Capítulo 88

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La bala atravesó la frente de Maek a la par que sus ojos miraban sorprendidos a David mientras ambos caían al suelo. Pedro abrió los ojos en ese preciso momento. Llevaba un chaleco antibalas, por eso las balas tan sólo le habían hecho un poco de daño por el impacto, pero ni tan siquiera le habían rozado la piel. David estaba en el suelo de rodillas cuando el policía había abierto los ojos, y por primera vez desde que lo conocía lo encontró sumamente perdido. Acababa de matar a Maek, para que no lo matasen a él. Pedro se dio cuenta de ello y no supo que decir. Aún seguía en el suelo y estaba atado.

-Muchacho.-no se atrevió a llamarlo Cobra.- Desátame.

David reaccionó e hizo lo que le pedía. Pedro se percató de que estaba afectado por lo que acababa de hacer, pero aún así mostraba una entereza difícil de igualar. Él mismo parecía estar mas nervioso que el chico.

Cuando por fin Pedro no tenía cuerdas que lo agarrasen a aquella silla, se levantó y vio a Maek cubierto por su propia sangre. Había un charco de color rojo escarlata a su alrededor. Pedro apretó los labios y no se atrevió a decirle nada al chico que había vuelto a arrodillarse y miraba el cadáver.

David no podía creerse lo que había hecho. Eso no estaba dentro del plan. Eso no debía de haber pasado. No debía de haber matado a Maek. Pero lo había hecho. Había cambiado todo el plan que llevaba días y días planeando para salvar la vida de Pedro. Aunque hubiese ganado de nuevo la confianza de los hombres de Maek, sabía que volverían a desconfiar de él nada más enterarse de que Maek había muerto.

Habría consecuencias y estaba seguro de ello. Eso iba a costarle demasiado. Su muerte iba a costarle demasiado.

Por un momento David sintió una tristeza enorme por acabar con la vida de ese hombre, que para bien o para mal, había estado a su lado. Por unos instantes, incluso llegó a arrepentirse de todas las vidas que había arrebatado aquella noche. Nadie era lo suficientemente importante para tener el poder ni el derecho de arrebatar una vida. Por muy mala que fuese la persona. Nadie debería de poder matar a alguien de ninguna forma, y mucho menos con tanta facilidad como proporciona un disparo. Hacer que otra persona cruce la línea de la muerte y la vida debería de conllevar la muerte inmediata de la otra persona. Al menos, eso era lo que él siempre había pensado con todas y cada una de las personas que se había visto obligado a matar. Tal vez esa fuese la diferencia. Hasta ese momento, le habían obligado a matar. Él o la otra persona. Uno de los dos moría. Con Maek, él había elegido matarlo y salvar al padre de Verónica.

Tragó saliva al entender lo que había hecho y se llevó una mano a la cabeza. Indudablemente nada de eso había acabado allí. Baref, El Zorro, Don Giovín, Relf...todos ellos seguían con vida, pero por primera vez desde hacía mas de quince años, se sintió verdaderamente libre, y ese sentimiento lo envolvió todo, al mismo tiempo que le dio un terrible miedo. Era libre, y la libertad lo cegó durante unos instantes. Nada había acabado, pero aquel momento era un punto de inflexión en su vida. Era un antes y un después. Sin poder evitarlo, un gemido salió de sus labios, lento e incontrolable, suave al mismo tiempo.

La mano de Pedro en su espalda lo sorprendió tanto que se volvió a mirarlo. El policía lo observaba confuso, pero le dejaba ver que estaba ahí para él, y una de las partes mas profundas del ser de David se sintió reconfortado al darse cuenta de que lo miraba preocupado.

-Creo que será mejor que nos vayamos muchacho. Si te ven aquí tendrás problemas.

David se levantó cuando Pedro tiró de él hacia arriba e hizo una mueca. En ese momento era mas consciente que nunca de todo lo que le dolía el cuerpo.

-¿No vas a encerrarme?

Pedro tan sólo lo miro y negó con la cabeza.

-Creo que lo único que voy a hacer ahora mismo contigo es llevarte a un hospital.

David se percató de cómo lo agarraba con fuerza por el hombro que no sangraba, como si le diese miedo que fuese a desmayarse de un momento a otro. ¿Tan mal aspecto tenía? Había soportado cosas peores, pero nunca ninguna emoción parecida a esa tan contradictoria que inundaba su pecho. Estaba feliz y asustado a partes iguales.

-No, allí me encontrarán con facilidad los hombres de Maek.

Pedro asintió con la cabeza. David volvió a sentirse en peligro y pensó en Verónica. Ella y su familia tenían que irse lejos de ese lugar cuanto antes. Salir de esa ciudad, tal vez del país.

-En ese caso, te llevaré al cuartel pero no voy a dejar que te encierren. No después de lo que acabo de ver. -le dijo Pedro aún impactado por la entereza del muchacho después de la paliza que le habían dado.

David ni tan siquiera lo escuchó.

-Tienes que salir de esta ciudad. Irte a otro sitio, quizás a Portugal o a algún otro país.

Pedro negó con la cabeza. No tenía intención de irse hasta no acabar por completo con toda la red de prostitución. Si no lo hacía, su familia jamás estaría a salvo.

-Has de irte para protegerlos...-prosiguió con voz queda.

A David le costaba hablar y Pedro se dio cuenta de ello.

-Ahora mismo no hay lugar seguro para ninguno de nosotros, muchacho. Vamos, hay que curarte.

-Estoy bien. Me han hecho cosas peores.-David posó sus ojos grises en él, tratando de quitarle hierro al asunto.- Hiciste bien en tirar la silla hacia atrás. Buena actuación.

Ambos se sentían sumamente extraños de no estar a la defensiva el uno con el otro, pero el estado del chico y la situación que acababan de vivir le impedía a Pedro estar de otra forma.

David se agachó con esfuerzo y buscó unas llaves en el bolsillo de Maek. No quería hacer un puente para arrancar el coche con el padre de Verónica al lado. Las encontró tras sentir como la dolorida piel de su espalda se estiraba por las heridas y la sangre caliente le invadía la espalda. Él era fuerte, mucho más que todo lo que le habían hecho. Intercambió una mirada con Pedro en la que le tendió las llaves, y el hombre volvió a ayudar a David a caminar. Normalmente jamás habría dejado que otra persona condujese en situaciones normales, pero se sentía tan débil que pensó que era lo mejor.

-Puedo andar solo.-dijo David mostrando seguridad en sí mismo y volviendo a quitarle importancia al asunto.

Pedro no insistió. Ralentizó su paso y al cabo de unos minutos entraron en el coche que había llevado a David allí y en el que debería de haber vuelto a donde siempre con Maek si éste estuviese vivo.


Mil gracias por leer. Os subo los dos capítulos restantes. Un abrazo!!!! <3

Ig: itssarahmey

CIUDAD DE BARRO© |TERMINADA| (2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora