Capítulo 89

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Sebastian

- Anibal, tienes que hacer tu propia maleta, no puedo estar tras de ti como si fueses un niño. Vamos a estar fuera con Sebitas por mucho tiempo y allá es verano, te lo repetí mil veces pero sigues sacando abrigos, no puedo contigo home.
- Pero me amas cariño...
- Eso es inevitable.
Desde el umbral de la puerta presencio la escena de cómo mis padres se abrazan fuerte, después de una pequeñísima riña matrimonial. Ellos si que han superado infiernos por mantener a esta familia unida y aquí los tienes, juntos, disfrutando su cielo. Pues eso es lo que pasa en la vida supongo, transitas mil infiernos con la ayuda de Dios hasta llegar a su cielo.
Mi madre nota mi presencia y me estudia con su mirada, la conozco a la perfección.
- Mi Sebitas ¿hace cuanto que estás ahí?
- Lo suficiente cómo para envidiar a lo bien el amor que se tienen... — me sale un suspiro y con el mi verdad.
- Hijo, ven — mi papá me hace pasar a la recámara y me siento en su cama — el amor no va a ser fácil nunca, pero siempre va a valer la pena si es la persona correcta. Mientras estes convencido de que tu lucha no es en vano, no lo será, porque la recompensa será una vida juntos. A su vez también debes de comprender que si tu amor está en los planes de Dios todo va a marchar a su ritmo, pero si lo intentas una y otra vez, de nuevo y una vez más, puede que no sea de Dios hijito, tocará entenderlo por muy doloroso que sea. — asiento con la cabeza porque lo tengo bien en claro.
- Lo se papá, gracias por tus palabras. Yo estoy seguro de la persona que elegí, esto dispuesto a luchar lo que sea necesario. No soy tonto, se perfectamente que venimos mal, no me voy a rendir y a su vez estoy listo para dejarlo estar si considero que no estamos destinados a estar juntos, con todo el dolor de mi alma, lo entenderé porque no me puedo permitir seguir haciéndole daño a Alexa. — mi mamá me abraza por la espalda y mi papá deja su mano en mi hombre.
- ¿Este es tu último intento entonces hijo? — pregunta mi papá y contestó seguro, porque es algo que ya vengo cuestionándome en mi cabeza
- Si, lo es. Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que funcionemos pero si no es así, lo dejare estar. Estoy seguro que Allie encontrara a alguien más, que la cuide, que la respeta y que la ame todo lo que yo no pude. Si esta vez no funcionamos, es porque no estamos destinados a este amor.
- Ya mi niño, no piense en eso, luche mijitico, luche y saqué a relucir todo lo que se le enseñó en la casa. Sea ese hombre maravilloso mi Sebitas, estamos orgullosos de hijo que tenemos. Allie también lo ve — mi mamá tan linda, ella sabe exactamente qué decir para sacarme una sonrisa. La tomo de las manos y dejo un beso en ellas.
- Lo haré mami, me daré esta oportunidad. Gracias por todo, no saben cuanto los amo. — nos abrazamos y quisiera quedarme para siempre aquí, abrazado a ellos. Mis pilares, mi sostén, lo más valioso que tengo en la vida, mi familia.

Alexa

- Entonces ¿preferís irte ahora? — Christian me sigue los pasos mientras hago mi valija. Estuvimos toda la tarde haciendo la sesión de fotos para la nueva campaña que fue un éxito.
- Si Chris, tengo cosas que arreglar en Bogota y Malu tiene a Bauti, necesita estar con el.
- ¿Y vos necesitas estar con Sebastián? — me quedo deduciendo si lo dice con malicia o con un poco de resentimiento, pero no. Me lo pregunta bien. Antes de responder, doy un profundo suspiro
- Si, necesito que hablemos y resolver lo que nos pasa — corta la distancia que nos separa y se acerca hasta mi.
- Lo sé, pero me tienes que prometer que si necesitas hablar o lo que sea, me llamaras. No quiero que vuelvas a tener un ataque de llanto y no estar ahí para ti. — es tan bueno, no merezco la atención que me da.
- Te lo prometo. ¿Vos sabes que vas a encontrar a alguien que te merezca, darle tu amor y que te lo va a devolver de la misma manera no? — me sonríe.
- No lo sé, supongo que por algún lado debe de estar. Ahora, vamos a llevar tus valijas y las de Malu, tengo a mi auto afuera listo para llevarlas a el aeropuerto.
- Dejame adivinar, tu auto es el amor de tu vida — trato de soñar graciosa para alivianar la situación, veníamos muy serios.
- Claro que no — se ríe primero para después mirarme fijamente — el amor de mi vida va a ser la mujer a la que le pueda dar mi apellido.
Eso si que no me lo esperaba, me remuevo nerviosa e instintivamente agarro las valijas.
- Bueno romántico, hora de que te transformes en botones y lleves mis valijas — ahora si explota en una carcajada sonora.
- A sus órdenes señorita Ferrer.

Para cuando aterrizamos en Bogota eran a penas las siete de la mañana, ahora son cerca de las ocho y ya deje mi equipaje en mi casa. Mi papá no está, no esperaba y se habrá ido a la oficina temprano. Todavía debe creer que llego esta noche, pero no, ya estoy acá y cuando llegue a casa va a ver mis valijas.
Estoy en un Uber camino al departamento de Sebastián. No prepare nada para decir, pero mis ganas de tenerlo en frente mío son incontenibles. Estoy segura que en ese momento no voy a necesitar tener algo armado para decir, las palabras saldrán por si solas.
El portero me conoce y me deja pasar sin preguntárselo siquiera. Tengo miedo de lo que pueda encontrarme allá arriba. ¿Sebastián estará solo? Me deshago de ese pensamiento lo más rápido que puedo. No puedo venir hasta acá a resolver nuestras cuestiones de desconfianza y ser yo la que esté desconfiando de él.
Tocó timbre una vez, dos veces, tres y dejo el dedo pegado por unos segundos, nada. Malu me dijo que no tenían actividad, ella las chequeo con Robert así que definitivamente Sebastián tendría que estar adentro del departamento.
Mi celular empieza a sonar y es el, es su número. No contesto y me pongo a darle golpes a  está la puerta. Golpes para nada sutiles para ser exacta. Escucho unos pies que se arrastras y un '¡Maldita sea contesta ya!' que proviene de su boca. Aporreó la puerta una vez más.
- ¡Ya voy! — grita del otro lado y mi celular deja de sonar. Lo dejo en mi mano y siento que abre. Nuestros ojos se encuentran y rompo el silencio.
- Estoy acá...

Mi fin del mundoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora