Capítulo 56

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Alexa

Sebastián está haciendo muecas de exageración por un simple codazo, el cual se tenía muy merecido. Trato mal al pobre de Ángel cuando el solo fue amable. La verdad, siempre me dijeron que debería ser modelo o hacer fotos de campañas, lo cual nunca me llamo la atención. Ahora que lo pienso bien, en realidad nunca tuve una propuesta así en concreto como ahora. Sebastián "herido" por mi golpe, se acerca a su mamá la cual está muerta de risa de vernos a nosotros dos pelear como nenes chiquitos.
A lo lejos Robert y Nicolás están hablando con Ángel, miran en mi dirección, sonrio y asiento como dando mi visto bueno a qué les de la propuesta a ellos. Ya después voy a tener que hablar con ellos y por supuesto que voy a culpar a Sebastián por meterlos en eso.
Siento una mano que rodea mi cintura, es el más lindo del mundo.
- ¿Lista para irnos?
- Si, pero tu mamá sigue acá, no quiero que piense cualquier cosa por irnos juntos.
- Mamá sabe que usted mi niña preciosa, es el amor de mi vida y que yo jamás le faltaré el respeto, solo quiero dormir abrazado a ti.
- Mi niño — nos interrumpe Robert — usted se me va pa' la casa. Prepara una valija, descansa que mañana ya nos iremos rumbo a Cancún.
- ¡¿Que?! — grita Sebastián entre sorprendido y enojado, tal vez.
- Oigame pues parce, que uno le lee la agenda al puritico aire porque usted ni el verraco que presta atención mijo. Ahí con Nicolás le dijimos los pendientes uno por uno, ya sabía de Cancún marica.
- Yo... se me pasó por completo... aplazalo, no quiero. Me quiero quedar con Alexa.
- Ni una chimba home. Usted tiene pendientes, fresco que el bizcocho no se le va a volar. ¿A poco no Allie? — yo solo doy una negativa con mi cabeza.
- Robert, voy a ir a con Allie, arma un paquete de vuelo más. — ¿ahora decide por mi?
- Por mi está bien — le responde Robert entusiasmado, porque la realidad es que no le importa cuáles sean las condiciones de Sebastián, mientras vaya, hará lo que sea.
- Seb yo no quiero viajar, es muy de repente todo — pone su mano suavemente sobre mis labios.
- Por favor amor, hablemos en mi casa, pero necesito, realmente necesito que vengas conmigo.
- Esta bien, ahora lo hablamos — le digo en un suspiro.

Sebastián

Estamos los dos montados en mi carro en completo silencio. Tomé su mano sin decir ni una palabra. Alexa solo mira por la ventanilla y yo me concentro en conducir. Al llegar al apartamento se baja sin más y en el ascensor ya no podemos estar callados. Necesito que conversemos
- Amor, ya basta. Tenemos que hablar — se tira sobre mi y se aferra a mi pecho como si la vida se le fuese en ello.
- Te voy a acompañar bebé. Si me quede callada todo el camino es porque me pongo a pensar en lo dificil que va a ser todo siempre y más cuando no pueda acompañarte.
- Ya amor, me asuste muchísimo. No quiero que pienses en eso, ahorita estamos aquí, juntos. Y mañana nos vamos directo a Mexico.
- ¿Como vamos a justificar mi viaje?
- Eso ya lo pensé. Tu estudias dirección de cine y eres buena con los videos. Quiero que documentes mi gira, al menos todos los lugares a los que me acompañes. — entramos a mi apartamento tomados de la mano.
- Es una idea excelente. — responde sobre mi idea.
- ¿Quieres ir a dormir? — asiente muchas veces con la cabeza y la llevo a mi habitación. Me veo sorprendido por sus zapatos a lo cual comento — te dejen de molestar muchísimo
- Ahora me molesta algo más... — un leve rubor se asoma en sus mejillas y como tonto no me doy cuenta de lo que quiere insinuar, por lo que cometo el error de preguntar.
- ¿Que te molesta preciosa?
- Esto... — se acerca a mi y me besa mientras termina de desabrochar los pocos botones que tenia prendidos en mi camisa, la desliza por mis brazos haciendo que caiga al suelo. Le acaricio su rostro aun sonrojado. Trato de brindarle más confianza y calma a la vez.
- ¿Sin camisa soy más lindo? — sus mejillas se encienden de nuevo y quiere agachar la mirada — no, no sientas vergüenza, no conmigo.
- Me gusta sentir tu piel — comenta en un susurro casi inaudible. La atraigo hacia mi cuerpo y pone sus manos en mi pecho, siente mi corazón y me deja un beso allí. Corro todo su cabello hacia adelante para tener acceso a su espalda
- Ahora yo, quiero hacer esto... — bajo la cremallera de su vestido y se sobresalta. — tranquila amor, no pasará nada que tú no quieras, solo es para dormir cómodos. Te daré una de mis playeras para dormir. — Se relaja y prosigo con mi tarea. Su vestido cae al suelo y miles de demonios revolotean en mi interior. No necesita tocarme ni un pelo para alterar mis sentidos. Es perfecta, es sexy como el infierno mismo.
Tiene la mirada tan inocente que podría derretir todo el Glacial Perito Moreno de Argentina con un solo parpadeo. No demoro mucho observándola para no inhibirla. Busco una de mis playeras para dejar que la use como pijama. Le queda justo por debajo de sus muslos. Se quita los zapatos y cuando estoy por hacer lo propio con mi pantalón, me detiene su voz
- ¡No!
- ¿Que pasa amor?
- Me... me da... vergüenza. Por favor... — bajo mi mirada y me encuentro con el problema en cuestión. Digamos que nuestro invitado formó una tienda de campaña en mi ropa interior y no me di cuenta.
- Lo siento princesa. Voy a apagar la luz entonces. — lo hago y acomodo todo en su lugar, para precisamente no incomodar a Allie.
Me meto en la cama junto a ella y sin dudarlo se pega a mi cuerpo dejando su cabeza reposar en mi pecho. Si hay un momento más feliz que este, no podría creerlo.
- Mañana voy a ir a buscar mi valija ¿en Mexico es verano no?
- Si, pero no tienes que llevar nada si no quieres, compraremos lo que necesites una vez que estemos en Cancún.
- Igual tengo que ir. Me toca decirle a mi papá y buscar mi pasaporte.
- Eso es cierto. ¿Te dije que te amo?
- No, hace más de una hora que no me lo decís
- Lo siento mi amor, te voy a compensar... — me incorporo para llenar su cuello de besos. Antes de que el calor le gane a la razón, me detengo. Quizás no sea esta noche, pero se que tendré toda una vida para amar de mil formas a esta mujer.

Mi fin del mundoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora