Capítulo 25

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Alexa

Cenamos sushi con Sebastian entre risas, peleas y muchos besos. Todavía no caigo que me ama tanto o más de lo que yo lo amo a él. Fuimos muy tontos en no ser sinceros desde un principio, supongo que el amor es así, nos hace un poco tontos.
A mi papá no le gusto para nada la idea que intenté plantearme de quedarme acá con Sebastian. Quizás lo mal interpreto y en eso Sebs tiene razón porque es lo más normal del mundo que mi papá me cuide y se ponga "celoso". A parte, todavía no le conté lo qué pasa entre nosotros, aunque a decir verdad, yo tampoco sé muy bien lo qué pasa entre nosotros, no hablamos de eso.
- ¿En que piensas hermosa? — Sebastian interrumpe lo que estoy pensando.
- En nosotros. ¿Como seguimos ahora?
- Justo te estaba por preguntar...- se pone de pie y sale de su lugar en la mesa acercándose a mi - ... ¿Quieres ser...? - pongo un dedo sobre sus labios
- Espera no, ahora no. Mejor guarda esa pregunta para cuando vuelvas. Mañana te vas y no... por favor.
- Esta bien amor. ¿Quieres que te lleve antes que tu padre se moleste más? — siempre tan cariñoso y comprensivo este hombre hermoso.
- Si, es mejor que me lleves.

En el auto de camino a mi casa Sebastian empieza a cantar una "... quiero decirte tantas cosas que al final no dire nada, lo que yo quiero estará escrito en mi mirada, te amo más que a nada..." tiene una voz hermosa.
- Mi amor que lindo que cantas
- Es para ti, la voy a terminar de componer para ti.
- Me puedo llegar a morir del amor.
Se acerca hasta a mi y me da un beso ya que justo estamos en la puerta de mi casa. Decidimos no prolongar mucho la despedida.
- Mañana voy a ir al aeropuerto a despedirte. — es una decisión que hasta a mi misma me toma por sorpresa. Hablé por impulso.
- Linda, yo se como te ponen de mal las despedidas, si no quieres ir no es necesario.
- Si, es necesario para mi. Voy a ir.
- Entonces si quieres me parece una idea increíble porque yo también lo quiero. Ahora vete antes de que no pueda dejar de besarte. — casi lo agarro para que no me deje ir.
Baje del auto y no di vuelta para no verlo sino ninguno de los dos iba a poder despegarse del otro.

Cruzo la puerta de mi casa y me encuentro a mi papá en la cocina tomando un café y ojeando lo que de seguro es una carpeta del trabajo. Tiro de camino mis llaves y mi cartera para ir directo a la heladera y sacar un agua fría.
- Buenas noches — me saluda un tanto serio y no sé bien cómo comportarme después de nuestra charla por teléfono.
- Hola — no me salió más nada. Saco el agua, cierro la heladera y me acomodo en la banqueta que está frente a él.
- ¿Te pasa algo?
- Amo a Sebastian y el a mi — me tapo la boca de la impresión que me dió soltar todo lo qué pasa tan de repente.
- Ya lo sabía, en el preciso instante en que vi los ojos de ese chico y como te miraba supe que te amaba. Y vos, sos mi hija. Te veo todos los días y te conozco, solo reflejas amor al hablar de Sebastian.
- ¿No te molesta? — lo veo cerrar la carpeta que estaba leyendo y después deja salir un largo suspiro para después responder lo que acabo de preguntarle.
- Si tengo que ser sincero, no me hace mucha gracia saber que te transformas cada día más en una mujer. Siempre fuiste mi princesa, mi todo. Sabía que ibas a crecer pero me llenaba de ilusión pensar que faltaba un poco más para esto de que tengas novio, de hacerme a la idea de que se besan y todo lo demás — me pongo roja de solo escuchar eso — no voy a estar en tu contra. Ni en la tuya ni en la de el. Si te hace feliz, para mi es más que suficiente. Es tu decisión hija. Pero nada de quedarse a dormir. Vayan más despacio y tengan paciencia con este viejo, me tengo que acostumbrar a compartirte. — me acerco para abrazarlo, saber que cuento con todo su apoyo es lo que más me alivia. Ahora si que mi felicidad es completa. Incluso, sabiendo que Sebastian tiene que viajar mañana.
- Papi te amo, gracias por estar siempre para mi.
- Y así será toda la vida. Ahora, ¿donde está Sebastian?
- Volvió a su departamento porque mañana  tiene que regresar a Miami por dos semanas, cosas de trabajo.
- Esta bien, tiene responsabilidades y es aplicado. Me gusta eso.
- Te gusta que esté lejos mío.
- Quizás un poquito — se ríe sarcásticamente.
-Sos muy cruel, lo voy a extrañar mucho.
- Pero si ustedes no dejan de hablar ni un minuto.
- Eso es verdad. Y ahora, me voy a dormir porque mañana lo voy a despedir al aeropuerto.
- Buenas noches hija, que descanses. Y saluda a Sebastian de mi parte.
- Qué descanses vos también y quedate tranquilo, se lo voy a decir.
Subo a mi habitación y me pongo el pijama. Caigo en la cama y me duermo profundamente, ni siquiera sabía que estaba tan cansada.

Amaneció. Me doy cuenta por los rayos de sol que filtran por la persiana. Anoche estaba tan cansada que no la cerré. ¡Ay no! ¡Ya es de mañana! Abro los ojos rápidamente y compruebo la hora. ¡Me quede dormida! Claro, entre todo el cansancio no puse la alarma. Me meto en la ducha porque si no lo hago no voy a conseguir despertarme del todo. Pasó prácticamente corriendo abajo del agua, me cambio y mientras ya pido un Uber.
De camino al aeropuerto llamo muchas veces a Sebastian pero no me contesta en ninguna oportunidad hasta que por fin, lo hace.
- Hola mi amor, lo siento estaba haciendo todo el check in ¿donde estas?
- Estoy yendo a verte
- El vuelo está algo adelantado preciosa, no sé si llegaremos a vernos
- No, por favor, quiero saludarte
- Lo se amor, verte es lo que más quiero pero no depende de mi linda, si pierdo el vuelo Robert me mata.
- Te entiendo. Voy a hacer todo para llegar.
- Esta bien, todavía estoy aquí m, te amo.
- Te amo. — corto la llamada y le pido al conductor que se apure.
Quince minutos después empiezo a correr por los pasillos del aeropuerto. Suena mi celular. Es Sebastian.
- Hola amor ¿donde estas? Ya llegue
- Allie lo siento tanto amor, tuve que embarcar y tengo que cortar la llamada porque la azafata me está mirando con cara de ogra. Te veo en dos semanas, te llamo cuando aterrice. Te amo, no lo olvides.
Finaliza la llamada y siento el peso de estas dos semanas. De cuanto lo voy a extrañar y de que no pudimos despedirnos.
¿Sera una señal?

Mi fin del mundoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora