Capítulo 33

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Harry

Hoy había sido un día tan cansado, que solamente hacer de cenar me podía sacar de todos mis pensamientos. Estaba preparando una ensalada de atún y verduras cuando Anelisse apareció en la sala vestida con un pantalón holgado y una camisa con el grabado "Culver" que le quedaba grande pero no tan grande como para verse mal. Su cabello estaba húmedo pero atado en una coleta alta y se sentó en el sofá de mi sala.

Parecía una ilusión, como cuando estas en el desierto y no has bebido agua por días y de pronto aparece ahí. Una chica tan bella que no crees que es verdad.

—¿Por qué me ves así? —su voz me sacó de mis pensamientos. Me miraba con curiosidad y ni siquiera había notado que ya estaba en la entrada de la cocina.

—No te veo de ninguna manera —dije, girandome para que no viera que me había sonrojado.

Saque de la estufa la zanahoria y el brócoli que había puesto a cocer y lo dejé sobre el fregadero para que se enfriara. Tomé del cajón un cuchillo y tomé la tabla de cortar de la alacena.

—Yo te ayudo —Anelisse apareció a mi lado, quitándome gentilmente la tabla de madera y el cuchillo —¿Tienes alguna manera especial de cortar las verduras?

—Solo en trozos pequeños —respondí mientras iba al refrigerador por la mayonesa y el atún colado.

El silencio se extendió por mi casa, e hicimos una danza extraña por toda mi pequeña cocina preparando la cena. Cuando mi mirada cruzó por el reloj en mi muñeca me di cuenta de que ya eran las doce de la noche, pero estaba seguro de que ambos estamos hambrientos y sé que Anelisse tampoco a caído en cuenta de la hora.

La había visto diferente después de que su ex novio la atacó. Diferente en el sentido de valiente, pues esperaba verla triste, pero después de su pequeño ataque de lágrimas en el hogar de Axel ya no era la misma. Y cuando me besó... Me sentí perdido.
Jamás me habían besado así de tierno y con tanta pasión. No tenía tanta experiencia con chicas, o al menos eso pensaba yo, pero en realidad jamás me había sentido así de bien cuando ella me beso en todos los lugares que la ropa dejaba ver.

Yo no era alguien romántico, pero si muy apasionado. Me gustaba ser yo mismo y hacer lo que yo quisiera, y si yo quisiera amar a Anelisse lo puedo hacer... Pero yo la quiero solamente. Había cosas que ella no me decía y sabía que eran porque son cosas que no se le cuentan a cualquiera, y sabía que los secretos que ella ocultaba solo se le contaban a la policía, y eso me daba algún tipo de miedo.

—Ya termine —su voz me sacó de mis pensamientos. Ella había puesto dos platos y vasos de porcelana sobre mi pequeño comedor, ya había servido limonada en ellos y arrimado la cacerola con la cena.

Le sonreí y la invité a que se sentará para después yo hacerlo y empezar a comer. Espero y que sepa todo delicioso, pues me gustaba cocinar a pesar de que no se me da muy bien, pero hago todo el esfuerzo porque todo me quedé perfecto.

—Esto esta delicioso —habló con la boca llena y me reí en voz alta.

—Gracias, en realidad lo aprecio.

Cenamos en silencio, en un pequeño momento hablamos de trivialidades como por ejemplo lo raro que a estado el clima estos días, hacia calor un día y al siguiente demasiado frío. Me platico un poco sobre su padre pero en realidad no eran las cosas que yo quería saber de él, yo quería saber que opinaba ella sobre él.

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