Piensa bien lo que vas a decir, porque esta es la única oportunidad que se te va a presentar para poder decir la verdad. Para poder ser honesta con alguien más que no sea solo tu misma.
El ánimo a mí misma hizo el dolor en mi pecho disminuyera un poco. Solo un poco.
—¿Te sientes bien? —me preguntó Zachary ayudándome a sentar en mi cama. Asentí con la cabeza a su pregunta y dejó caer su peso a mi lado cuando estuvo conforme con la respuesta.
—Escuchen, chicos —habló el otro detective, quien se ahora sabía que era Rodrigues —Esto es una cosa seria pero si la salud de usted, señorita Anelisse, esta mal nosotros nos retiramos y volvemos después.
La oferta sonaba suculenta y, a pesar de que quería hablar sobre todo lo que paso ese día, no estaba en mis cinco sentidos para hacerlo. Mis ojos se sentían tan pesados en este momento que supuse que en cualquier momento caería muerta, mi cuerpo no dejaba de temblar y mis mejillas seguían húmedas de llorar.
—Yo les agradecería que me dejaran dormir tan solo esta madrugada, yo para mañana ya estare repuesta...
—Te pido una disculpa, Anelisse, mi intención no era hacerte sentir incómoda —Camaro se puso de pie abrochando un botón de su saco mientras guardaba la libreta de notas en el pantalón.
—No hay problema, yo no me había sentado a pensar en mi estado dd salud —dije y era verdad. A pesar de que había dormido en el avión no había dormido bien todos estos días que estuve con mis abuelos.
—Bueno, un gusto verlos y nosotros pasamos a retirar —le di la mano al detective para despedirnos y me puse de pie para poder acompañarlos hasta la puerta.
—Anelisse ten, este es mi número para que cuando te sientas bien me llames para hablar —aquello se había escuchado tan personal que ni siquiera quería tomar la tarjeta de presentación de Camaro, pero aún así lo hice.
—Y-yo le llamó, detective —contesté recalcando la palabra "detective".
De pronto ya no quería salir de mi cuarto, ya no quería acompañarlos hasta la salida porque me daba miedo ver a mi madre y que ella haya escuchado parte de lo poco que confesé.
Zachary salió de la habitación y cerró la puerta detrás de él, escuché sus pesados pasos bajar las escaleras y después la puerta de entrada ser cerrada. Me quedé quieta sentada en la cama esperándolo, esperando que regresara y que me ayudará a aclarar todo este remolino de pensamientos que me abrumaban... Pero el jamás regreso.
Ni siquiera sabía cuanto tiempo me había quedado sentada en la cama esperándolo, solo sabía que el sol ya se asomaba por la ventana. Limpie las pocas lágrimas que había en mis mejillas y me puse de pie para ir directo al baño.
Mi aspecto era tan horrible que ni siquiera me detuve a verme tanto en el espejo, me quite toda la ropa antes de meterme a la regadera y dejar que el agua se llevara con ella el cansancio que cargaban mis hombros. Al salir ni siquiera me moleste en arreglarme puesto que mi único propósito era dormir lo que restaba del día.
Con mi pijama puesta y el cabello húmedo, me metí debajo de la cobija afelpada y dejé que la comodidad de la cama hiciera de las suyas en menos de diez minutos.
~•~
Una fuerte sacudida me hizo abrir los ojos. Todo estaba como lo recordaba, mis maletas seguían echas en una esquina de la habitación y el olor a jabón en barra seguía impregnado en mi piel, sólo que esta vez ya no había luz de sol.
—Que bueno que despiertas —escuché la voz de Zachary, quien estaba sentado al pie de mi cama y yo no me había dado cuenta.
—¿Cuánto tiempo estuve dormida? —pregunté desorientada.
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La Noche Estrellada
FanfictionCuando la vida de Anelisse da un giro inesperado al enterarse del más grande secreto de su madre se da cuenta que entre más busca más encuentra secretos. Anelisse tendrá que luchar por mantener una vida normal a pesar de todas las circunstancias que...
