Al llegar a casa, estaba muy mareada. Tanto que apenas puse un pie afuera del auto, devolví todo lo poco que llevaba en el estómago.
—Mierda... —escuché a Axel maldecir y después sentí como unas manos tomaban mi cabello y lo hacían para atrás, por si volvía a vomitar.
—Sólo es un pequeño mareo, el doctor dijo que no se iría hasta mañana —contesté, mientras me erguía y le agradecí en voz baja a Harry por ayudarme.
—¿Estás segura? —preguntó Harry, quién ya había quitado esa expresión furiosa de su rostro, ahora se mostraba preocupado pero sólo asentí a su pregunta.
De pronto una camioneta llegó al estacionamiento y reconocí que era de Zachary, enganchada a su camioneta había una especie de estructura como una carreta gigante y ahí venían mi cama y mi cajonera. Se bajó de la camioneta y se quedó mirando al suelo, donde estaba mi cena de ayer.
—Soy culpable —dije avergonzada pero él no comento nada y yo solo esperaba un chiste.
—Traje tus cosas, ¿por qué no me ayudan a meterlas, chicos? —les pregunto a Harry y Axel, ambos aceptaron pero Axel se quedó a darme una noticia.
—Por tantas cosas que han pasado no me dio tiempo de decirte que Megan se mudó con su novio hoy por la tarde, al parecer están listo para dar el siguiente paso. Así que si aún quieres la habitación, es toda tuya —aquello me había tomado por sorpresa pero me lleno de alegría.
—Muchas gracias, Axel —dije abrazandolo y entonces se pusieron manos a la obra a cargar los muebles mientras yo limpiaba con agua mi desastre en el pavimento.
Cuando los chicos terminaron de acomodar mis cosas dentro de la casa, Zachary me tomó del antebrazo para llamar mi atención y me jaló hasta la puerta de entrada para tener más privacidad.
—Tu madre se fue de la casa.
Sus palabras hicieron que frunciera el ceño, pues eso no me lo esperaba. Entonces recordé que Michelle había ido a buscarme con ella y me dio miedo que le hubiera hecho algo, pero Zachary pareció leer mi mente pues volvió a hablar.
—Los vecinos dicen que la vieron partir con maletas, no sé dónde esté pero creo que ambos sabemos que esta planeando algo —y era verdad, pero lo que sea que esté planeando no debe de ser absolutamente nada bueno para nadie.
—¿Ya vas a Denver? —le pregunté y el asintió, más cansado que la última vez que lo vi. —Bueno, ve con mucho cuidado y espero que tu madre se recuperé muy pronto.
—Yo también, —suspiró cansado —por favor prometeme que tendrás mucho más cuidado, Anelisse.
—Te lo prometo.
Lo abracé, volvimos a decirnos adiós rápidamente y cerré la puerta detrás de él. Estaba a punto de abrirla e ir de tras de él para hacerle cara sobre las amenazas que le hizo a Michelle pero decidí que no quería agobiarlo, ya tenía demasiadas cosas que pensar por las cuáles preocuparse.
Pero de pronto recordé la insistencia de Michelle al tener a Zachary aquí, abrí la puerta para detenerlo pero ya no estaba. Ya se había marchado.
Harry estaba en el cuarto de baño y Axel no estaba a la vista, así que cuando nadie me vio me tomé la libertad de descansar, recargando mis manos en mis rodilla en una posición con la espalda encorvada. Me sentía aletargada, y es que antes de salir la enfermera me obligó a tomar un medicamento para el dolor y me advirtió de los síntomas. Me senté en el sillón y toqué mi herida, como si aquello iba a hacer que ya no doliera.
Cerré los ojos, me recargue en el respaldo del sillón con cuidado y respiré pesado tratando de relajarme lo más que podía. No olvidaba que había perdido sangre y que según la receta del médico debía de consumir muchos alimentos y líquidos, pero no quería ponerme de pie hasta que me sintiera mejor.
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La Noche Estrellada
FanfictionCuando la vida de Anelisse da un giro inesperado al enterarse del más grande secreto de su madre se da cuenta que entre más busca más encuentra secretos. Anelisse tendrá que luchar por mantener una vida normal a pesar de todas las circunstancias que...
