—¿Estás segura de que aún no quieres entrar? —escuché la voz de mi padre, lo miré y ya llevaba su pijama.
El cielo ya estaba oscuro y yo llevaba todo el día en mi auto, no me atrevía a salir, no quería enfrentar la realidad.
Mi padre me había ofrecido ir a su casa para comer algo después de mi ataque de ira en la comisaría y yo acepté, él condujo hasta acá y había aparcado mi Mustang enfrente de su bonita casa, pero apenas llegamos las ganas de hacer cualquier cosa se habían esfumado. Ya ni siquiera quería ir al juicio o entrar a la casa de mi padre para conocer a su esposa.
—Estoy segura —dije en voz baja.
Él suspiro y rodeo del auto para volver a subirse al asiento del piloto.
—¿Quieres que llamé a alguien? —era la quinta vez que me preguntaba.
—No —y era la quinta vez que le contestaba lo mismo.
El silencio nos rodeo y me pregunté cuanto tiempo había pasado desde que me enteré de la noticia. De seguro en estos momentos están haciéndole un homenaje a Zachary en Denver.
—Te traeré algo de cenar —dijo mientras abría la puerta del auto para salir pero yo lo detuve.
—No tengo hambre, gracias papá —no quedó para nada satisfecho con mi contestación pero volvió a cerrar la puerta.
Le había mentido diciéndole que había desayunado algo que me cayó mal, pero la verdad la última comida que consumí fue la cena de ayer y apenas había sido un sándwich.
Cunado escuché la puerta de su casa ser abierta y cerrada, mi mirada viajó hasta ella. Emma venía caminando hasta el auto con una mueca de preocupación y una pijama puesta, de inmediato me di cuenta que traía mi celular en una mano.
—No ha dejado de vibrar desde hace horas —me dijo, asomando su cabeza por la ventana para que logrará escucharla y me extendió el aparato pero no lo tomé.
Había olvidado por completo que cuando mi padre se llevó mi chaqueta delgada para traerme una más gruesa también se había llevado mi celular en ella.
—Apagalo —le pedí.
—Hija, podría ser alguna noticia importante de la policía o tal vez de la familia de tu hermanastro —me dijo mi padre y sabía que tenía razón, entonces tomé el celular y le agradecí a Emma, quien me sonrió y volvió a entrar a su casa.
Revisé el registro de llamadas y me di cuenta que veinte eran de Harry y doce de Axel. También había mensajes de texto y habían dejado mensajes en mi buzón de voz entonces apreté la tecla para escucharlos pues no quería leer los textos.
"Anelisse, ¿dónde estás?, ¿a dónde fuiste?, esta mañana no te vi y pensé que ya estabas en el trabajo pero ya me di cuenta que no. Por favor atiende las llamadas" ese era de Axel.
"Axel me dijo que desapareciste desde la mañana, ¿dónde estás y por qué no contestas las llamadas?, por favor aparece" ese había sido de Harry.
—No hay nada interesante —le dije a mi padre apagando la pantalla de mi celular, pero apenas lo metí en la chaqueta empezó a sonar.
Dejé que el timbre siguiera hasta que se apago, pero segundos después se volvió a escuchar. Así fue diez veces hasta que me desespere y tomé el celular para ver quién me llamaba. El nombre de Harry apareció en la pantalla y mi corazón latió rápido, pues aún en la situación que me encontraba él podía ponerme nerviosa.
—Contesta —me ordenó papá.
—No —respondí de inmediato.
Entonces en un movimiento rápido él me quitó el celular y salió corriendo del auto. Estaba atendiendo la llamada. Salí rápidamente del Mustang para arrebatarle mi celular pero cuando llegué ya había colgado.
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La Noche Estrellada
FanfictionCuando la vida de Anelisse da un giro inesperado al enterarse del más grande secreto de su madre se da cuenta que entre más busca más encuentra secretos. Anelisse tendrá que luchar por mantener una vida normal a pesar de todas las circunstancias que...
