NARRA CINDY
Finalmente estábamos de nuevo con los demás, aunque fuera en una horrible y espantosa aldea, estaba muy emocionada de estar de nuevo con conocidos, no sólo con ese montón de huesudos raros comedores de pastel.
Habíamos entrado a una enfermería donde encontramos a Ender, Cuppa, Skellen y Marcus, obviamente no esperé a nada y corrí hacia mi mejor amigo quien me recibió con una sonrisa tranquila y un abrazo.
Apenas nos saludamos comencé a contarle todo lo que había tenido que soportar con esos raritos y locos chicos, él me escuchó riendo en ocasiones como cuando conté del ridículo suéter, de la leche y pastel que comían, de su tonta manera de divertirse tirando con sus arcos.
—Suena como si hubieras estado viviendo un infierno.
Dijo cuando terminé de contar todo, asentí con la cabeza.
—Lo fue, no sé cómo no me volví loca ahí.
Respondí quejandome, él sonrió divertido.
—Aún no me has respondido que pasó con tu antiguo peinado.
Recordó, sonreí encogiendome de hombros sin saber si estaba sólo curioso o molesto por haberlo cambiado.
—¿Pero qué hay de ti? ¿Por qué estás aquí?
Pregunté, él suspiró mirando de reojo hacia Skeleton y Zarah quienes salían de la enfermería en ese momento.
—Bueno, no es de extrañarse que mi padre no haya querido ayudar. Apenas escapé y llegamos hoy, traje a mi madre y a un chico que conocí allí.
Explicó, asentí con la cabeza recordando a sus padre de nuestro viaje al End.
—¿Y por qué estás aquí? ¿Él te lastimó?
Pregunté algo preocupada, negó con la cabeza mirando hacia Cuppa.
—No, sólo le estoy haciendo compañía. Además quería alejarme un poco de los demás pero ese tonto vino a “cuidar” a Skellen.
Dijo señalando con la cabeza hacia Marcus.
—¿Qué les ha pasado a ellas entonces?
Pregunté recordando aquella pelea donde Skellen tuvo que ir a la enfermería en el refugio. Quizá de nuevo habían tenido alguna diferencia y había vuelto a pelear.
—Skellen fue atacada por aquella cosa cuando intentó vencerlo, está envenenada o algo así. Y Cuppa, bueno, ella necesita descansar y cuidarse, Cinthya ha dicho que…
Comenzó a explicar. No me sorprendió saber lo de Skellen, yo estaba en el refugio cuando vi que ella y el Skeletonto estaban arriesgando sus vidas por defendernos, pero lo de Cuppa me pareció tonto. ¿Descansar? Seguro que ella no había peleado con nadie, ni siquiera creo que haya tenido que soportar a un montón de inadaptados como tuve que hacerlo yo.
—¿Descansar? ¿Acaso ha hecho algo que la agotó tanto? Porque suena a que es una tonteria.
Dije burlándome. No tenía miedo de decir aquello ya que aún cuando Ender decía que la quería jamás me ha dicho algo cuando la molesto o comento algo.
—No, ella debe cuidarse por el bebé. Vamos a tener un hijo.
Respondió, lo miré esperando el momento en que dijera que era una broma o que comenzara a reír, pero sólo me miraba con atención esperando mi respuesta.
—Pero qué torpe, estoy aquí conversando y Mindy debe estar de dramática por ahí diciendo que estoy desaparecida. Te veré después de haber hablado con ella.
Dije levantándome enseguida y saliendo de ahí sin saber que responderle. Huyendo a tener que darle un comentario a lo que acababa de confesarme.
¿Un hijo? ¿De él y Cuppa? Sonaba a un muy mal chiste, me hacía desear seguir en aquella tonta casa aun si me viera obligada a comer ese asqueroso pastel.
Llegué a la que todos decían que era la cocina, ahí sólo encontré a Cooper y Pancho, al verme el primero sonrió.
—Que bueno verte de nuevo. ¿No quieres acompañarnos? A Pancho le gusta cenar y le estoy haciendo compañía.
Dijo, sonreí negando con la cabeza.
—No, gracias. Busco a Mindy.
Dije, él asintió.
—Ah, claro, como no se me ocurrió antes. Ella está en aquel sitio donde suele haber muchas flores. Está con Daichi, él la escucha, a todos, es un buen chico.
Respondió, lo miré confundida sin saber de quién estaba hablando, sólo asentí con la cabeza saliendo de ahí. Al parecer habían hecho muchos amigos mientras no estuve, parece que las cosas fueron mejor sin que estuviera cerca.
Caminé alejándome de las construcciones buscando esa zona con flores que mencionó Cooper. A lo lejos pude ver dos siluetas caminando cerca de la aldea, debía ser Mindy y aquel sujeto nuevo.
Me acerqué, venían platicando tranquilamente. Me paré frente a ellos de brazos cruzados preparándome para los molestos abrazos de mi hermana, pero no fue así.
—Cindy, que bueno que ya estás de regreso. Ya he agradecido a Skeleton por cuidarte. Tus amigos se están quedando cerca de ese árbol, hicieron una cueva bajo tierra o algo así.
Dijo pasando de largo, el chico me sonrió a modo de saludo a la vez que movía su mano de un lado a otro.
—¿Qué? ¿A dónde vas?
Pregunté sorprendida por su manera tan fría de recibirme.
—A dormir, deberías hacer lo mismo. Seguro se te asignará una tarea mañana. Portate bien, estamos como invitados.
Respondió caminando hacia las construcciones y perdiéndose entre ellas. Apreté los puños con furia sintiéndome ignorada, despreciada. ¿Tan bien había ido todo sin mí?
Decepcionada de las nuevas noticias y la actitud de todos fui a la construcción donde habíamos llegado primero, esperaba encontrar alguien que pudiera darme algún consuelo.
Entré al lugar, la mayoría dormía. Reconocí a la madre de Ender entre todos los que estaban ahí. En una cama que estaba casi en una esquina estaban Skeleton y Zarah sentados uno frente al otro, conversaban tranquilamente.
Caminé hacia ellos sin saber a quién más acercarme, ellos reían por alguna anécdota que ella había mencionado pero guardaron silencio apenas me vieron.
—¿Qué te ha pasado?
Preguntó Skeleton mirándome con sorpresa, Zarah me miraba esperando una respuesta. Sólo entonces me percate que tenía mi rostro y cuello mojados, sin darme cuenta miles de lágrimas salían con total libertad.
—¿Por qué no te sientas con nosotros y nos cuentas? No le diremos a nadie.
Dijo Zarah señalando un espacio vacío en la cama, entre ellos dos.
—¿A quién le diríamos? Todos nos han mirado como los bichos raros.
Respondió Skeleton logrando sacarme una sonrisa.
—Eres un tonto, Skeletonto.
Respondí aceptando la invitación de Zarah y sentándome donde me había indicado. No me atreví a contarles lo que sentía, apenas y los conocía y no sabía que tanto podía confiar en ellos, pero me levantaron el ánimo.
Zarah me contó anécdotas divertidas y ridículas de Skeleton de pequeño, era divertido ver su reacción y verlo intentando que ella no contará todo eso. Entre risas y comentarios de burla hacia el chico huesudo nos fue ganando el cansancio así que casi sin darnos cuenta nos quedamos dormidos.
ESTÁS LEYENDO
Pixeles Sobrevivientes
FanfictionSegunda parte de Sobreviviendo En Un Loco Mundo y Una Vida Pixeleada. Alguien ha despertado al Wither, una bestia feroz y casi indestructible, sólo para cobrar venganza. Los habitantes del refugio han conseguido escapar con vida, algunos están muy h...
