Vivir en el punto más escondido del planeta nunca fue un problema para mi, amaba estar en la punta del mundo. El problema empezó cuando mi papa decidió abandonarlo.
En el medio, apareció él. Mi mundo o quizás mi fin del mundo. Espero me acompañen a...
Unos suaves golpecitos en la puerta de mi habitación me despiertan. Miro el reloj de mi teléfono y son las 8.30 am, agarro la bata, me la pongo y abro la puerta. Un personal de servicio me extiende una nota. - Buenos días señorita, esto es para usted, tengo que llevar su respuesta. Me dispongo a leer la nota: Buen día mi niña, disculpe la hora, quisiera poder desayunar juntas y hablar contigo, espero aceptes esta petición, en una hora en la cafetería del hotel ¿cuento contigo? Maria Adelaida. Cierro al papel y le pido que lleven mi respuesta que por supuesto, es un si. Me intriga e incomoda mucho lo que la mamá de Sebastián quiera hablar conmigo, pero a la vez no tanto porque es una señora gentil, amable y adorable a la vez, como su hijo. Preparo algo cómodo y fresco que ponerme ya que el clima es muy cálido. Tengo que ducharme primero. Una vez lista y cambiada, es casi la hora de mi encuentro con Maria Adelaida. Voy por el pasillo rumbo al ascensor. La cafetería no está a reventar como imagine pero supongo que si las personas están de vacaciones, desayunarán más tarde de lo habitual. A lo lejos la veo que ya está ubicada en una de las mesas de espaldas a mi y compruebo la hora para ver que estoy bien y que no la hice esperar demasiado, pero no, es puntualmente la hora acordada. - Buenos días... — digo sin más para que se gire y me vea. - Mi niña, muy buenos días. Espero no haberte sacado de la cama. - Esta bien, no se preocupe. - ¿Descansaste bien o salieron? — wow que rápido inició el interrogatorio, me relajo, no tengo nada que ocultar así que voy a responder pacíficamente. - Yo salí con Christian, un amigo. Cenamos simplemente y después me acompaño de regreso. - Ah, entiendo. Y dime ¿como van las cosas con Sebastián? — me reacomodo en la silla porque en serio sus preguntas llegan como bomba. - Sebastián y yo, estamos bien. Separados pero bien. - Le dolió mucho que salgas con ese chico. — ¿que? Mi cara se transforma ¿acaso Sebastián se atrevió a mandar a su madre a interrogarme o a interceder por nosotros dos? — veo en tu rostro lo que estás pensando. Crees que Sebitas me envió a hablar contigo ¿no? — asiento con mi cabeza porque honestamente es lo que parece — pues déjame decirte que no. No me lo pidió y si lo llegara a saber estaría aquí en este momento sacándome por el brazo de inmediato. Anoche vi a mi hijo con el alma en la mano, llorando como nunca lo había visto en toda mi vida. — no puedo creer lo que me está contando — pero no quiero apenarte con todo esto. Solo quiero decirte que ustedes se aman y que si el propósito de Dios es que estén juntos así será. No dependerá ni de ti ni de Sebastián, será de Dios. Lo que si le digo mi niña, es que ustedes se necesitan, antes de enamorarse fueron mejores amigos y eso no tiene porque cambiar. No está mal extrañarse y necesitarse el uno al otro porque ambos son felices juntos y estando cerca, en cambio separados son desdichados e infelices. Puede que el mismo papá Dios los haga pasar por esta prueba para advertir de que no están listos para estar juntos como pareja, pero eso no quita que puedan ser amigos de nuevo. Yo vi a mi hijo feliz por ti, por tenerte. Y te veo a ti, aquí, soportando otro mundo solo por ayudarlo a él, por serle fiel e incondicional. Uno no hace todo eso por cualquiera. — el discurso de Maria Adelaida me deja sin palabras. Todo lo que dice es real. Yo nunca voy a poder alejarme al cien por cien de Sebastián porque prometí no dejarlo solo. — ¿que piensas linda? Cuéntame. — sin darme cuenta empecé a llorar, las lágrimas salían sin poder contenerlas en mis ojos. - Yo... no puedo... no puedo perdonarlo. - Ya linda, tranquila — la mamá de Sebastián se acercó a mi, me dio un abrazo mientras frotaba mi espalda, en un intento de darme calma pero ya era demasiado tarde. La angustia que llevaba contenida empezó a salir sin control. - No quiero perder a Sebastián, pero no puedo tener una relación con el mientras esté instalado el miedo. Yo no puedo soportar mas mentiras o que simplemente un día se canse de mi y salga de fiesta con los amigos para después ser la comidilla de la prensa. No me mal interprete, no me importa la prensa, la fama ni el que dirán. Pero la sensación de abrir una revista, leer una red social o escuchar en cualquier medio todo lo que se dice de él no es fácil de aguantar. Porque más allá de que logre confiar en el, por dentro, ese miedo a que me vuelva a mentir o a que me oculte cosas por más mínima que sea, siempre va a estar latente en mi interior. Va a ser una traba para nosotros dos y tampoco quiero ser injusta con el, que tenga que estar luchando por siempre con mis inseguridades. También me toca a mi resolverlas para poder estar juntos de nuevo y tranquilos. - Sos un sol, a pesar de sus errores lo seguís protegiendo. Otra en tu lugar, estaría culpándolo solo a él y no estaría mal. En cambio tu, solo quieres lo mejor para los dos. No se equivocó mi Sebitas en elegirte para darte su corazón. Entiendo lo que dices, el amor también tiene sus contradicciones pero aún así, no pierdas a tu mejor amigo. Así se enamoraron y quizás ahí mismo esté la solución que necesitan. No se alejen, únanse mas para poder resolver sus diferencias, no se puede combatir la distancia con más distancia. — escuchar las palabras de Maria Adelaida me hicieron darme cuenta de que tiene razón. Que la manera más sencilla de volver a confiar en Sebastian es compartiendo tiempo con el, de estar juntos, de permitir que me muestre que puede cambiar, también demostrarle yo que puedo volver a creer y que juntos podemos construir la historia de amor que nos merecemos. Desde cero, desde nuestro comienzo, siendo amigos. - Tiene razón, tengo que hablar con el. - Lo vas a encontrar en la playa, ve mi linda y resuelvan juntos este desastre, que dios me la bendiga. Me retiro de la cafetería sin pensarlo dos veces. Voy camino a la playa dispuesta a encontrar a Sebastián y hablar con el. Según su mamá no va más allá del perímetro porque la prensa y las fans siempre están cerca, si quiere tranquilidad no puede salir de las inmediaciones de donde nos hospedamos. Camino un poco y no me queda otra que recorrer hasta encontrarlo porque me olvide mi celular en la mesa donde estaba desayunando con Maria Adelaida. Después de una caminata de cinco minutos lo veo, fue más fácil de lo que pensé. Ahora lo difícil va a ser hablar, quizás no, ya que siempre fluyó la buena conversación entre nosotros. Lo sorprendo abrazándolo por la espalda. - Hola, ¿te asuste? — gira su rostro por encima de su hombro para ver quien habla, se le dibuja una sonrisa ni bien nuestras miradas se conectan y me agarra mis manos que tengo alrededor de su cintura. - Hola, no. Sentí tu aroma y sabía que eras tu. Buen día. - Buen día, ¿reflexionando un poco? - Tal vez... tengo sentimientos encontrados. - ¿Me queres contar? — digo mientras le doy un beso en el hombro. - No hay mucho por contar, estoy triste por ti, por nosotros, no soporto estar lejos tuyo. - Yo también te extraño. Pero más a mi mejor amigo. - ¿De verdad? — se gira por completo para quedar frente a frente conmigo. En sus ojos puedo ver la ilusión con mezcla de esperanza. - Yo se que las cosas no están bien entre nosotros — ahora paso mis manos por su cuello rodeándolo, mientras acaricio su pelo — pero no podemos estar lejos, una persona muy sabia me acaba de hacer caer en la realidad, de que no podemos combatir la distancia con más distancia. - Me suena algo familiar, lo siento — se disculpa porque sabe que me interrumpió — sigue - No hay más para agregar, no quiero estar lejos de vos, no quiero perder a mi mejor amigo. - Yo no quiero volver a eso de ser solo amigos. — inclina la mirada al suelo, se que está librando una batalla en su interior. Me siento en la arena y lo invito a venir conmigo. - Veni — se recuesta en mis piernas y yo lo abrazo — siempre fuimos mejores amigos, incluso cuando era tu novia. Si queremos recuperar nuestra relación tenemos que arrancar de cero, dejame aprender a confiar en vos otra vez, conocerte, ganar seguridad en lo nuestro. Lo más importante ya lo tenemos y son las ganas de resolver todo esto y el amor. ¿Me amas? - Ya te lo dije, te amo más que a nada. - Entonces la decisión es tuya o lo intentamos así o nos perdemos el uno al otro para siempre. — me da un beso en el cachete, para responder - También extrañe a mi mejor amiga, hagamos esto de la manera que quieras pero no puedo estar sin ti. — nos fundimos en un abrazo eterno que lo termina por interrumpir el mismo Sebastián. — ¿sabes que me gustaría en este momento? - No tengo idea - Una foto juntos y subirla a mis redes - Pero las fans y la prensa... - Las fans y la prensa te van a ver en mi videoclip en una semana, tienes que empezar a acostumbrarte - Esta bien, pero sacala vos, deje mi celular en el comedor - Esta bien — se acurruca en mi pecho y yo lo sostengo, sonrío como tonta porque no lo puedo evitar. Estoy con la persona que me hace intensamente feliz. Saber que tiene las mismas intenciones que yo de salvar nuestra relación para mi, es una de las demostraciones de amor más grande. - Cuéntame algo que nadie más sepa — pregunta de la nada. - No se, creo que sabes todo de mi. - Algo tiene que haber... - Mi segundo nombre ¿lo sabes? - Nunca me lo has dicho - Nadie lo sabe — respondo mirando hacia el suelo. - Entonces quiero saberlo. - ¿Me prometes que nunca se lo vas a decir a nadie? - Prometido — afirma levantando su mano izquierda al aire y poniendo la derecha en su corazón. - Cristina... - Tu mamá... — asiento con la cabeza y dejo que me abrace fuerte y me bese en la frente sin decir una palabra más. Nos perdemos en el silencio de la playa, mientras Sebastián sigue recostado en mis piernas, levanta la mirada para que quedemos fijamente mirándonos a los ojos. Rompe nuestro silencio con dudas que le empiezan a surgir. - Al ¿me vas a prohibir que te hable de amor? - No, vos podes hablar conmigo de lo que quieras. - ¿Y si te extraño? - Me llamas - ¿Y si estoy en otra ciudad y quiero verte? — se empieza a acercar lentamente a mis labios. - Me decís y si puedo yo voy a viajar a verte. - ¿Y si te quiero decir que te amo? — me toma por la nuca y acaricia mi pelo. - Me lo decís - ¿Y si te quiero besar? — lo susurra a escasos centímetros de mi boca, nos estamos rozando el aliento. - Seb... — susurro yo también, porque ya estoy perdida en el, me cuesta respirar con facilidad. - Responde — me ordena. - Si me queres besar, es muy probable que te deje hacerlo. Inmediatamente choca nuestros labios en un beso desesperado y con urgencia el cual no dura más de cinco segundos porque nos gritan - ¡Mis niños! — es Maria Adelaida. - Gracias mamá — dice Seb mientras se separa de mis labios y sonríe. — ¿que haces aquí mamá? - Alo mijito ¿que no me saluda pues? Le traje el teléfono a Alexa, se lo olvido en el desayuno y su papá le ha estado marcando mucho rato mi linda, debería de llamarlo. - Gracias Maria Adelaida, lo voy a hacer ahora. Seb después nos vemos ¿si? — me levanto de la arena para ir a la habitación. - No, no te vayas — me dice haciendo un puchero con su trompa hermosa y agarrandome de la mano. - Tengo que llamar a mi papá, me baño y salimos ¿te parece? - Tengo notas, maldita sea. Espera. En la noche ¿va? Quiero que conozcas a mis amigos, me lo debes de anoche, no me olvido. - Vamos a donde vos quieras — me acerco y me pongo en puntas de pie, para dejar un beso en su cachete derecho. - Se ven tan lindos juntos, quiero tener una foto de ustedes - ¡Mamaaaa no! — grita Sebastián como nene chiquito y me muero de ternura - Yo si quiero, por favor — ahora soy yo la que hace puchero y el acepta sin más objeciones. Maria Adelaida nos toma la foto y en complicidad pido que después me la envíe.
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Me despido de los dos saludando con la mano porque si me acerco, creo que a Seb y a mi no nos separan más. Estoy en el punto que quiero estar. Recuperando nuestra confianza y salvando nuestro amor. Espero que esta vez, nada se interponga entre nosotros.
........................................................... 50 capítulos, no lo puedo creer, cuando empece a escribir jamás pensé en la cantidad de capítulos y ahora, a medida que se va desarrollando la historia ¿saben que? Tampoco tengo idea de cuantos capítulos van a ser, pero, me pone muy feliz llegar a este número. Si llegaste hasta acá conmigo, gracias. Gracias por acompañar a estos dos personajes a quienes amo describir y descubrir Día tras día. Este capítulo es doble. El doble de largo, a modo celebración y también lo será el siguiente. Nos queda bastante camino por recorrer juntos en esta historia, no se lo pierdan. Gracias por estar ahí y por hacer de estas palabras su historia.