Capítulo 3.

25 1 0
                                        

Al llegar a casa me puse nerviosa. Zachary no había salido de casa todo él día y había olvidado cerrar la puerta de mi habitación con seguro. Mamá no estuvo por la mañana ni estuvo toda esta tarde así que no me preocupa ella, me preocupa mi hermanastro.

Subí las escaleras a paso rápido y apresurado, pase de largo la habitación de Zachary y llegué a mi habitación la cual, para mi sorpresa, tenía la puerta entreabierta.

Zachary estaba sentado en mi cama y reconocí mi diario entre sus manos, corrí hasta él y se lo arrebaté de las manos sin permiso.

—¡¿Qué demonios te pasa?!, ¡Esto es mío! —grité golpeando sus hombros, él inmediatamente se puso de pie y me miró con las venas alteradas.

—¿Es cierto lo que dice ahí? —preguntó entre dientes. Mi estómago calló en picada.

—¿Q-qué leíste? —tartamudee apretando él diario contra mi pecho.

—¿Terminaste con él idiota de Michell por qué te engañó? —suspiré de alivio y asentí en silencio.

Zachary y yo ya nos conocíamos antes de que nuestros padres se volvieran amantes. Íbamos a la misma escuela y yo me enamoré de uno de sus amigos, Michell Wood. Casi siempre íbamos a fiestas y Zachary siempre estaba ahí, nunca me había tratado mal pero tampoco había buscado entablar una conversación conmigo nunca. Se me hacia bastante raro ahora vivir bajo él mismo techo que él y tener que llamarlo hermano cuando en realidad no es nada mío.

—¿Con quién?, ¿Ashley Baker? —rodé los ojos cuando nombró a la chica con quien Michell había tenido relaciones a mis espaldas.

—¿Si ya lo sabes para qué lo preguntas? —no quería sonar a la defensiva, pero lo hice. —¿Por qué estabas leyendo mi diario, de todos modos?

Volví al tema importante. Él se dio cuenta que la había regado al preguntar y se encogió de hombros rascando su nuca.

—Pensé que era un libro y... Estaba aburrido, entonces lo tomé...

—Estaba en mi armario, Zachary, ¿cómo lo encontraste? —pregunté enojada. Para ser precisos, estaba entre mi ropa interior.

Se quedó callado mordiendo su labio inferior. Esperé segundos, minutos y nunca contestó, rodé los ojos otra vez y caminé hasta mi cajonera para guardarlo en donde lo había dejado antes.

—Solo te pido un poco más de privacidad, Zachary. Son mis cosas, es mí cuarto y es mí espacio—me giré y no me sorprendió para nada ver como caminaba a la puerta de salida, antes de irse por completo se giró y me miró.

—Solo quería saber porque habías estado llorando por las noches. Superalo, Anelisse. Terminaste con él hace meses —si tan sólo supiera...

Si tan solo supiera que Michell y yo intentamos volver a ser novios muchas veces y nunca funcionó. Si tan solo supiera la relación llena de adrenalina y amor que tuvimos Michell Woods y yo, no estaría regañandome por llorar en las noches.

—Sí, Zachary. Lo que tu digas... —dije sarcásticamente, mi hermanastro salió de mi cuarto y cerró la puerta detrás él.

Me dejé caer de espaldas a mí cama y cubrí mi rostro con ambas manos. Odiaba vivir lejos de mis raíces, amaba Colorado y aún así tras cuatro años de vivir aquí en Texas no me acostumbró al calor, a la poca población. Amo la comida y los paisajes, pero a pesar de cuatro años aquí, no tengo ni un verdadero amigo.

Terminé la universidad y me gradúe en negocios internacionales. ¿Cómo lo hice? Ni idea. Un día ya me estaba graduando en un podio enfrente de mucha gente y sostenía mi título después de tres años en la universidad. Amó las matemáticas y las lenguas extranjeras, tal vez por eso me gradúe tan fácilmente.

La Noche Estrellada Donde viven las historias. Descúbrelo ahora