Me sentía aletargada. Mis ojos se abrían y se cerraban con cansancio mientras el coche se movía con gran velocidad, entonces decidí dejar de pisar con tanta fuerza el acelerador pues me estaba quedando dormida al volante.
Me dirigía a la comisaría donde el oficial Cámaro me tenía noticias sobre el accidente automovilístico de Zachary, pues tan solo me dijo esas dos palabras y no me quiso decir ningún tipo de información por miedo a que me alterará más de lo que ya estaba. Había salido a escondidas de Axel pues sabía perfectamente que si le decía lo que acaba de pasar él iba a querer acompañarme, pero no voy a involucarlo en esto. Algo me dice que lo que le pasó a Zachary no fue un accidente.
Estacione el auto enfrente de la comisaría y baje a paso rápido, cruze la calle corriendo y entré empujando las puertas de madera. Cámaro estaba sentado en su escritorio y cuando escuchó la puerta cerrarse con fuerza, levantó la vista y se puso de pie esquivando los demás escritorios, pues la comisaría estaba divida en salas de interrogatorios, celdas y la oficina del capitán. Mientras que las oficinas de los oficiales no eran nadamas que un pequeño escritorio de madera, un archivero y un computador ubicados en la entrada del lugar.
—¿Cómo está? —pregunté casi sin aire.
—Ven, vamos a un lugar más privado —me dijo mientras posaba una mano sobre mi hombro para guiarme a un lugar que no conocía.
Por el rabillo del ojo pude ver al detective Rodríguez sentado en su escritorio hablando por teléfono y tenía un semblante preocupado, era el compañero de Cámaro en el caso de Henry.
Cuando llegamos a una sala pequeña me senté en la mesa redonda y Cámaro cerró la puerta detrás de él y se sentó enfrente de mí.
—Zachary esta en un hospital de Denver y a lo que mis compañeros de allá me han dicho, él está en un estado crítico de salud, —la bilis subió a mi garganta —su madre lo está acompañado en estos momentos pero tengo el deber de avisarte sobre la situación...
—¿Es tu deber como policía?
—Y también como amigo, Anelisse —una mueca de tristeza apareció en su rostro y yo bajé la mirada —. Te lo debo de decir porque a pesar de que tu madre y su padre jamás firmaron un papel de matrimonio, sí hicieron una alianza cuando el señor Henry le entregó un anillo de compromiso a tu madre.
Seguía sintiendo esa espina en mí pecho que no me dejaba respirar, algo me decía que lo que le pasó a Zachary era algo muy malo y Cámaro lo sabía, pero sé que sí no lo presiono no me lo dirá así que volví a levantar la vista para enfrentarlo.
—¿En verdad fue un accidente? —pregunté con la voz rota.
Su expresión cambió de tristeza a sorpresa, suspiró pensando las palabras que iba a decir y miró a las ventanas. Se puso de pie y cerró las persianas una a una antes de volver a la mesa, pero esta vez no se sentó en su silla si no que tomó la que estaba a mi lado derecho. Lo tenía demasiado cerca.
—¿Tú sabes algo que no me estés diciendo? —preguntó en un susurro y me pregunté mentalmente porque parecía que se estaba escondiendo si solo estábamos él y yo en la habitación.
—Ya te dije todo lo que sé...
—¿Estás segura? —me interrumpió.
—¿Si no vas a confiar en mí entonces porque me pides que te lo confiese todo? —pregunté enojada.
Él volvió a suspirar y se recargo en el respaldo de la silla. Parecía que algo más le preocupaba pero yo ya había dicho toda mi verdad.
—Al parecer alguien hizo algo con los frenos de la camioneta de Zachary, es por eso que lo pregunto...
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La Noche Estrellada
أدب الهواةCuando la vida de Anelisse da un giro inesperado al enterarse del más grande secreto de su madre se da cuenta que entre más busca más encuentra secretos. Anelisse tendrá que luchar por mantener una vida normal a pesar de todas las circunstancias que...
