Apreté las manos de Harry con dulzura, lo miré a los ojos y sonreí. El traje color negro le sentaba muy bien, el fondo blanco y la música celestial del lugar hacía que todo se sintiera más pacífico, más llevadero, más irreal.
—Luces preciosa —sonrió mirando mi vestido blanco ajustado.
Paso una de sus fuertes manos por mi velo de tela evaporado, le sonreí y suspire de felicidad. Con su mano derecha, deslizó el anillo de oro en mi dedo anular izquierdo y selló la promesa. Dezlice el anillo más gruesa color ámbar por su dedo anular izquierdo y lo besé.
La gente gritó de emoción, mi padre y su familia me veían con lágrimas en los ojos y mi madre estaba a mi izquierda en el altar con una sonrisa pintada en su rostro. Bajé las escaleras tomada de la mano de Harry, mi esposo.
Salimos de la iglesia con toda la gente detrás de nosotros haciendo un coro de risas felices y felicitaciones. Miré a Harry debajo del resplandeciente sol del atardecer, sentí que el corazón se me salía de la felicidad que sentía.
—Te amo... —susurró dándome un beso en los labios. —No podría vivir sin ti.
Abrí la boca para contestar pero un sonido sordo me interrumpió. De pronto, el coro de risas se convirtió en uno de gritos. En un segundo Harry se desvaneció en el suelo y de pronto me di cuenta, Harry tenía una marca carmesí en la camisa blanca. Le habían disparado.
—¡NO! —caí de rodilla y grité sosteniendo su cuerpo contra el mió —¡Harry! ¡Despierta, Harry, despierta!
Lloré tratando de cubrir la gran herida con mis manos, no me importaba arruinar mi vestido de novia, no me importaba nada.
—Te lo dije, Anelisse —la voz de Beatriz se escuchó a mí espalda como un susurró lejano. —Te dije que Harry jamás iba a cambiar, esto se lo hizo él mismo...
De pronto, noté el arma de fuego que Harry tenía en la mano. Él se había disparado.
—¡No puedo vivir sin ti! —solloce sosteniendo a mi marido entre mis brazos —¡NO!
—Despierta...
De pronto todo se evaporó. No había gritos, no había lágrimas, no había sangre. Sólo estaba en la habitación de Harry, y él estaba sentado a mí lado con el torso desnudo y el cabello hecho un desastre.
—¿Tuviste una pesadilla? —preguntó con la voz ronca.
Miré mi mano izquierda. Ahí no había ningún anillo. Todo había sido un sueño.
—Pensé que te perdía... —murmure con la voz temblorosa y me avalance contra él para abrazarlo.
—Tranquila, amor, aquí estoy a tu lado —habló tratando de tranquilizarme. —Siempre estaré a tu lado, nadie nunca nos separará.
Mi cuerpo tembló ante sus palabras. No tenía miedo de que alguien se llevara a Harry de mi lado, si no que él mismo de alejará.
—Nunca te vayas, Harry —lloré apretando mi agarre en él.
—Jamás...
—Prometelo —le suplique con la voz rota.
—Te lo prometo.
Después de un rato me volví a sentar a la cama y me puse de pie para ir al baño y tratar de despertar un poco. Aún sentía el sudor en mi nunca debido al pánico que me había causado esa pesadilla.
Estaba en el departamento de Harry después de una bonita cena en aquel restaurante bonito y caro al que me había invitado. Después de todo lo que pasó en estos días, pasar un tiempo juntos me había caído mejor de lo que esperaba. Aún así, la cena en el restaurante no se comparaba con las pequeñas cenas en su departamento mientras charlábamos de trivialidades con la pijama puesta.
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La Noche Estrellada
FanfictionCuando la vida de Anelisse da un giro inesperado al enterarse del más grande secreto de su madre se da cuenta que entre más busca más encuentra secretos. Anelisse tendrá que luchar por mantener una vida normal a pesar de todas las circunstancias que...
