Capítulo 14

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-Deberías de relajarte.

La voz de Cat inundó el silencio como la cascada inunda el manantial. David posó sus ojos en ella y le dedicó una media sonrisa, condescendiente y cálida al mismo tiempo, pero no fue suficiente para que la chica se quedase tranquila.

-Cobra.-lo llamó de nuevo mientras se acercaba a él y ponía ambas manos en sus mejillas. Una suave barba estaba saliendo de ella, y le daba un aspecto salvaje que volvería loca hasta a la persona mas cuerda.- Tienes que relajarte.

Cat puso énfasis en las últimas palabras, mostrándole que era algo importante. Lo escuchó chasquear la lengua y alejarse de ella, y que rechazase el roce de sus manos no podía haberle dolido mas. Aún así, lo conocía de sobras para saber que era porque estaba preocupado.

-Nadie va a sospechar.

David se pasó una mano por el cabello ensortijado. Para él, Cat no sabía lo que decía. En un lugar como aquel todo el mundo sospecha. Nada pasa que las águilas no informen. Hasta había personas encargadas de contar el número de veces que pasan transeúntes por la calle de entrada. Cogió aire, tratando de hacer lo que le decía su compañera y se sacó el arma del pantalón. Aquella pistola le pesaba demasiado desde que había visto morir desangrada a Sasha. Su imagen se formó en su cabeza unos instantes, y luego el rostro de Sasha adquirió la forma de Verónica. Todos sus miedos se hacían mas reales, y las pesadillas con las que soñaba por la noche se hacían más nítidas, casi tanto que era casi incapaz de sacarlas de su cabeza al despertarse. El hecho de que Eva hubiese ido a buscarlo allí tan sólo había acrecentado sus temores. No quería que vinculasen a Verónica de ninguna forma con aquel lugar. Él mismo daría lo que fuese por salir de ese sitio. Incluso se escaparía con ella si supiese que Maek no lo buscaría, condenaría, y asesinaría a sangre fría. Y a saber que harían con una chica tan dulce y a veces tan inocente como ella. Tragó saliva. La única forma de que aquello saliese bien era desarticulando la banda de Maek, y liberando a los dos grupos de chicos que trabajaban para él. Sabía que no iba a ser fácil, y también sabía que contaba con la ayuda de Marco, de Jota y de Cat, y con la obediencia ciega del resto de chicos que trabajaban para él y para Marco, pero a medida que se acercaba aquel día cada vez veía más baches en el plan.

-Yo no estoy tan seguro de eso. Ya han debido de hacer preguntas, y estoy seguro de que alguien ha seguido a esa chica de regreso a casa.

Una voz amistosa logró relajarlo un poco.

-Yo mismo la seguí.

Tanto Cat como David repararon en Jota. El chico parecía despreocupado y se comía un trozo de pizza de barbacoa. Esa misma que había traído él mismo en una caja blanca hacía ya un rato. Casi había tenido que pelearse con los vagabundos y borrachos que vagaban por aquel lugar para que no se la quitasen. Aún así, había repartido algún que otro pedazo con algunos vagabundos. Cuando llegó al cuartucho donde estaban Cat y David, les había ofrecido lo que quedaba de pizza a ambos, y él mismo había empezado a comer.

-¿Y bien?-inquirió David.

-Todo normal. Nadie la siguió. Ni mucho menos me siguió alguien a mi. -dirigió una sonrisa aviesa a David.- Ya saben para quien trabajo y aún recuerdan la paliza que le diste al último que llegó segundos tarde a donde la indicaste que debía de estar. Los que hacen ese trabajo son gente joven, por debajo de nosotros, y los jóvenes no quieren cabrearte. Piensan que eres el jefe de sus jefes...

David sonrió, mostrando todos sus dientes. Cat no pudo evitar hacer lo propio al verlo. David tenía esa clase de sonrisa que se contagiaba, y que al mismo tiempo era difícil de ver. No obstante, todos sabían que en aquel lugar solo había un jefe, y que su nombre era Maek.

CIUDAD DE BARRO© |TERMINADA| (2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora