictus de asombro permanente en su semblante. David le dirigió una mirada de soslayo a Verónica al tiempo que el camarero se perdía en donde Verónica creía que estaba la cocina. De pronto el segundo camarero salió y habló con David como si creyese que le estaba tomando el pelo.
Verónica se dio cuenta de que David tenía el aspecto de un hombre de negocios en ese momento, aunque al mismo tiempo llevaba una mano metida en el bolsillo del traje y parecía que estaba posando para un revista de moda. Su perfil era algo así como el de las imágenes que aparecen en las clínicas de retoque estéticas cuando alguien quiere hacerse una rinoplastia. Perfecto, y sus labios sobresalían un poco, algo carnosos desde esa perspectiva. Verónica apretó el mantel con las manos al ver como sonreía de perfil. Nunca había observado ese ángulo de su sonrisa.
La chica lo vio coger dos platos que parecían postres, al tiempo que los camareros se despedían de ella con una sonrisa en los labios. Verónica alzó una mano, en señal de adiós y no pudo evitar preguntarse dónde irían los camareros si ellos aún estaban en el restaurante.
Vio avanzar a David con dos platos de tarta de tres chocolates y nata montada con sirope de chocolate por encima.
-Su postre, señorita Bairina.-le dijo con una sonrisa colocándoselo delante de ella y dándole un beso en la frente al hacerlo.
Un cosquilleo de emoción recorrió el estómago de Verónica.
-Si fueses de verdad camarero te aseguro que gastaría todo mi dinero en comer todos los días en el restaurante donde trabajases.
David dio una carcajada.
-En ese caso sería mejor que dijeses que te contratarían para lavar platos. Dudo que con diecisiete euros pudieses comer durante mucho tiempo.
Verónica sintió una punzada en el pecho. Ahora tenía aún menos dinero. El de las palomitas. Cine. Rubén. Las palabras se agolparon en su cabeza haciéndola sentir como la peor persona de todas.
David se dio cuenta de que no rio con su broma, y creyó que tal vez la había encontrado de mal gusto.
-Siempre puedes pedir solo un vaso de agua. Estoy seguro que habrá alguien en todo el planeta tierra que vaya a un mismo restaurante a pedir solo un vaso de agua todos los días de la semana. Hay de todo en este mundo.-siguió argumentando encogiéndose de hombros y desconociendo el motivo de porqué Verónica no se reía.- Y claro está, que si yo trabajase en un restaurante, pagaría de mi sueldo todo lo que pidieses. Te diría eso de, hoy invita la casa aunque lo pagase yo.
Cuando él acabó de razonar, ella le dedicó una sonrisa que a David no le pareció sincera, y eso sin saber porqué, le hizo sentir un extraño vacio en el pecho.
-¿Crees que aún existen restaurantes que no usen lavavajillas?-le preguntó ella, tratando de desviar la atención de él hacia otro lado.
La chica se había dado cuenta de que por un instante David se había sentido incómodo, pero al realizarle aquella pregunta fue como si dejase de estarlo para centrarse en ella.
-Por el bien de tu economía, espero que sí.
Ella rio esta vez de verdad mientras se comía otro trozo de tarta de tres chocolates. Estaba deliciosa.
-Los camareros...-comenzó ella, pero David la interrumpió nada mas empezar la frase.
-Les he pagado para que vuelvan en una hora. Quiero estar a solas contigo.
Ella cerró los ojos al escuchar aquello, con puro placer.
-¿Qué pretendes hacerme?-preguntó insinuándole sus intenciones a David al mirarse a si misma hacia abajo y luego levantar los ojos hacia él.
David entreabrió la boca y Verónica pudo escuchar como respiraba con fuerza.
-Quería sacarte a bailar, pero creo que hacerte el amor también puede ser una buena idea.
Verónica se dio cuenta de como tragaba. David se había puesto nervioso. Nervioso de que fuese otra persona la que llevase las riendas. Aunque había tratado de ocultarlo, Verónica había sido capaz de verlo. La chica se enterneció ante aquello y dio un último bocado a su postre al tiempo que se levantaba y se acercaba a él. Le agarró el pelo y lo obligó a quedarse quieto al tiempo que se sentaba a bocajarro sobre sus piernas, mirándolo directamente a los ojos y haciendo que sus zonas íntimas estuviesen en contacto. David la agarró con la cintura y movió su cadera hacia ella, haciendo un poco de presión en la intimidad de ella. Verónica lo besó en la mejilla y fue poco a poco buscando sus labios, que respondieron abriéndose ante ella en un acalorado beso.
-Siempre podemos hacer las dos cosas. Bailar y hacer el amor. -le dijo encogiéndose de hombros y echándole los brazos al cuello de David.
El chico agachó la cabeza hasta posarla en sus pechos y se quedó quieto una fracción de segundo ahí. Sintiéndose increíblemente afortunado de que ella estuviese allí con él.
-He descargado algo de música para ti.-le dijo él volviendo a posar sus ojos en ella y mirándola con intensidad.
Sus ojos grises la traspasaron y Verónica tuvo que acordarse de respirar. David le gustaba demasiado como para pasar por alto lo que le acababa de decir, así que con algo de esfuerzo, se separó de él y le tendió la mano.
-Por favor, dime que no es música en alemán.
David rió sin esperarse aquel comentario.
-¿Por qué dices eso?
Ella se llevó una mano al flequillo.
-Mi padre lleva todo el año tarareando canciones en ese idioma. Él iba a clases de alemán antes de que entrasen en mi antigua casa esa noche.
El chico no pudo evitar recordar cuando le dio por aprender ese idioma. Era algo difícil gramaticalmente y lo había dejado en cuanto que uno de sus subordinados lo escuchó practicándolo mientras veía un tutorial de YouTube por simple curiosidad. David sonrió lentamente con cariño al tiempo que se levantaba y aceptaba la mano que Verónica aún tenía tendida en el aire. Luego echó mano de su móvil y lo toqueteó unos segundos en los que la chica lo esperaba paciente. La canción de Perfect de Ed Sheeran comenzó a sonar en aquel momento en el que David la agarró por una cadera y elevó su otra mano en el aire, donde Verónica entrelazó sus dedos con los suyos. Ambos bailaron y no se quitaron ojo de encima durante todo lo que duró la canción. Tras esa, las letras de All of me de John Legend tomaron forma gracias al móvil e invadieron el lugar, al mismo tiempo que el fuego seguía bailando suavemente a su propio ritmo en la chimenea, y dos jóvenes se sonreían y se besaban.
¿Os gustaron? Gracias por leer. Besos. <3
Ig: anara vermon
Fb: anara vermon libros
ESTÁS LEYENDO
CIUDAD DE BARRO© |TERMINADA| (2)
Teen FictionHISTORIA COMPLETA. Segunda parte de la saga ciudades y de #ciudaddeniebla antes #porsufuego. #1 en novela juvenil: 22/07/18-31/10/19 #1 en peligro: 3/8/18 #1 en amor juvenil: 8/8/18 #1 en misterio 26/11/18 #3 en aventura 12/09/18 David ya está de...
