Capítulo 103

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Sebastián

La mejor noche de mi vida en uno de los teatros más importantes de Argentina, se ve empañada por una noticia que me desgarra el alma. Alexa tuvo un accidente.
Sin dudarlo, llego a la clínica donde la trasladaron acompañado de Robert y de mi amigo Geogy. Mi madre se quedó con Tini que estaba devastada, estuvo presente durante el accidente, se siente culpable a más no poder. Entró en una crisis de angustia y nervios, pero no podía encargarme de ella. Mi lugar está aquí con Alexa.
Llego a un mostrador de información y pregunto por ella, una recepcionista me informa a que pasillo me tengo que dirigir y sin más corro hasta el lugar con mis amigos cubriéndome las espaldas.
La primer cara que veo es la de Christian Garret, no oculta para nada su malestar cuando me ve. Tiene lágrimas por todo el rostro y los ojos hinchados de tanto llorar. Quiere demasiado a Alexa, nunca lo oculto. Se para frente a mi y su cara se pone roja por toda la furia contenida.
- ¿Que haces acá descarado? — arremete contra mi pero se está conteniendo a sí mismo para no formar una escandalo en una clinica. Nos correrian a los dos.
- No me molestes Garret ¿que médico es el que está atendiendo a Allie?
- ¡No mereces que te diga una mierda! ¿Con que cara vienes a preguntar por ella preocupado? No te importa en lo más mínimo. — me está cantando las cuarenta y no se lo voy a permitir más.
- ¡No tengo que darte ninguna puta explicación!. Me dices el nombre del médico o lo averiguo por mi cuenta, marico. No estorbes
- ¡Te vio imbecil! ¡Te vio y te escucho coqueteando con la tal Tini en pleno concierto! ¿Tienes una idea de lo humillada que ya se sentía por lo del videoclip como para ahora soportar eso en vivo? — estoy harto de sus reproches.
- ¿Y tu que sabes? ¡Abrite pues! ¡Ni siquiera sabía que iba a venir! ¡No eres quien para pedirme explicaciones! ¡No pintas nada aquí huevon!
- ¿Sabes por que lo se? Porque siempre estuve ahí para recoger lo que quedaba de ella cuando tú la dejabas en pedazos. Para limpiar sus lágrimas, para traerla a ti. — el la trajo, sintiendo lo que siente por ella la trajo hasta mi — ¿no me crees? ¿Cómo te pensas que llego aquí tan rápido? Yo fui por ella y la traje. Soy un imbecil, si la hubiese dejado en Mar del Plata, nada de esto hubiese pasado. Arruinas todo lo que tocas Obando. — ese es el fin. No le permito un insulto más.
- La trajiste a mi porque sabes que no tienes oportunidad con ella. Siempre estuviste a su lado, como el perro faldero que eres, suplicando una caricia, que te arroje un hueso. Jamás tendrás lo que Allie y yo tenemos, nunca la tendrás a ella. — siento toda la furia de Christian caer sobre mi.
- ¡Eres escoria! ¡No tienes derecho a usar lo que ella siente por ti en su contra! ¡Sabes bien que siempre te perdonara y abusas de eso! ¡Basura!
- Pero ¡¿que es lo que pasa acá?! — el padre de Alexa se reúne con nosotros.
- Gustavo, lo siento. Este imbecil se apareció por aquí como si nada, no me pude contener. — Garret no solo es un perro faldero con Alex sino también con su padre. Me asquea.
- Dejalo Christian, yo me encargo — en tu cara pirovo.
- Gracias Gustavo, ¿cómo está Allie? Necesito saber de ella por favor — le suplico.
- Sebas mi hija está grave y yo necesito pedirte por favor que te retires — no creo lo que acabo de escuchar.
- Gustavo yo no tengo nada que ver en lo que ha pasado... — levanta su mano es una señal para que deje de hablar.
- Ver a mi hija sollozar todas las noches, no probar bocado en días. Su carita de tristeza, sus ojeras. Su negación de leer las revistas, diarios, de prender la televisión para no saber de vos. Todo eso es ¿no tener nada que ver? — sabe más de lo que yo pensaba.
- Discutimos, como cualquier pareja, pero todo lo resolvemos juntos, Gustavo, tienes que creerme.
- A mi no me tenes que explicar nada Sebastián. Entiendo que las parejas discuten, pero también en las parejas, hay respeto y se que mi hija te lo pidió muchas veces, cuando ni siquiera debería de pedirlo. Vos tenes la obligación de respetarla. Nunca lo hiciste y acá están las consecuencias, necesito que te vayas, yo no busco culpables, no te culpo pero como padre tomo mis precauciones. Representas un peligro para mi hija y no lo voy a permitir. Perdón Sebas, pero no te quiero acá. — me están desplazando de la vida de la mujer que amo. La cara de triunfo en el semblante de Garret es algo que no puedo soportar. Estoy a punto de irme sobre el y borrarle la sonrisita a totazos limpios, cuando Geogy me detiene y dice
- Ya bebe, es hora de irnos. Usted no quiere hacer esto parce, no puede montar un show aquí piense en la princesita, ella no querría todo esto.
- Mijito escuche al parcerito, volvamos al hotel, deje que las aguas se calmen y ya después todo se va a solucionar — agrega Robert a todo lo que Geogy dijo.
- No se nada de ella Robert no quiero irme así.
- Ya parce lo averiguaremos, se lo prometo, ahora vayamos...
- ¡Señor Ferrer! — grita una enfermera y Gustavo se da vuelta.
- Su hija entró en un paro cardíaco, lo siento mucho. — la misma enfermera devela ese parte así como si nada y todo mi mundo se desploma en pedazos.
Gustavo cae de rodillas al suelo con todo el rostro cubierto por sus manos. Llora y grita desconsoladamente. Yo ni siquiera puedo hacer eso. No siento nada.
El cuerpo no me responde y son Geogy y Robert los que me sostienen. Un paro cardíaco. Su corazón. El corazón que yo me atreví a romper infinitas veces le dejo de funcionar, me odio por eso. No se como voy a sobrevivir a este inmenso dolor.

Días después

Llevo veinte días sin ella. Veinte días sin su voz, su luz, su calor y su amor. Una vez creí que la vida sería un completo infierno sin ella, me equivoque. La vida sin ella es como cinco infiernos juntos. De a poco establecí normas para no derrumbarme. Una de ellas es que nadie de mi entorno tiene permitido nombrarla. Si escucho su nombre aunque sea una vez, me voy a partir en mil pedazos. Aunque ya estoy roto. Tengo un espacio vacío en el alma que dudo se puede llenar con nada.
Me toca volver a mi rutina. Tengo que conciertos, entrevistas, videoclips por grabar, promociones que realizar y no tengo ganas de nada. Veinte días sin ella, es lo único que ocupa mis pensamientos.
Tocan a la puerta y se que es mi madre
- Pasa... — se asoma y primero me estudia con la mirada antes de entrar.
- Hola mi amor ¿cómo estás? — se preocupa tanto por mi, sabe que no puede hacer nada con el dolor que siento. Soy yo el que decide hasta cuando seguir así.
- Mami, voy como puedo. No quiero preocuparte.
- Sebitas soy tu mamá, hasta el fin de mis días me preocuparé por ti y por tus hermanos. De seguro estando más allá con Dios también lo siga haciendo. Tienes que volver a la vida hijito, tú llenas de luz esta casa. Representas mucho para nosotros como familia, para tus amigos, tu equipo y para tu público que te sigue incondicionalmente. Todos entendemos tu dolor y estamos para apoyarte, en tus buenos y malos momentos, pero también te necesitamos. — tiene toda la razón.
- Lo sé mami, voy a volver. Decidí hacer un disco, con baladas. Solo baladas. Todas son... — trago saliva con dificultad, yo tampoco puedo nombrarla — son por ella, las fui escribiendo poco a poco. Cada una tiene que ver solo con ella.
- Es muy lindo eso hijo ¿crees que guste un disco solo de baladas?
- No me importa mami, esto no es por mi, es para Ella. Necesito hacer esto, necesito que el mundo sepa todo lo que sentí y todavía siento, desde que llego a mi vida. Que se sientan identificados con las canciones, que el amor sea el protagonista. — mira la guitarra a mi costado y no duda en pedirme.
- Muéstrame en lo que estabas trabajando hace un momento, se escuchaba bien bonito.
- Esta bien... — tomo la guitarra y comienzo — ... puede que pase un año más de una vez sin saber donde estes, pero el amor es más fuerte. Puede que el tiempo nos aleje otra vez, sin que te pueda ver, pero el amor es más fuerte...
- Es hermoso mi niño — se limpia unas lágrimas acumuladas en sus ojos y me abraza.

Será por ella, cada canción, cada melodía. Cada suspiro y cada respiro. De ahora en adelante me dedicaré a contarle al mundo que el amor de verdad existe, que es real y no una utopía, que lo encontré en el fin del mundo y que como idiota lo perdí y ese resultó ser precisamente mi fin del mundo.

Mi fin del mundoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora