Capítulo 7

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Alexa

Entre chistes y risas, los dos estamos intentando retrasar el momento inevitable de la despedida. Es como si lo conociera de toda la vida. Me duele decirle adiós. Más allá de la promesa de enviarnos correos, tengo por seguro que no va a ser lo mismo, puede que tampoco sea suficiente y en un lapso corto de tiempo no sepa más de él. No me gusta nada esa idea, la descarto. Voy a confiar en que la distancia no nos va a separar y vamos a conocernos mucho más que ahora.
- ¿En que piensas bonita? — interrumpe mis pensamientos de repente.
- Creo que en lo inevitable. Nos vamos a decir adi... — cubre mi boca con su dedo.
- Shhh, esa palabra está prohibida entre tú y yo. ¿A ti te gusta pasar tiempo conmigo, hablar y reír juntos? — Asiento con mi cabeza y continúa — bien porque a mi me gusta lo mismo contigo. Entonces no nos vamos a decir esa palabra. Vamos a intercambiar correos a diario y cuánto tú quieras haremos alguna que otra llamada de FaceTime. Porque tampoco puedes pedirme que esté tanto tiempo sin verte. — hace una especie de puchero y se lo ve tan lindo que no se que hacer con tanta ternura así que, me limito a responder.
- Esta bien, nos vamos a mandar correos diariamente y vamos a hacer algunas llamadas por FaceTime.
- ¡Yeeeyyy! Ahora ven aquí — abre sus brazos para que yo me acerque y estrecharme contra el. Al principio, no estoy muy segura de hacerlo porque me da algo de vergüenza. Pero él se ofreció a abrazarme con tanta seguridad que no podía negarme. Puede que sea la última vez hasta quien sabe cuando la vida nos ponga frente a frente de nuevo. Me acerco pasando mis manos por encima de sus hombros, bordeando su cuello. Todo mi cuerpo queda sobre su pecho, cierra sus brazos en mi cintura para enmvolverme en ellos. Nos quedamos así no sé por cuantos minutos porque si tengo que ser sincera, pierdo la noción del tiempo cuando Sebastian está cerca.
Se me caen las lagrimas y lo empapo con ellas. Me toma de la cara y las limpia.
- Mi niña preciosa por favor no, no estés triste. Nosotros nunca vamos a perder el contacto. Mira, a cómo yo lo veo la vida quiso que nos conociéramos, y pues yo, no soy de esos que van por ahí no haciéndole caso a la vida. De haber sido así no estaría hoy en el lugar que estoy. ¿Que me dices?
- Supongo que tenes razón. Nos conocimos porque así estaba destinado. Así como ahora es tiempo de despedirnos, al menos físicamente. Me pone triste la situación. Pero estoy feliz de haberte conocido.
- A mi también me da tristeza pero prefiero quedarme con la alegría de saber que ahora eres parte de mi vida y eso ya nunca se va a terminar. ¿Me dirás a qué país vas a mudarte? Quizás las casualidades me lleven allí por trabajo muy pronto.
- Hagamos otro trato. Cuando me escribas y me cuentes es tus e-mails donde estas te voy a decir cuando estemos cerca ¿te parece?
- Me parece bien si a ti te parece. Pero ten por seguro que tomaría diez aviones por ti, por volver a ver esa sonrisa.
- Que lindo conocerte y poder ser amigos, gracias Sebas. — lo abrazo con todas mis fuerzas una vez más.

Sebastian

¿Ser amigos? No me lo creo. No me mal interpreten, pero esta niña no tiene idea de quien soy. Jamás me sentí así por nadie, menos aun en solo 48 horas de recién haberla conocido. No quiero que note cuánto me molestó que haya usado la palabra "amigos".
No si quien lo diría Yatra, pa' la friendzone. Y Obando tu también. Un dos por uno en ser botados. Pero, no me voy a rendir. Podemos intentar siendo amigos, ya el tiempo me dará la razón. Esta niña es para mi, solo que ella no se dio cuenta aún. A lo mejor así está bien. Mi presente no me va a permitir tener tiempo alguno para otro tipo de relación que no sea una amistad, menos que menos la distancia.
Tengo a Alexa en mis brazos hace tiempo, acariciando su cabello, el bajo de su espalda y de a ratos un poco su rostro empapado en lágrimas. No quiero ser yo quien termine con este momento, de hecho lo prolongaría por una eternidad, pero debo irme y Robert está insistente con los mensajes. No toque mi celular para verlo mientras no deja de vibrar, pero se bien que es el. Si supiera lo que está pasando acá, me mataría.
- Preciosa... — llamo la atención de Alex, levanta la vista y los ojos más preciosos que he visto me dejan de piedra. Es un sueño. - No quiero, pero tengo que irme. Debo recoger mis cosas, armar el equipaje e ir al aeropuerto — se suelta de mis brazos y ya siento el vacío.
- Perdón, te estoy retrasando, soy una tonta.
- Shh no, no digas eso. Eres lo más lindo que me ha pasado en este viaje. Tu y este hermoso paisaje el cual siempre voy a recordar — sobre todo porque acá grabé mi nuevo sencillo, pero esto último ella no lo sabe. Ni siquiera sabe quien soy y no quiero ni pensar que va a ser de nosotros cuando lo descubra.
- Cuando me vaya voy a extrañar algo más de este lugar...
- ¿Acaso ese "algo más" soy yo? — Asiente con su cabeza y sus ojitos me miran con muchas lagrimas contenidas. Coloco mis manos en ambos lados de su rostro, una por cada mejilla. Me estudia. Me mira con ¿deseo? ¿Ternura? ¿Ganas de que la bese o miedo a que la bese? ¡No lo se! Me voy a volver loco. De repente caigo en la cuenta de que si la beso, ya nunca mas voy a poder separarme de ella. Lo siento y lo presiento así aunque es jodidamente tentadora, no puedo, no ahora, no así. Dejo un pequeño beso en la puntita de su nariz y cierra los ojos con fuerza. Al abrirlos me regala una sonrisa perfecta y en ese instante sé que tome la decisión correcta. Me toma de las manos mientras me dice:
- Te quiero Sebastian, no me importa si es pronto para decirlo. Es lo que siento y no soy de las que regala "te quieros" por la vida.
- Y yo te quiero a ti y tampoco lo ando regalando. Tu te lo ganaste.
Suelto sus manos y me voy sin decir una sola palabra más, no volteo. Solo miro mis pies y dejo atrás el aroma más dulce que sentí y a la niña más bonita que pude conocer. Pero esto no va a quedar así, ella a partir de hoy ya es parte de mi y así se va a quedar.

Mi fin del mundoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora