Había olvidado por completo que Harry no tenía auto, entonces decidimos tomar un taxi hasta su departamento y dividir el total del efectivo del viaje entre ambos.
Todo el camino estuvo lleno de silencio, ni siquiera el conductor se digno a entablar alguna conversación. Me sentía incómoda porque quería hablar pero no encontraba mi voz para hacerlo, o mejor dicho, no quería quedar cómo estúpida al hablar.
Estoy plenamente consciente de que tenemos una larga platica pendiente sobre lo que dijo Zachary ese día que nos interrumpió en nuestra cena. Cómo se había atrevido a decir que yo estaba enamorada de Harry... ¿Lo estaba?
—Llegamos —la voz de Harry me sacó de mis pensamientos. Me quité el cinturón de seguridad y tomé mi mochila para salir del taxi, saque el efectivo de mi cartera y se lo extendí a Harry quien se quedó a pagarle al señor.
Camine hasta el edificio de departamentos al estilo Londres y me recargue en el barandal para esperar a Harry. El venía caminando hacia mí con un ceño entre sus cejas, no se veía enojado pero sabía que estaba perdido en sus pensamientos. Abrió la puerta de su hogar y me dejó pasar a mi primero.
Todo parecía igual a la última vez que había estado aquí, solo por una cosa que no encajaba... En la mesa de centro había muchos, demasiados frascos de pastillas abiertos pero vacíos y me quedé de pie justo enfrente de la mesita. Miré a Harry quien también se había quedado helado viendo lo que decoraba su sala.
No quise preguntar qué era pero ya me estaba imaginando lo peor. ¿Y si Harry era adicto a los farmacéuticos o si él vende ese medicamento ilegalmente?
—No es lo que parece —su voz me sacó de mis pensamientos y mis mejillas se encendieron pues sentía cómo si el había leído mi mente llena de acusaciones —Son mis medicinas, limpié mi cuarto hoy por la mañana y me di cuenta de todos los frascos vacíos que tenía pero no quería tirarlos a la basura, entonces estaba buscando como reutilizarlos.
Bajé la mirada porque no sabía si creerle, ¿para qué tanto medicamento para un chico tan joven?
—Está bien, no tienes porque darme explicaciones. Es tu casa, yo solo soy una intrusa —dije decepcionada, dejé mi mochila en el suelo a un lado del sillón grande y me dejé caer en él, para sentarme.
—En realidad sí tengo que explicarte, o mejor dicho, ya es hora de que sepas la verdad —sus palabras hicieron que mi corazón empezará a latir muy rápido —Tu me contaste lo de tu ex novio y yo quiero que ningúno de los dos tenga secretos...
—No es necesario, no siempre que te cuente algo tienes que decirme algo tu también —hable nerviosa porque no quería que sintiera que era una obligación tenerme confianza. Así ni funcionaban las cosas.
—No me mal entiendas... —dijo rápidamente sentándose a mi lado —Yo quiero hacerlo para que veas que en realidad puedes confiar en mí.
Asentí en silencio mientras juntaba las manos sobre mi regazo, estaba muy nerviosa. Lo único que pasaba por mi mente era que tal vez me confesara su amor pero no me quería hacer ilusiones, digo, ¿quién me iba a querer cuando lo único que traía conmigo eran problemas?.
—¿Te acuerdas del accidente que te conté? —me pregunto y a mi mente inmediatamente viajo la vez que Harry me dijo sobre el accidente con un borracho —Bueno, no salí completamente ileso.
Mis ojos se abrieron de sorpresa y preocupación, pero antes de que pudiera seguir hablando él volvió a hablar.
—Me golpeé la cabeza contra el volante, me hicieron estudios y de ahí se derivó una inflamación en mi cerebro. Te explicaría pero no tengo idea de cómo hacerlo, o mejor dicho, ya no lo recuerdo —su voz sonaba apagada, y quería extender mi mano hasta tocar la suya pero solo guardé silencio de nuevo —Algo en ese golpe hizo que empezará a perder mis recuerdos de poco a poco, los recuerdos que pasaron antes del accidente también. Me operaron una tras otra vez pero nada arreglo lo que ese pequeño accidente ocasionó —Se encogió de hombros y se dejó caer en el respaldo del sillón —Mi hermano, Thomas, es neurocirujano y él me ayuda en terapias para no olvidar tan fácil pero a las cosas que no les presto tanta atención, se me van de la memoria. Ese día que vino Axel a buscarte no lo reconocí porque no lo recordaba, el día que te escondiste en mi recámara también había olvidado que estabas ahí...
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La Noche Estrellada
Hayran KurguCuando la vida de Anelisse da un giro inesperado al enterarse del más grande secreto de su madre se da cuenta que entre más busca más encuentra secretos. Anelisse tendrá que luchar por mantener una vida normal a pesar de todas las circunstancias que...
